‘Somos amigos tú y yo, caray’: Santalla es despedido con honores
Recordado entre lágrimas al son de la canción “Mi socio”, el icónico actor y humorista David Santalla fue despedido con honores en el Cementerio General de la ciudad de La Paz junto a los notables, poco después del mediodía de este martes.
Familiares, amigos, seguidores y población en general se dieron cita en la Catedral Metropolitana para ser partícipes de la misa de cuerpo presente que se celebró tras un recorrido de los restos del fallecido por las calles centrales de la sede de Gobierno al ser trasladado desde el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez, desde su cuerpo era velado desde la noche del domingo.
“Estos días hemos visto como desde el arte podemos ganar el corazón de la población, hemos visto miles de bolivianos en Sucre y La Paz mostrando su cariño, reflejando la identificación que se tiene con una persona integral, no solo por el tema profesional, sino por el aporte desde el ámbito artístico”, destacó el viceministro de Culturas y Folklore, Andrés Zaratti.
Su esposa, Sandra Saavedra, dijo que David estará presente en los teatros como la persona traviesa que fue y recordó varias de las anécdotas que le contaba.
Su hijo Yúngaro Satalla resaltó el cariño que tenía su padre tenía con los animales y reconoció que fue él quien lo llevó por el camino del teatro. “Él me ha enseñado teatro, soy actor gracias a él, él me ha enseñado a leer”, rememoró.
David Santalla (1939-2026) fue un emblemático actor, comediante y dramaturgo boliviano, considerado uno de los máximos referentes del humor y la cultura popular en Bolivia. Con una trayectoria de más de 60 años, creó más de 50 personajes icónicos que retrataron la idiosincrasia del país.
Santalla destacó por su capacidad para observar la realidad social y transformarla en comedia con un fuerte componente de crítica y pertenencia. Entre sus creaciones más recordadas se encuentran la "Abuela Salustiana", el noble Toribio, el cascarrabias Don Enredoncio y la "Emilia". Protagonizó la película clásica "Mi Socio" (1982), una de las obras más importantes de la cinematografía boliviana. Fundó su propia compañía de teatro y participó en programas televisivos como "Esta boca es mía" y espectáculos como "Cincuentallazos". A lo largo de su vida recibió más de 30 premios, incluyendo reconocimientos del Senado de Bolivia por su aporte al patrimonio cultural.
Su frase característica, "Sean felices", resumió su filosofía de vida dedicada a llevar alegría a los bolivianos incluso frente a la adversidad personal, como su lucha contra el cáncer en sus últimos años.
