El primer seminario taller sobre la cueca fue en Tarija
16 de noviembre de 2007 (16:53 h.)
El primer seminario taller sobre la cueca, realizado en Tarija, del 29 al 31 de octubre pasado, acordó preparar un documento que sirva de referencia para clasificar y catalogar este baile, que se ha convertido en el género musical más difundido en las distintas capas sociales de Bolivia.
El gobierno municipal de la ciudad de Tarija, través de la Oficialía Mayor de Desarrollo Social y Cultura, y la Escuela Municipal de Música Regional “Pastor Achá Martines” organizaron el 1er. Seminario-Taller sobre la Cueca, denominado “¿Bailamos la cueca Chapaca?” Asistieron directores de academias de danza, músicos, compositores, folkloristas, e invitados especiales. El temario del seminario abordó los antecedentes, el origen de la danza, la historia de la cueca Chapaca; la estructura musical de la cueca; la coreografía básica o tradicional y pasos de la cueca chapaca. Asimismo se analizó la evolución y adecuación del baile de la cueca chapaca al gusto popular.
Origen
El director del Programa Radial Pentagrama del Recuerdo, Alfredo Soliz Bejar, expuso sobre el origen y evolución de la cueca, que se origina de dos danzas africanas, que se fusionan con dos bailes españoles, conocido más tarde como “zamacueca”. Por 1879, este nombre fue cambiado por el músico e historiador peruano Abelardo Gamarra como la “marinera”. Cuando pasó a Chile, perdió el vocablo “Zama” y fue difundida como “cueca chilena” o “la chilenita”. Llegó a ser tan popular que, mediante un decreto del 8 de septiembre de 1979, fue designa como Danza Oficial de Chile.
Luego, llega a la Argentina hacia 1826 y terminó denominándose “zamba”.
En Bolivia, la cueca nace en 1824, con la llegada de los músicos peruanos Pedro Jiménez Abril y Tirado, Juan Manuel Lizárraga, y Ascencio Álvarez, quienes eran hábiles ejecutantes del piano y la guitarra. Lamentablemente, no existen mayores referencias o testimonios y menos la estructura musical de esa etapa. A partir de la primera década de 1900, con el aporte del músico chuquisaqueño Simeón Roncal Gallardo, se dan a conocer las obras de este compositor que dedicó su vida a la creación y perfección de la forma nacional denominada inicialmente “cueca boliviana”, convirtiéndola en la señorial, cadenciosa y romántica expresión musical. Gracias a su virtuosismo y capacidad le dio jerarquía, manteniendo el espíritu criollo, pero sobre todo, distinguiéndola de las demás. Soliz Bejar dice: “no nos imaginamos a la cueca antes de Roncal, pero es necesario conocer que muchos compositores y poetas bolivianos marcaron la diferencia que de región a región de nuestra geografía, pues la cueca lleva expresiones muy propias en su cadencia y ritmo musical. A veces se dice que es añoranza; otras desengaño, pero también transmite esperanza y hasta amor.
Y fueron los poetas quienes embellecieron estas obras escribiendo en sus letras añoranza, religiosidad, contenidos morales, amatorios, picarescos, galantes, y hasta jactanciosos, aseguró Soliz Bejar.
Entre 1880 y 1920, surgieron obras de compositores sucrenses, potosinos, paceños, cochabambinos y tarijeños. Hoy, a este ritmo se denomina sólo “cueca”, constituyéndose en un baile nacional, que forma parte del patrimonio boliviano. No hay fiesta o acontecimiento donde no se inicie o se culmine con una cueca, la bailan e interpretan en distintos grupos sociales de diferentes condiciones socio-económica.
Soliz Bejar recomendó evitar las desvirtuaciones y alteraciones que se producen en el baile de la cueca, particularmente, en los centros de enseñanza de estos bailes. Pidió a quiénes crean o difunden este género, respetar los patrones definidos sobre la cueca regional, tanto en su estructura musical y el contenido literario de sus letras. También, recomendó gestionar la mayor y amplia cobertura de los medios de comunicación para su difusión, principalmente, en los profesores de música, de danza y la población en general.
Cueca chapaca
El director de la Escuela Municipal de Música, Fernando Arduz Ruiz, señaló que en la estructura musical de la cueca chapaca, predomina la tonalidad mayor y cuya base comprende como en todas, las siguientes partes:
1.- Introducción instrumentada.- Esta consta de una cantidad variable de compases, que se interpreta, concluida la introducción hay dos compases de “puente” cadencia: Dominante-Tónica para entrar a la cueca (adentro).
2.- Primera estrofa: con música A
3.- Segunda estrofa: con repetición de la música A
4.- Tercera estrofa: que se conoce como “Quimba” con música B
5.- Cuarta estrofa: comprende el Jaleo o Zapateado, que se acompaña con palmas con música A
6.- Quinta estrofa: conocida como la “segundita” repetición integra de las estrofas.
En el seminario se invitó a danzar a tres parejas de diferentes edades. Los de 70 años, mostraron un baile tradicional, expresivo y con pasos y giros bien combinados, en el que se podía comprender el significado del baile.
La pareja de 45 años, empleó un baile moderado en sus movimientos, con clara muestra de ser baile de ballet, preocupados por la uniformidad y secuencia de los pasos, pero dejando vacío el concepto del baile.
Al finalizar, se presentó una pareja de jóvenes de 18 años, ahí se pudo ver la falta de orientación y preservación en nuestros bailes tradicionales.
Soliz Bejar puntualizó que: “debemos ser conscientes que el término “evolución” no significa “desvirtuación”; y que cuanto más cerca estemos de los parámetros de nuestras danzas, ritmos e instrumentos, tendremos el derecho y la moral de exigir el respeto a todo nuestro patrimonio cultural”.
El gobierno municipal de la ciudad de Tarija, través de la Oficialía Mayor de Desarrollo Social y Cultura, y la Escuela Municipal de Música Regional “Pastor Achá Martines” organizaron el 1er. Seminario-Taller sobre la Cueca, denominado “¿Bailamos la cueca Chapaca?” Asistieron directores de academias de danza, músicos, compositores, folkloristas, e invitados especiales. El temario del seminario abordó los antecedentes, el origen de la danza, la historia de la cueca Chapaca; la estructura musical de la cueca; la coreografía básica o tradicional y pasos de la cueca chapaca. Asimismo se analizó la evolución y adecuación del baile de la cueca chapaca al gusto popular.
Origen
El director del Programa Radial Pentagrama del Recuerdo, Alfredo Soliz Bejar, expuso sobre el origen y evolución de la cueca, que se origina de dos danzas africanas, que se fusionan con dos bailes españoles, conocido más tarde como “zamacueca”. Por 1879, este nombre fue cambiado por el músico e historiador peruano Abelardo Gamarra como la “marinera”. Cuando pasó a Chile, perdió el vocablo “Zama” y fue difundida como “cueca chilena” o “la chilenita”. Llegó a ser tan popular que, mediante un decreto del 8 de septiembre de 1979, fue designa como Danza Oficial de Chile.
Luego, llega a la Argentina hacia 1826 y terminó denominándose “zamba”.
En Bolivia, la cueca nace en 1824, con la llegada de los músicos peruanos Pedro Jiménez Abril y Tirado, Juan Manuel Lizárraga, y Ascencio Álvarez, quienes eran hábiles ejecutantes del piano y la guitarra. Lamentablemente, no existen mayores referencias o testimonios y menos la estructura musical de esa etapa. A partir de la primera década de 1900, con el aporte del músico chuquisaqueño Simeón Roncal Gallardo, se dan a conocer las obras de este compositor que dedicó su vida a la creación y perfección de la forma nacional denominada inicialmente “cueca boliviana”, convirtiéndola en la señorial, cadenciosa y romántica expresión musical. Gracias a su virtuosismo y capacidad le dio jerarquía, manteniendo el espíritu criollo, pero sobre todo, distinguiéndola de las demás. Soliz Bejar dice: “no nos imaginamos a la cueca antes de Roncal, pero es necesario conocer que muchos compositores y poetas bolivianos marcaron la diferencia que de región a región de nuestra geografía, pues la cueca lleva expresiones muy propias en su cadencia y ritmo musical. A veces se dice que es añoranza; otras desengaño, pero también transmite esperanza y hasta amor.
Y fueron los poetas quienes embellecieron estas obras escribiendo en sus letras añoranza, religiosidad, contenidos morales, amatorios, picarescos, galantes, y hasta jactanciosos, aseguró Soliz Bejar.
Entre 1880 y 1920, surgieron obras de compositores sucrenses, potosinos, paceños, cochabambinos y tarijeños. Hoy, a este ritmo se denomina sólo “cueca”, constituyéndose en un baile nacional, que forma parte del patrimonio boliviano. No hay fiesta o acontecimiento donde no se inicie o se culmine con una cueca, la bailan e interpretan en distintos grupos sociales de diferentes condiciones socio-económica.
Soliz Bejar recomendó evitar las desvirtuaciones y alteraciones que se producen en el baile de la cueca, particularmente, en los centros de enseñanza de estos bailes. Pidió a quiénes crean o difunden este género, respetar los patrones definidos sobre la cueca regional, tanto en su estructura musical y el contenido literario de sus letras. También, recomendó gestionar la mayor y amplia cobertura de los medios de comunicación para su difusión, principalmente, en los profesores de música, de danza y la población en general.
Cueca chapaca
El director de la Escuela Municipal de Música, Fernando Arduz Ruiz, señaló que en la estructura musical de la cueca chapaca, predomina la tonalidad mayor y cuya base comprende como en todas, las siguientes partes:
1.- Introducción instrumentada.- Esta consta de una cantidad variable de compases, que se interpreta, concluida la introducción hay dos compases de “puente” cadencia: Dominante-Tónica para entrar a la cueca (adentro).
2.- Primera estrofa: con música A
3.- Segunda estrofa: con repetición de la música A
4.- Tercera estrofa: que se conoce como “Quimba” con música B
5.- Cuarta estrofa: comprende el Jaleo o Zapateado, que se acompaña con palmas con música A
6.- Quinta estrofa: conocida como la “segundita” repetición integra de las estrofas.
En el seminario se invitó a danzar a tres parejas de diferentes edades. Los de 70 años, mostraron un baile tradicional, expresivo y con pasos y giros bien combinados, en el que se podía comprender el significado del baile.
La pareja de 45 años, empleó un baile moderado en sus movimientos, con clara muestra de ser baile de ballet, preocupados por la uniformidad y secuencia de los pasos, pero dejando vacío el concepto del baile.
Al finalizar, se presentó una pareja de jóvenes de 18 años, ahí se pudo ver la falta de orientación y preservación en nuestros bailes tradicionales.
Soliz Bejar puntualizó que: “debemos ser conscientes que el término “evolución” no significa “desvirtuación”; y que cuanto más cerca estemos de los parámetros de nuestras danzas, ritmos e instrumentos, tendremos el derecho y la moral de exigir el respeto a todo nuestro patrimonio cultural”.