Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 25 de octubre de 2021
  • Actualizado 02:50

Pandemia exacerbó la baja calidad de educación superior

La Unesco participa, junto con investigadores y autoridades, del foro virtual “Desafíos de la Educación en una era digital”, que concluye hoy. 

El director de la Institución para la Educación Superior de la Unesco, Francesc Pedró en una conferencia. ARCHIVO
El director de la Institución para la Educación Superior de la Unesco, Francesc Pedró en una conferencia. ARCHIVO
Pandemia exacerbó la baja calidad de educación superior

La llegada de la pandemia profundizó los problemas de los sistemas de educación superior en Latinoamérica. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) resalta principalmente dos: la inequidad de distintos sectores en su acceso al Internet y su baja calidad.

“En términos de capacidades, no están donde creíamos que estaban”, así se refirió a las instituciones de educación superior Francesc Pedró, director del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC). Es uno de los invitados del II Foro Internacional de Educación Superior “Desafíos de la Educación en una era digital”, organizado por la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) y Virtual Educa, que se desarrolla hasta hoy, a través de la plataforma virtualeduca.unifranz.edu.bo. 

El problema no es reciente, pero ha sido exacerbado por la pandemia. “Ha habido dificultades con las que muchos profesores se han encontrado para hacer frente al requerimiento de las nuevas tecnologías”, apuntó Pedró, al mismo tiempo de afirmar que un segundo problema acentuado por la coyuntura de la COVID-19 fue el “manifiesto de que vivimos en una sociedad extremadamente desigual, en las que hay estudiantes que tienen acceso a Internet, a la mayor velocidad y con el equipamiento aprobado, pero no así en la mayoría de ellos”.

El enfrentamiento improvisto con la tecnología puso a prueba a muchos docentes, quienes encaraban por primera vez un desafío de estas características. 

“El hecho de tener que enseñar con un uso extensivo de la tecnología ha demostrado a todos los profesores que tener la más alta cualificación de un doctorado en una universidad extranjera, tener un laboratorio propio, no es sinónimo de buen docente. Que se necesita una preparación específica para entender la complejidad de los diseños, con una población estudiantil cada vez más diversa y con demandas y expectativas radicalmente distintas a la que ellos conocieron cuando eran estudiantes”, expresó Pedró, en una entrevista a este medio de comunicación.

Más que un aspecto positivo, la pandemia aparece como una ventaja para aprovechar en mejorar la inequidad en el acceso a la educación, en general, y la cualificación de los docentes. El reto, apuntó, Pedró es ver hasta qué punto se aprovechará esta tecnología, que ha apurado los planes y adaptaciones de las universidades, de forma acelerada. 

“Se debe garantizar (con la tecnología) que de una forma u otra las clases, los cursos, los contenidos y los apoyos estén disponibles para los estudiantes 24 horas, los siete días a la semana. En definitiva, es lo que la tecnología nos permitirá hacer ahora si aprovechamos este ímpetu”. 

El Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior aboga por políticas públicas de educación superior, en materia de calidad y equidad; además de apoyar en el desarrollo de capacidades y formación, como hizo recientemente en Perú, así como formación y asistencia técnica. Las Naciones Unidas abogan hace 10 años por el Internet como un derecho universal.