Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 26 de junio de 2022
  • Actualizado 22:23

OPINIÓN lanza podcast dedicado a migrantes

La primera entrega de esta producción está destinada a contar la historia de una venezolana dejó su país hace dos años para instalarse en Cochabamba, donde ha conseguido trabajo y estabilidad, aunque no deja de extrañar las playas de Venezuela o comer arepas a todas horas. Por fortuna, le ha encontrado el gusto a la llajua.
OPINIÓN lanza podcast dedicado a migrantes
OPINIÓN lanza podcast dedicado a migrantes
OPINIÓN lanza podcast dedicado a migrantes

El periódico OPINIÓN ha lanzado este domingo 27 un podcast destinado a contar historias de migrantes bolivianos y extranjeros, que lleva por nombre “Migrar para sonreír”.

Se trata de un proyecto que se gestó en el curso Puentes de Comunicación, un espacio formativo para periodistas sudamericanos que, en su versión 2020, se ha ocupado de indagar en la migración venezolana de los últimos años. 

“Migrar para sonreír”, el nombre del podcast, lleva el siguiente subtítulo: Historias de migrantes que encuentran un hogar ahí donde desempacan maletas.

Y de eso va justamente este espacio: ‘Migrar para sonreír’ se propone contar, en cada episodio, historias de migrantes extranjeros que, pese a las dificultades inherentes al desplazamiento, consiguen acomodarse y encontrar mejores condiciones de vida en Bolivia; pero también de bolivianos que hallan lo propio en otros países. 

‘Migrar para sonreír’ es un podcast que abordará el tema de la migración internacional hacia y desde Bolivia, esto es, de ciudadanos extranjeros que llegan a territorio boliviano, pero también de bolivianos que buscan seguir sus vidas en otros países. La premisa es contar, con la ayuda y la voz de los migrantes, historias que, sin esconder las penurias sufridas al abandonar el país de nacimiento para radicar en otro, hagan hincapié en experiencias satisfactorias de adaptación al nuevo entorno que le toca habitar a la persona cuya travesía se relate en cada episodio.

¿Por qué un podcast? El periódico OPINIÓN, el medio boliviano desde el que producimos y difundimos “Migrar para sonreír”, lleva ya varios años con una sección fija denominada “Migrantes”, dedicada recoger historias de bolivianos que han migrado a otros países, las cuales se cuentan en formato escrito y se publican en nuestras plataformas impresa y digital. 

“Migrar para sonreír” vendría a ser la hermana radial de “Migrantes” y pretende aprovechar el lenguaje sonoro para dar cuenta de la riqueza de voces, timbres y acentos que componen el variopinto coro migrante que esperamos amplificar desde este espacio. Bolivianos que ya no hablan con acento boliviano, extranjeros que nos hablan con acentos distintos que cada vez se nos hacen más familiares. Nada mejor que escuchar esta multiplicidad de voces para reivindicar las virtudes de la migración, de los que nos dejan, pero también de los que llegan para integrarse a nosotros.

“La velocidad de los pasos”

El primer episodio, con el que arranca “Migrar para sonreír”, está dedicado a una mujer venezolana que llegó a Bolivia hace dos años y que, tras un periodo de complicaciones burocráticas, consiguió encontrar trabajo y estabilidad.

El episodio lleva por título “La velocidad de los pasos”. Por una decisión suya, ella ha preferido mantener su identidad verdadera en reserva, así que ha escogido un nombre ficticio para contarnos su aventura boliviana. Al margen de su identidad, lo que cuenta es real. También su voz. Su acento. Su risa, sus silencios y su llanto. Y sobre todo, la velocidad con que habla y ríe y llora. Porque si algo le ha costado y aún le cuesta a ella, que vive y trabaja en la ciudad de Cochabamba, es a adaptarse al ritmo de sus anfitriones, al paso lento con que caminan, a la candencia con que hablan, a la pausa con que hacen las cosas. Lentos, cadenciosos y pausados, claro, en comparación al vértigo con que ella, natural de Caracas, se mueve, habla y hace las cosas. Por eso hemos dado en llamar a este capítulo “La velocidad de los pasos”.

Alejandra Vásquez es el nombre que ella se ha puesto para contarnos su historia y así hemos de llamarla en adelante. Se vino a Bolivia hace dos años, pese a que en Venezuela tenía ya una vida armada y una carrera hecha. Una oferta de trabajo en Bolivia para una familiar suya la decidió a hacer maletas y probar suerte en la hija predilecta del más universal de los venezolanos, el libertador Simón Bolívar.

Proyecto

“Migrar para sonreír” nace de la necesidad de contar desde el periodismo historias de migración que se aparten de las típicamente dramáticas, que no pocas veces pecan de miserabilistas y promueven una exaltación mediática de la pornomiseria frente al fenómeno migratorio. No se trata de ignorar los quebrantos que deben atravesar los migrantes cuando dejan su país para instalarse en otro, sino de poner el ojo en los capítulos que ilustren la adaptación al nuevo entorno, recuperar también las experiencias más gratificantes del desplazamiento y las conquistas en el nuevo territorio. Con eso se procura transmitir un mensaje de esperanza y optimismo respecto a la migración de un país a otro. 

Por eso interesa al proyecto contar historias de extranjeros que llegan a Bolivia como de bolivianos que migran al extranjero, porque en ellas podemos encontrar pistas que hablen del empeño de los migrantes, pero también de la solidaridad de las comunidades receptoras. Con esto queremos esparcir una comprensión de la migración como un fenómeno humano virtuoso, que redunda positivamente sobre la vida de los que viajan, pero también de los lugares a los que llegan, mediante la integración y el aporte al bienestar colectivo. En esta perspectiva, el diferencial del podcast es la construcción de una mirada benigna y constructiva de la migración, lejos de las más miserabilistas y criminalizantes que imperan en los medios bolivianos y otras instituciones sociales.

Esta orientación explica el título elegido para el podcast, ‘Migrar para sonreír’, entendiendo la sonrisa como la satisfacción que, aun a pesar de las dificultades, depara el viaje en busca de una mejor vida fuera del país de origen. Sonreír es el indicador de que migrar es una elección de vida, a fin de cuentas, reconfortante y esperanzadora.