DE COCHABAMBA AL MUNDO
Neren Palomino, el talento musical que se agranda en Estados Unidos
Llevando obras de compositores bolivianos y latinoamericanos de la música clásica a nuevos escenarios, el músico cochabambino se abre paso en academias de Estados Unidos.
Con un cariño por la música y un talento notable para tocar instrumentos expresados desde temprana edad, el cochabambino Naren Palomino viene abriéndose paso en el mundo de la música clásica en Estados Unidos desde hace algunos años tras conseguir una beca para estudiar música en la Universidad de Central Arkansas (UCA) en 2018 y, tras concluir dichos estudios junto a una maestría este 2024, el músico viene planificando un nuevo proyecto musical junto a otros artistas bolivianos de la música clásica en el país norteamericano, al mismo tiempo que se desempeña como instructor e intérprete del piano en la Academia de Música del Conservatorio de la Universidad de Missouri-Kansas City (UMKC).
“Todo empezó gracias a mis papás. Ellos siempre tuvieron amor por la música, así que nos dieron a mí y a todos mis hermanos la oportunidad de estudiar música desde que fuimos pequeños”, menciona Naren.
A la edad de 10 años, el músico tuvo sus primeros acercamientos con la música al ingresar a la academia ‘Man Césped’ de Cochabamba, donde estudió hasta 2011 y, tras graduarse, formó parte del plantel docente hasta 2018 enseñando piano, dictado musical y dirigiendo la Orquesta Folclórica, la Orquesta de Percusión y como pianista del coro.
Al graduarse de la secundaria, Naren señala que todavía no existía la carrera de Música en Cochabamba, por lo que en su momento optó por estudiar alguna rama relacionada con la ingeniería. Sin embargo, y por azares del destino y recomendaciones de uno de sus amigos que estudiaba música en Estados Unidos, decidió enviar su postulación a una beca para estudiar música en la UCA, de la ciudad de Conway, Estados Unidos. ¿El resultado? fue seleccionado para cursar una licenciatura en música en dicha institución y profundizar sus habilidades y conocimientos haciendo una maestría en Kansas City.
“Lo que estuve estudiando todos estos años fue la música clásica, eso quiere decir que principalmente toco música de otros compositores. Entonces, un poco la posición que tenemos los que hacemos música clásica es que tenemos que hacer lo mejor que podamos para transmitir el mensaje del compositor. Somos como un puente entre él y el público. Por ejemplo, el compositor tuvo una idea cuando escribió una pieza musical hace 100 o 200 años atrás, así que nosotros, estudiando la partitura, la biografía de los compositores, su cultura, su historia, la época y contexto en el que vivía, codificamos que es lo que está detrás de dicho trabajo y tratamos de comunicar eso al público. Es interesante porque es como mantener música hecha desde hace muchos años atrás, viva en el presente”, afirmó.
Tras adaptarse a una nueva forma de vida y estudio, Palomino se inclinó por estudiar e interpretar las obras de grandes artistas latinoamericanos de la música clásica, haciendo énfasis en compositores bolivianos.
“Estos últimos años me estuve dedicando a tocar mucha música clásica de autores latinoamericanos cómo las del compositor brasileño Heitor Villa-Lobos, el compositor argentino Alberto Ginastera y el año pasado, en mi recital de graduación, toqué un segmento musical de compositores bolivianos cómo Eduardo Caba, Humberto Viscarra Monje y Simeón Roncal, porque me di cuenta que la música de los compositores nacionales no se toca en Estados Unidos y sentí la responsabilidad de llevar la música clásica boliviana hasta Estados Unidos”, agregó.
Entre otras de las actividades que Palomino llevó a cabo mientras estudiaba se encuentran el proyecto realizado junto a los coros de la UCA, la UMKC y otros músicos bolivianos de interpretar la obra Misa Criolla del compositor argentino Ariel Ramírez. Y, tras concluir su maestría, el músico no duda en su decisión de seguir profundizando sus conocimientos y habilidades musicales, cómo parte de las metas y sueños que se propuso alcanzar desde que era niño.
“Todavía tengo un montón de piezas que quiero aprender. Cada año intento tener un desafío que cumplir y podría decir que estuve cumpliendo muchos de mis sueños estos últimos años, porque cuando empecé a tocar piano habían muchas piezas que escuchaba y decía ‘esto es muy difícil de tocar, espero algún día poder hacerlo’ y ya con el paso de los años me siento feliz por ese Narencito de 8 años que logró tocar esas piezas que tanto soñaba”.
Durante todo el tiempo que Naren estudió en el exterior, visitó Bolivia periódicamente para visitar familiares, amigos, maestros y colegas de la academia Man Césped, donde también dio clases y seminarios de estudio y técnica musical a estudiantes y clases de pedagogía a profesores. Durante su visita al país este año, el músico también dio clases en el Instituto Eduardo Laredo y, junto a otros músicos bolivianos que estudian en Estados Unidos, ofrecieron conciertos en distintos espacios de Tarija, La Paz, Sucre y Cochabamba.
“Ahora estoy encaminado a hacer una segunda maestría y probablemente luego haga un doctorado en música, pero cada año intento volver a Bolivia y a la academia que me formó, para así devolver todo lo que Bolivia me dio para tener oportunidades afuera”.
Actualmente, el músico se encuentra preparando un proyecto junto a la asociación ‘Músicos Bolivianos que viven en Estados Unidos’ en el marco de celebración del Bicentenario de Bolivia en 2025 que consta de ofrecer una serie de conciertos de música boliviana en diferentes ciudades de Estados Unidos.
Palomino organizará el concierto en Kansas City junto al Coro de la UCA, cuyo repertorio abarca la interpretación de obras de música clásica de compositores bolivianos, la Misa Incaica y un recital de música y danza con coro, dos pianos, un cuarteto de cuerdas y un ensamble folclórico junto al maestro Amado Espinoza.
“Después de este gran proyecto espero poder volver a dar conciertos en Bolivia porque considero que hay mucho movimiento de la música clásica y los músicos de esta rama tratamos de mantener el valor eterno que tiene la música de estos grandes maestros del pasado ante las nuevas generaciones”.