Muere a los 96 años Frank Gehry, un gigante de la arquitectura y el metal

Frank Gehry, arquitecto, posando frente al Museo Guggenheim Bilbao, en abril de 1997. GORKA LEJARCEGI
El Museo Guggenheim Bilbao es una de sus obras más celebradas, pero también dejó una fuerte impronta en Los Ángeles, su ciudad de adopción

 Frank Gehry, el arquitecto que convirtió el metal en olas, uno de los más populares del mundo, ha muerto este viernes en su casa de Santa Mónica, en la costa de Los Ángeles, en California. La noticia de la muerte del creador del museo Guggenheim Bilbao la ha confirmado la jefa de personal de su estudio, Gehry Partners, a medios como Los Ángeles Times o The New York Times. Estaba pasando una corta pero intensa enfermedad respiratoria. Tenía 96 años.

Gehry, que en realidad se llamaba Ephraim —Frank— Owen Goldberg, fue una estrella tardía, pero fulgurante, en el mundo de la arquitectura e incluso de la cultura popular, donde hizo buenas migas, estupendos contactos y grandes amigos. Fue enormemente productivo en la última etapa de su vida, y uno de los pioneros en usar la tecnología en combinación con el metal, especialmente el titanio, para crear estructuras de una geometría nunca antes vista. Considerado como uno de los más destacados representantes del deconstructivismo, para él, la obra arquitectónica debía ser concebida como una obra de arte integral cuyo resultado pudiera semejarse al ofrecido por una escultura.

En 1989 ganó el premio Pritzker, el más prestigioso del mundo de la arquitectura. Pero la apertura, en 1997, del Guggenheim Bilbao, le convirtió en una estrella absoluta ya con 68 años, y al edificio en una avanzadilla de lo que vendría en el siglo XXI. La espectacularidad del continente, con su inmensa estructura de titanio en el corazón de la ciudad, cambiaron por completo la faz de la ría del Nervión y de todo Bilbao, reconvirtiéndolo de bastión industrial a polo de atracción cultural, turístico y gastronómico. Su impacto fue tal que se llegó a llamar efecto Guggenheim. “Le estaremos siempre profundamente agradecidos por el magnífico y audaz edificio que ideó para Bilbao. Su espíritu y su legado quedarán para siempre ligado a nuestra ciudad”, ha recordado la directora del museo, Miren Arzalluz, en un comunicado tras conocer la muerte del arquitecto.