Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 23 de enero de 2022
  • Actualizado 14:38

Los misteriosos personajes del Carnaval en los pinceles de Aliaga

El artista plástico paceño, cochabambino de adopción, hace parte de una exposición en el salón Gíldaro Antezana hasta el 28 de este mes. 

El pintor Leonardo Aliaga en su taller junto a sus cuadros.  OPINIÓN
El pintor Leonardo Aliaga en su taller junto a sus cuadros. OPINIÓN
Los misteriosos personajes del Carnaval en los pinceles de Aliaga

Las pinturas de Leonardo Aliaga encierran todo el simbolismo y carácter de los personajes carnavalescos de La Paz. Las tétricas sonrisas con las que imprime a sus pepinos denotan deseo, una “sed de goce sin hacerse cargo del deseo”, como los caracterizó el psicoanalista Fernando Arce. Entretanto, sus kusillos son bufonescos, alargados y con un aire de embaucador. Si bien el Carnaval y sus “héroes” es una temática recurrente en la plástica nacional, ninguno estampa un halo de misterio como lo hace Aliaga con el color.

El artista plástico, con casi 40 años de trayectoria, hace parte de una exposición colectiva en el Gíldaro Antezana (plaza 14 de Septiembre) junto a Mario Vargas, Gonzalo Mamani y Joel Gallardo, hasta el próximo sábado 28. Paralelamente, Casa Toscana ha lanzado un catálogo digital que se puede descargar de su página de Facebook.

Aliaga llegó a Cochabamba de La Paz en 1976, cuando tenía 22 años para estudiar Arquitectura en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS). En su tiempo libre, aceptó trabajar en el área de publicidad de Los Tiempos. “Me interesé por las caricaturas que veía de los medios extranjeros de Perú, Argentina, Brasil. Empecé a dibujar y mostrarles a los encargados del diario, les gustó y empecé a ilustrar las editoriales”, contó sobre sus bases e inicios en la caricatura impresa a la que le dedicó unos 15 años. 

En las exposiciones de sus dibujos y el trabajo del periódico conoció a los pintores Darío Antezana, José Rodríguez y Remy Daza que lo introdujeron y orientaron en el arte pictórico. “Les pedía ir a su taller y me explicaban lo que eran los bocetos, la composición”, recordó. Sin embargo, el dibujo y sus procesos nunca han dejado de estar ligados a su estilo con la pintura, otorgándole un aire de alegría, euforia e ironía en sus personajes carnavalescos.

Estudiando y observando las actitudes de sus pepinos, kusillos, osos y waca tokoris, Aliaga los materializa en movimiento en sus lienzos. “Son personajes pictóricos en sí. Trato de rescatar nuestra cultura y patrimonio del Carnaval”. La técnica por la cual se ha inclinado es el acrílico que le permiten ser mucho más potente en cuanto al colorido y expresiones, siendo su secado mucho más rápido que el del óleo.

QUIJOTES Y GRABADOS

La denuncia social, las injusticias y la lucha por la justicia con sus respectivas represiones son también motivos recurrentes en la obra de Aliaga. Llaman la atención sus Quijotes, que señala los heredó del mítico muralista de la Generación del 52, Walter Solón Romero, de quien tuvo la oportunidad de estar en su taller. 

Los trabajos que realizó en grabado le otorgaron varios premios en los salones 14 de Septiembre y Pedro Domingo Murillo, en los que desata su vertiente más social. “El grabado me permite gritar, expresarme libremente, mostrar una realidad, una vivencia”, concluyó.