María Galindo se sitúa “más allá de las élites culturales”
La líder del colectivo Mujeres Creando refiere que dirige su obra “por el lado de la honestidad, de la sensibilidad y, sobre todo, de la provocación y la revolución”.
“Mas allá de las élites culturales”, la activista María Galindo realiza una gira exhibiendo la película de su dirección “Revolución puta”, llenando salas, llamando miradas y rompiendo esquemas.
A su mejor estilo, la líder del colectivo Mujeres Creando cuestiona al cine boliviano, su manejo y también comparte las bases que hacen que sus obras sean las más polémicas de los últimos años no solo a nivel nacional, sino también fuera de las fronteras bolivianas.
P.- María Galindo explora distintas facetas del arte, como la pintura, performance, cine y literatura. ¿Cómo elige el lenguaje adecuado para llegar al público?
R.- Yo elijo mucho por el lado de la honestidad, de la sensibilidad, pero sobre todo por el lado de la provocación y revolución. No es solo una denuncia. Yo decido en función de un código principal que es siempre la sensibilidad. Pero elijo lo que sea más provocador, transformador, lo que sea realmente una dinamita que te revienta en la mano, porque creo que en la sociedad boliviana hay que despertar el sueño de la revolución.
P.- ¿Te reclamas como artista?
R.- No me reclamo como artista, aunque vivo del arte, porque yo cuestiono el sistema arte. Entonces ahí hay una tensión que genero.
P.- ¿Podrías definirte usando tres palabras?
R.- Étnicamente soy bastarda, socialmente soy antiseñorita y genéricamente soy no mujer. Aunque tengo un kilo de definiciones, porque hay un momento en que he creído que soy una de las mujeres más insultadas del país. Entonces, tanto insulto me ha ayudado a jugar mucho con las identidades que me atribuye la gente.
P.- Usas figuras como el sarcasmo y doble sentido en tus discursos, ¿te consideras una persona con mucho humor? ¿qué te hace reír?
R.- Soy una payasa a morir. Me gusta reír y hacer reír. Entonces, en mi vida privada yo no soy tan seria como la gente me ve, en mi vida privada yo me la paso riendo. En el colegio, me llamaban la atención por burlarme de los profesores, de los himnos, de situaciones dramáticas donde a mí me atacaba la risa. Yo vivo burlándome, y cuando tú te burlas y la burla es un lugar que has escogido, aceptas que se burlen de ti. Yo no le tengo miedo al ridículo y esa es una de mis potencias.
P.- Todos conocemos tu obra a través de lecturas y redes sociales, pero ¿qué haces cuando no te ocupas de tus obras?
R.- Me gusta muchísimo escribir, estudiar y cocinar; son mis 3 actividades preferidas.
Estudiar para mí es sagrado, seguir dando vueltas a las cosas. Tengo unas torres de libros, y siguen con más pendientes que leer. Me gusta mucho leer, escribir y cocinar… para mí, para mi gente. Soy buena cocinera desde mis tiempos inmemorables.
También me gusta no hacer nada, cuando digo “estos se rascan”, en realidad a mí me gusta rascarme. Estar así de opa sin hacer nada. Cuando me pongo en ese plan vienen mis gatas, a las que solo les falta discutir de filosofía conmigo, estar con ellas me gusta mucho. Cuando no estoy haciendo nada, es donde todo lo más lindo emerge.
P.- Cuando los artistas bolivianos tienen éxito en el exterior, despiertan cierto orgullo nacional. En el caso de tus obras fuera del país, estas tienen un alto valor en editoriales, encuentros políticos e incluso museos. Sin embargo, la gente no valida su orgullo a través de ti.
R.- Yo estoy convencida que de parte de las élites hay mucho odio y envidia respecto a mi trabajo, hay misoginia y desprecio. “Revolución puta” es una película magnífica y ningún crítico boliviano ha escrito nada. Hay un deseo de echar mucha mierda, pero yo tengo un saber ancestral que yo sé devolver eso de otra manera: mientras más barro me echan, es como si fuera todo lo contrario.
P.- ¿Te consideras una voz autorizada del feminismo en el país?
R.- Yo no necesito autorización. No soy una voz autorizada, soy una pensadora. Lo que estoy proponiendo yo en términos de lo que son las ideas feministas es un nuevo feminismo del siglo XXI. No necesito una autorización, estoy pensando muchas cosas y hay un fundamento teórico detrás. Yo estoy generando un pensamiento con un horizonte completamente distinto.
Soy parte del colectivo, creo en el trabajo colectivo que son las Mujeres Creando, es un contexto de amor y respeto entre nosotras.
Los libros de María Galindo tienen traducciones al portugués, italiano, francés, y tienen ediciones argentina, chilena, mexicana, peruana, italiana, francesa y española. Ferias del libro en México, encuentros feministas y políticos internacionales solicitan su presencia como la de sus escritos.
La película “Revolución puta” ya está subtitulada al portugués, para su proyección en un encuentro político en Río de Janeiro.
Aunque este filme “aún tiene mucho vuelo”, Galindo ya piensa en su próxima película, cuya idea surgió en medio de la gira actual.