Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 25 de mayo de 2024
  • Actualizado 00:00

Ken Loach: 'La izquierda necesita un líder radical para desafiar al sistema económico'

A sus 87 años, el director presenta la que dicen que será su última película, 'El viejo roble', un drama sobre refugiados y donde apunta a la esperanza como motor del cambio político.
El cineasta británico Ken Loach, a su paso por el festival español Seminci./ ELDIARIO.ES
El cineasta británico Ken Loach, a su paso por el festival español Seminci./ ELDIARIO.ES
Ken Loach: 'La izquierda necesita un líder radical para desafiar al sistema económico'

Pocas carreras tan coherentes, políticamente activas y contundentes como la de Ken Loach. Su cine lleva décadas sacudiendo al mundo. Haciendo que se mire donde la gente nunca quiere mirar. A los obreros, a los mineros, a los afectados por las políticas neoliberales que han machacado el estado de bienestar. Concibe su cine como un arma. Un arma desde la que abrir los ojos, desde la que tirar de las orejas al poder establecido. Lo hizo en sus primeras películas para la BBC y lo sigue haciendo, con 87 años, en la que anuncia que será, con casi total seguridad, su última película.

Se llama El viejo roble (The Old Oak) y cerró la Sección Oficial de la Seminci, en Valladolid (España), un festival donde Ken Loach ya ha ganado dos veces su máximo galardón, la Espiga de Oro –por Mi nombre es Joe (1998) y Felices dieciséis (2002)–. Quién sabe si es porque este título sabe a despedida, pero esta vez el director británico realiza una defensa de la esperanza como motor político del cambio.

P. Esta es una película que habla sobre la esperanza, ¿por qué es importante la esperanza en el momento actual?

Ken Loach: Si no tenemos esperanza no podremos ver que tenemos la fuerza para poder hacer cambios radicales que salvaguarden el planeta, cambios para tener una sociedad igualitaria que no nos explote. No veremos que podemos vivir en paz. Para lograr todo esto necesitamos confianza en que hay un camino y en que tenemos la fuerza para seguir ese camino. Creo que esa es la definición de esperanza, entender que puedes mejorar las cosas. Si crees que no puedes mejorar las cosas, entonces eso te lleva a la desesperación, y cuando estás desesperado, buscas a alguien fuerte, o a un grupo fuerte para que resuelva tus problemas por ti. Esa es la esencia de las películas de Hollywood. Ya sabes, el vaquero con armas muy grandes que entra en el pueblo y dispara a los malos. Eso no es esperanza. Esa es la política de la desesperación, y quien capitaliza eso es la extrema derecha.

La extrema derecha es el último recurso de las grandes corporaciones, de las grandes empresas. Fueron las grandes corporaciones las que apoyaron a los nazis en los años 30 y alentaron el populismo y fomentaron el racismo. Lean la prensa, miren los medios, miren a los políticos que los representan. Son políticos que hablan de enjambres de inmigrantes. Hablan de ser invadidos por inmigrantes. Ese es el caldo de cultivo para la extrema derecha y, por supuesto, algunas personas desesperadas caen en la trampa porque es una respuesta fácil. La esperanza es política. No puedes esperar que las cosas pasen porque cruzas los dedos. Que las cosas ocurran es cosa tuya. Hay un camino a seguir, y la gran piedra sobre la que podemos construir ese camino es la solidaridad. Solidaridad con las personas que huyen de la guerra, del hambre, del cambio climático cuando su tierra se vuelva insostenible. Esa es nuestra esperanza, y la esperanza nos da confianza y fuerza para hacer cambios.

P. Hablamos en Cannes hace meses. En este tiempo ha habido elecciones donde la extrema derecha no ha ganado, en España, en Polonia y en la primera vuelta de Argentina. ¿Eso nos da algo de esperanza?

K. L.: Y por añadir una cosa, por supuesto que hay que derrotar a la derecha, pero creo que la gran pregunta es: ¿cuál es el liderazgo de la izquierda? No queremos un liderazgo que simplemente ponga parches. El sistema está podrido. La izquierda tiene que desafiar toda la estructura económica, reformarla para que funcione en beneficio de la clase trabajadora. Eso será realmente una democracia económica donde seremos dueños de los sectores estratégicos de la economía. Dueños de nuestros servicios públicos, de nuestra infraestructura, de la energía… entonces podremos planificar las cosas y solo entonces podremos resolver el cambio climático y las guerras. Las guerras están provocadas por la competencia económica. Solo podemos resolver eso si planificamos, y no podemos planificar lo que no poseemos. Por eso necesitamos a un líder radical en la izquierda. Sin eso, tendremos un liderazgo socialdemócrata. Tiene que haber un líder radical, me atrevo a decir, revolucionario para la izquierda porque, si no, fracasarán.