Homenaje al mes del árbol desde la poesía
EL SAUCE
Carlos Antezana
Poco a poco mi vida se extingue…
De la vida poco tiempo me queda,
y antes de mi último hálito añoso
relataré mi existir silencioso…
Vine a la vida por la gracia de Dios,
de la fresca y oscura tierra, emergí
y su cálido manto de calor
del fúlgido y hermoso Sol recibí.
En tus entrañas, ¡Oh! Generosa Madre!
Aferrado, con mis aún débiles raíces,
pensé en morir.
Y tú, Madre Tierra:
me alimentaste y mi sed calmaste
logrando el prodigio de:
Nacer, crecer y vivir…
Pasó el tiempo y crecí, me brotaron
robustas ramas como brazos, luciendo
orgulloso un ropaje de verdes hojas
donde se posaban
pajarillos, abejas y también
hermosas y bellas mariposas.
Al traerme a este mundo
debo mi vida generosamente compartir
porque Dios, con su infinito amor
me encargó:
no dejar a mis hermanos sufrir…
Al amanecer, en mis coposas ramas
los pajarillos, en sus nidales
cantan melodiosos madrigales
agradeciendo la gracia y bondad de Dios.
Y el Hermano Hombre también,
cuando el Sol quemaba y la lluvia caía,
bajo mis follajes se protegía.
Desgajaba mis ramas en invierno
para calentar su hogar,
que con amor yo le ofrecía
¿Qué más le podía dar?…
Por la gracia de Dios
cumplo mi ciclo de vida,
mi vida se extingue…
Hermano Hombre:
parte de mi cuerpo te lo di,
tu vivienda Ajuando
a los niños, también
bajo mi sombra, cobijando
Adiós, Hermano Hombre…me voy feliz
dejándote otras vidas,
porque siento que de mi cuerpo
brotan más semillas.
Aún sin vida, te prometo, con mis
últimas escuálidas ramas secas
calentar tu hogar, dando calor
con infinito amor.
Hermano Hombre: agonizo…
Escucho el cantar de los pájaros,
la risa alegre de los niños,
el calor de la brisa suave
y el murmullo de los ríos
Hermano Hombre:
Siento mi último aliento
y me voy al infinito,
fugaz como el viento.
De la bondad de Dios, su encargo
con amor cumplí,
con los niños y los hombres
mi vida y mi cuerpo
generosamente compartí.
Tu te quedas y yo de ida
Hermano Hombre:
antes de mi partida
recibe: mi último adiós
Agradeciendo:
¡La infinita bondad y sabiduría de Dios!