Gina Lollobrigida, ícono italiano de la sensualidad, muere a los 95
La famosa actriz italiana Gina Lollobrigida, considerada una de las mujeres más hermosas y sensuales del cine, falleció ayer en su residencia de Roma, a la edad de 95 años.
Apodada “Lollo”, la bella intérprete de “El jorobado de Notre Dame” vivió sus últimos años atormentada por disputas legales con su único hijo, originadas por la presencia de Andrea Piazzola, un amigo suyo de 34 años, que tras comenzar como su chofer y asistente, se convirtió en su confidente y administrador de su fortuna de 40 millones de euros.
El único hijo de la actriz, Milko Skofic, y su nieto, Dmitri, acusaron a Piazzolla de estar tras su dinero e iniciaron acciones legales para pedir la custodia de su patrimonio.
Lamentablemente, no era la primera vez que la Lollo era amenazada por la sombra del interés económico. El 2006, a los 79 años, se casó con el empresario español de 45 años, Javier Rigau y Rafols, de quien se divorció después, alegando fraude e intentos de quitarle poder legal.
ÍCONO DEL CINE
Lollobrigida nació en Subiaco, Roma, el 4 de julio de 1927, en el seno de una familia de clase acomodada, que perdió su patrimonio durante la Segunda Guerra Mundial, lo que la llevó a mudarse a la capital con 20 años.
Allí empezó a estudiar Bellas Artes y trabajando como modelo llegó al concurso de Miss Roma. Su participación como invitada a la final de Miss Italia le abrió las puertas a los estudios Cinecittà, hasta que recibió una oferta del productor Howard Hughes.
Tras su paso por Hollywood, volvió a Italia, donde, además de películas, hizo televisión y teatro.
Gina fue igualmente celebrada por su físico. Tal era su fama en este sentido que en Francia pusieron su nombre a un sujetador, Les Lollos, e incorporaron a su vocabulario la palabra lollobrigienne, para designar a las damas de formas extraordinariamente femeninas.
"La donna più bella del mondo" —como la llamaron durante años en honor a la película que rodó en 1955— incluso inspiró en Alemania el nombre de la locomotora Lollo.
Durante sus últimos años, abatida por la disputa relacionada con Piazzola, Gina llegó a declarar en un programa de televisión italiana, que ella tenía derecho a vivir, pero también a morir “en paz”.
“Andrea fue una bendición para mí. Es como mi hijo. Me siento tan cansada. No he hecho nada malo, pero (mi familia) está furiosa conmigo y no me deja en paz... A mi edad yo debería tener un poco de paz, pero no la tengo. Tengo derecho a vivir y morir en paz. Déjenme morir en paz. La vida es mía y quiero poder decidir lo que quiero”.