Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 17 de agosto de 2022
  • Actualizado 09:56

Gestores ven ‘grave panorama’ en fusión de Cultura a nueva Secretaría

La falta de legislación  que respalde una institucionalidad al sector y su dependencia a una visión productiva son las principales preocupaciones. 

La nueva directora de Patrimonio Cultural y Servicios Culturales, Susana Obando. ARCHIVO
La nueva directora de Patrimonio Cultural y Servicios Culturales, Susana Obando. ARCHIVO
Gestores ven ‘grave panorama’ en fusión de Cultura a nueva Secretaría

La fusión de la dependencia de Cultura a la nueva Secretaría de Desarrollo Productivo, Turismo y Cultura no es vista con buenos ojos por gestores culturales, quienes ven “un grave panorama” para el sector por su subordinación “a la buena voluntad del secretario de turno” y otorgarle una visión exclusiva de “inyección de recursos económicos al Municipio”. 

La nueva gestión de la Alcaldía, quien posesionó ayer a sus 10 secretarios, trajo una reducción de secretarías y un nuevo organigrama. La Secretaría de Cultura ya no existe y ahora su responsabilidad hace parte de la Secretaría de Desarrollo Productivo, Turismo y Cultura que contiene a la dirección de Patrimonio Cultural y Servicios Culturales. 

“Por supuesto que es una minimización, se reduce la cultura y su gestión a un mero hecho ornamental y no estructural de índice de desarrollo humano, volvemos al criterio de que la cultura no sirve más que para distraer y que no influye en la generación de identidad ,desarrollo social y productivo”, protestó la gestora y una de las organizadoras del Festijazz en Cochabamba, Amalia Canedo, quien expresó principal preocupación por la promulgación de la Ley Municipal de Culturas, concebida en 2018 y que hasta agosto de 2020 estaba en el Concejo Municipal con revisiones técnicas.

 Por su parte, Marco Antonio Marin, miembro de la red Telartes y exfuncionario de la extinta Oficialía Mayor de Culturas de Cochabamba cree que esta nueva organización y visión está supeditado a la “gestión exclusiva de inyección de recursos económicos al municipio”. Visualizando este enfoque dependiente, augura que no se podrá tener la pretendida gestión de “impulso a las iniciativas culturales ciudadanas que estén fuera de este horizonte”. 

“Más allá de su dependencia al sector productivo, una visión cultural que puja por sí misma y no por el beneficio económico que dependa de ella, no será autónoma. O acaso, ¿no nos imaginamos, ya, la ampliación de la inequidad que se produciría en el sector con el tratamiento real de una política de industrias culturales o economía naranja, a secas, en un espacio cultural como el que habitamos donde la labor creativa es, fundamentalmente, marginal a su dependencia económica?”, cuestionó Marin. 

Grober Loredo, gestor cultural y productor de Títeres Elway, habló de un “desmantelamiento” de la unidad responsable de Cultura desde 2015, cuando “la gestión de Jose María Leyes recibió de su predecesora una Secretaría de Cultura con 24 millones de bolivianos de presupuesto, para reducirlos hasta los miserables 7 millones de ahora” 

“Teniendo ahora una ‘humilde dirección’, es altamente dudoso que al menos haga lo que hasta ahora lo venía haciendo mal”, finalizó Loredo.