Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 20 de mayo de 2022
  • Actualizado 10:57

Fotógrafo francés retrata la vida de los mineros del cerro Rico en su libro “Vale Un Potosi”

Foto del libro de Miquel Delewewer-Plana, Vale un Potosí cedida al portal de El País. Publicada en El País
Foto del libro de Miquel Delewewer-Plana, Vale un Potosí cedida al portal de El País. Publicada en El País
Fotógrafo francés retrata la vida de los mineros del cerro Rico en su libro “Vale Un Potosi”

El fotógrafo y realizador francés, Miquel Dewewer-Plana, retrata en su libro, “Vale Un Potosí” las duras jornadas del trabajo de los mineros en el cerro "rico" de la provincia Tomás Frías en el altiplano boliviano. El material fue publicado en Europa por la editorial Blume.

El autor explica en una entrevista con el diario El País que basa su obra en el libro de Eduardo Galeano, “Las Venas Abiertas de América Latina”, que comienza con la fiebre del oro y la plata, específicamente en Potosí, fundada por los españoles como símbolo de explotación colonial. De ahí la inquietud de conocer y retratar las sórdidas minas del altiplano boliviano.

Al autor le interesa visibilizar “por qué esas personas trabajan en ese sitio y en esas condiciones; entrar en la mina del Cerro Potosí es morir un poco cada día”. La razón para intentar vivir a más de 4.000 metros de altura en la cordillera de los Andes no es otra que la económica, Miquel, explica: “La mayoría de los mineros vienen del campo, de tierras que ya no producen; o bien lo hacen para que sus hijos puedan ir a la escuela, algo que ellos no tuvieron”.

Foto del libro de Miquel Delewewer-Plana, Vale un Potosí.

El fotoperiodista pasó más de nueve meses realizando el proyecto entre los años 2018 y 2019. “No fue fácil, al inició no iba con las cámaras, la idea era socializar el proyecto con los mineros. El gobierno de Evo Morales había legislado para permitir trabajar en la mina a adolescentes a partir de los 14 años, algo que la prensa europea criticó mucho. Pero cuando uno ve por qué lo hacen, en vacaciones y para ayudar a sus familias, lo entiendes”, explica el autor.

Eventualmente el momento de bajar a las entrañas de la tierra llegó, en ese tranvía Dewewer-Plana logro fotografiar a los trabajadores extrayendo minerales, con los ojos llorosos, rostros polvorientos, rostros hinchados, y otras 40 instantáneas únicamente con la luz del faro del casco de los mineros.

Foto del libro de Miquel Delewewer-Plana, Vale un Potosí.

El libro muestra el desgaste del interior de las minas, pero, también exhibe las causas ambientales en los exteriores de las cuevas, las cuales dejan paisajes desoladores, contaminados por los químicos y desechos de los minerales trabajados.

La dura situación de las mujeres en las minas

Son las palliris, las encargadas de separar los minerales de la roca estéril cuando los sacan a la superficie, o guardianas de los túneles. “A veces, son viudas de mineros, suelen vivir sin agua, ni electricidad, y con el riesgo de sufrir abusos sexuales”.

Una de estas mujeres es Lucía Armijo, de 45 años, que en pocas líneas describe los golpes que le ha dado la vida: solo fue dos años a la escuela porque sus padres eran pobres, se casó con un hombre “que solo era bueno para beber, pegarme y dejarme embarazada”, dice. Las mujeres como ella vigilan las entradas de los túneles para que no haya robos: “Somos como los guardianes del templo, pero nadie nos respeta ni valora como merecemos”.

Foto del libro de Miquel Delewewer-Plana, Vale un Potosí.