Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 06 de octubre de 2022
  • Actualizado 19:22

Ficción documental latina busca lauros en San Sebastián

“Manto de gemas”, el audiovisual de la cineasta paceña Natalia López, también es exhibido en ese festival que se desarrolla en España.

Lalo, el sex-influencer que protagoniza la película  Pornomelancolía. INFOBAE
Lalo, el sex-influencer que protagoniza la película Pornomelancolía. INFOBAE
Ficción documental latina busca lauros en San Sebastián

Tres films que emplean modelos narrativos cercanos para contar historias públicas y privadas de alto impacto ocurridas en Latinoamérica buscan consagrarse en el Festival de Cine San Sebastián.

Se trata de Pornomelancolía, El caso Padilla y Ruido. Los tres son una fusión entre el documental y la ficción, optando por modelos narrativos cercanos para reflejar sus historias.

Pornomelancolía es una película que el realizador argentino Manuel Abramovich rodó en México. Centrada en la vida de un sex influencer real llamado Lalo Santos, el film que se presenta en la competencia internacional relata distintos episodios de su vida, desde lo íntimo y personal hasta lo público y profesional.

Lalo es una estrella real dentro del mundo de la pornografía gay, con populares redes sociales que le generan sus buenos ingresos económicos, pero a la vez manteniendo un trabajo convencional en una fábrica. El hombre vive su vida pública con una mezcla de contradictorias emociones, comprobando que la popularidad online no soluciona sus problemas personales ni la sensación de soledad que a menudo lo atraviesa.

Pornomelancolía habla de la soledad y los miedos que atraviesan aquellos personajes que se muestran en público de una manera, pero que, en sus vidas privadas, tienen otra cara.

MÁS TRABAJOS

El caso Padilla, de Pavel Giroud, también pone en conflicto lo público con lo privado, pero en este caso desde el documental puro y duro, armado en base a materiales de archivo gubernamentales de Cuba que datan de 1971. La película se centra en una conferencia dada por el escritor cubano Heberto Padilla para hacer una autocrítica pública por lo que, él mismo se acusa, fue su actuación en contra de la revolución castrista.

Padilla había sido encarcelado ese año tras la controversia por la publicación de un libro suyo de poesía que contenía algunos fragmentos críticos contra la revolución. Tras unas semanas en la cárcel, el hombre fue liberado por la presión internacional ejercida por famosos escritores latinoamericanos, como Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes, además de varios intelectuales europeos. Pero su salida incluyó esa “autoincriminación” en la que seguramente se vio obligado a asumirse culpable de lo que lo acusaban y pedir perdón.

FEMINICIDIO

En esa misma línea está Ruido, de la realizadora mexicana Natalia Beristáin. La película toma el tema de los femicidios en su país a partir de la historia de una madre (interpretada por Julieta Egurrola) que busca a su hija, que se fue de vacaciones con una amiga y desapareció del mapa, nueve meses atrás. La película sigue a la mujer en su investigación personal del caso –que pasa de lo burocrático a lo policial, del drama al thriller– y en su recorrido la va llevando a descubrir a muchísimas otras mujeres y organizaciones dedicadas a la misma y dolorosa tarea de buscar hijas y familiares desaparecidas, seguramente asesinadas.

BOLIVIA

La cineasta paceña Natalia López, que reside en México hace más de 20 años, también persigue un laurel con su película denominada “Manto de gemas”.

Ella postula a los 20.000 euros del Premio Zabaltegi-Tabakalera con su primer largometraje que hace una aproximación a la violencia del crimen organizado en México. “Manto de gemas” ya fue recompensada con el Premio del Jurado en el último Festival de Berlín.