Fallece la primera latina "ícono sexual" de la industria del cine
La actriz estadounidense Raquel Welch, reconocida mundialmente como ícono sexual de los sesenta y setenta, falleció ayer a los 82 años de edad.
La familia de la intérprete de ascendencia boliviana e inglesa confirmó su deceso a medios norteamericanos, asegurando que la causa fue "una breve enfermedad" de la que no se han dado más detalles.
Hija de Armando Carlos Tejada Urquizo, un ingeniero aeronáutico boliviano que se mudó a Estados Unidos, y de la inglesa Josephine Sarah Hall, Raquel nació en 1940 con el nombre de Jo-Raquel Tejada, y de hecho era prima de Lidia Gueiler Tejada, la primera mujer en llegar a la Presidencia de Bolivia.
Vivió su infancia en La Jolla, una comunidad que forma parte de San Diego, al sur del Estado. Desde los 7 años practicó ballet clásico y en la secundaria, se dividió entre el equipo de porristas y algunas obras de teatro. En este tiempo, sus padres se divorciaron.
A finales de los años cincuenta, ganó un concurso de belleza local y poco después, en enero de 1959, a los 19 años, se casó con James Welch, de quien se divorció en 1961, con dos hijos.
CARRERA FÍSICA
Su camino en el mundo del entretenimiento comenzó de la mano de Elvis Presley con un pequeño papel de figurante en “El trotamundos” (1964) y más tarde obtendría trabajos con más peso en filmes como la aventura de ciencia ficción “Viaje Fantástico” (1966).
Pero el despegue definitivo se produjo con la aventura prehistórica “Hace un millón de años”, remake del clásico de Hal Roach en el que un homínido es expulsado de su clan y debe vagar solo por su peligrosa (y fantasiosa) época. Fue el mayor éxito de taquilla de la compañía Hammer.
La imagen de Welch, que daba vida a una mujer de las cavernas del Pleistoceno —con apenas un puñado de diálogos—, y su icónico bikini afianzaron su estatus de sex-symbol en una cinta cuyo póster promocional rezaba: "¡Vea a Raquel Welch con el primer bikini de la humanidad!".
La actriz admitió hace algunos años que la fama de símbolo sexual le llegó de manera sorpresiva. “Eso no es para nada quien realmente soy”, dijo a Los Angeles Times.
Desde su perspectiva, las mujeres que llevó a la pantalla en épicas fantasías tenían rasgos de mujeres valientes, casi heroínas. Aunque casi todas aparecieran frente a la cámara en paños menores o vestidos entallados.
“Quizá fue cómo el destino lo tenía planeado para que pudiera estar a bordo. De otra forma, siendo una madre joven, tendría que haber esperado mucho para conseguir un maravilloso papel que quizá se le habría dado a actrices más consolidadas. Y de haber sido así, no hubiera tenido ninguna carrera”, reflexionó con 75 años.
Sin embargo, en su autobiografía publicada en 2010, “Raquel: beyond the cleavage”, lamentaría que todo lo que hizo posteriormente quedó eclipsado por ese papel. De hecho, fue más admirada por su físico que por su talento dramático.
Cuando la revista Playboy enumeró en 1998 a las 100 estrellas femeninas más sexies, Raquel Welch ocupó el tercer lugar de la lista, solo por detrás de Marilyn Monroe y de Jayne Mansfield.
Con todo, Welch se negó en repetidas ocasiones a aparecer desnuda en la gran pantalla, pese a las presiones. "Siempre odié sentirme tan expuesta y vulnerable", escribió en sus memorias.
Entre la filmografía de la actriz, que participó en una treintena de películas y en series de televisión —Seinfield, entre ellas— en una carrera que se extendió durante cinco décadas, también destacan títulos como “La mujer de cemento” (1968), junto a Frank Sinatra, o los wéstern “Hannie Caulder” (1971), “Bandolero!” (1968) y “100 Rifles” (1969) en la que protagonizó la primera escena de sexo interracial en la historia de Hollywood, con el jugador de fútbol americano Jim Brown.
Welch ganó el Globo de Oro a la Mejor actriz de comedia o musical por su papel como la modista torpe de la reina francesa en la superproducción “Los tres mosqueteros”, adaptación del clásico de aventuras de Alejandro Dumas.
RAÍCES LATINAS
“Creo que cuando tienes ascendencia anglosajona y latina, tu lado hispano prevalece. Tiene que ver con tu temperamento y con tu esencia (…) notaba claramente la sangre de mi padre”, confesó Raquel en una entrevista.
Sin embargo, la conexión no era del todo armoniosa. Uno de los recuerdos más conflictivos que la bella actriz guardaba de Tejada era la de su prohibición por hablar español mientras crecía.
“Creo que el idioma es muy importante para nuestra identidad y no poder hablarlo siento que me aísla de esa parte de mí. Sin embargo, me siento muy hispana. Mi esencia es latina”, rememoraba Welch, quien ya muy adulta, aprendió el idioma de su progenitor boliviano.
En 2002, en el que fue su primer viaje al país sudamericano de sus raíces, recibió un premio por su trayectoria y visitó a algunos familiares. “Siempre había existido en mi corazón la intención de venir y ahora que vine estoy feliz”, dijo en la ciudad de Santa Cruz.