“Es más importante la masturbación mental del director”





[caption id="attachment_38097" width="460" caption="Jorge Ortiz nació en Tarija en 1956 -foto: benjamín james"]
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Muy crítico con el “autocomplaciente” cine nacional, con el teatro (que abandonó hace casi cinco años para no ser más un “tonto útil”) y hasta con su propio trabajo, el prestigioso actor Jorge Ortiz Sánchez dicta esta semana un Taller de Técnicas Actorales para Cine y Televisión, en la Universidad Simón I. Patiño.


Con un cuarto de siglo en escena, tiempo en el que ha participado en 25 producciones de cine y video, más otros 70 montajes teatrales, el tarijeño que reside en La Paz es una de las figuras más prominentes de las artes visuales del país, a las que no obstante reprocha su falta de profesionalismo, fundamentalmente en cuanto a actuación.


Este ámbito, sostiene quien se ha desempeñado en filmes como “Cuestión de fe” y “El atraco”, suele ser el “último” a ser tomado en cuenta para las películas.Para muestra indica que son muy escasos los galardones que el cine boliviano ha logrado por actuación, en contraposición a lo obtenido en categorías como la dirección y fotografía. “La actuación no es preponderante. Es más importante la historia, la masturbación mental del director, su guión y listo. Consigues una cara bonita y es fácil. Nuestro cine es una suerte de autocomplacencia de la mayoría de los cineastas (…). Primero está tu ego de gran artista o cinematógrafo y después creo que es casi secundario tu compromiso con el espectador”, sostiene Ortiz. El que cuando joven abandonó la carrera de Arquitectura para seguir su verdadera vocación, no salva de sus dardos ni a Jorge Sanjinés (“La nación clandestina”, “Ukamau”) ni a los directores jóvenes. “No es ningún secreto que Sanjinés ya no hace cine porque ya no tiene de qué quejarse. Esa es la opinión de muchas personas. Y ahora que está en un buen puesto y demás, qué le importa. ¿Y cuál es la opción de los jóvenes? El poco seso que les queda. Todos cuentan situaciones muy banales. No estoy hablando de un compromiso social porque eso ya no hay. Qué más compromiso social que permitirte vivir aquí. Ese ya es un compromiso social, pero nuestros cineastas jóvenes siempre están con sus cositas muy personales”, dispara el actor de 54 años.


También literato, con tres poemarios publicados, Ortiz indica que en la mayoría de las cintas nacionales lo que se hace es “mostrar actores y no personajes”, logrando un acercamiento “muy superficial” a la construcción de estos últimos. Y en este punto lamenta especialmente que no hayan cintas protagonizadas por mujeres, pues los roles femeninos son secundarios, a excepción de la reciente “Escríbeme postales a Copacabana”, “un proyecto que quiere pasar por boliviano”, que además es “una barbaridad” por el “realismo mágico a la alemana” en el que se sustenta.




“En el cine andamos de boom en boom”



Para Jorge Ortiz Sánchez, actualmente dedicado de lleno a la producción audiovisual, dictando talleres y hace poco grabando una miniserie televisiva cuya emisión aún no se concreta, el cine boliviano vive desde el 95 “de boom en boom”, pues, a más de esfuerzos planificados, de cuando en cuando solamente hay la conjunción de iniciativas independientes, aunque generalmente con los mismos equipos técnicos.



El actor critica incluso a la considerada más notable exponente de la última camada de filmes del 2009, “Zona Sur” de Juan Carlos Valdivia: “Lo primero que no me ha gustado es la declaración que hizo Valdivia a la prensa, en el preestreno. Él dijo: ‘Ésta es una nueva mirada del país desde la Zona Sur’. ¿Ah sí? Yo vivo en la zona sur, ¿qué tengo de ver de nuevo en esa película? Lo más bello es la casa, es un diseño de Pérez Alcalá, el famoso artista. Después dime, ¿qué tienen de interesante, los personajes? El que se ha llevado la flor ahí porque es un actor natural es el chofer, el amo de llaves de la casa. Son muy banales y superficiales sus aproximaciones a los personajes. Y él (Valdivia) quiere eso. Es su tendencia de dirigir actores. Sin mucha búsqueda interior. Y yo creo que por ahí debería partir nuestro cine, de las búsquedas interiores de nuestros personajes”.



Ortiz además rechaza cualquier injerencia del Estado en el arte, a no ser con normas específicas.