Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 07 de diciembre de 2021
  • Actualizado 08:42

Conferencia aborda historia de educación indigenista y sus políticas

El evento se desarrollará en el Centro Patiño y toma como partida la reciente reedición de “Warisata. La escuela ayllu” y “Utama”, recuperadas por la Biblioteca del Bicentenario.

El historiador Huáscar Rodríguez y varios ejemplares de la reedición de “Warisata. La escuela ayllu” y “Utama”, de la Biblioteca del Bicentenario. FACEBOOK
El historiador Huáscar Rodríguez y varios ejemplares de la reedición de “Warisata. La escuela ayllu” y “Utama”, de la Biblioteca del Bicentenario. FACEBOOK
Conferencia aborda historia de educación indigenista y sus políticas

El historiador y sociólogo Huáscar Rodríguez impartirá hoy la conferencia “Indigenismo y políticas educativas”, a propósito de la nueva edición de los libros “Warisata. La escuela ayllu” de Elizardo Pérez y “Utama” de Alfredo Guillén Pinto y Natividad Peñaranda, ambos títulos reeditados y unificados en un solo volumen por la Biblioteca del Bicentenario. 

La actividad se llevará a cabo de forma presencial hoy, desde las 17:30 horas, en el Centro Pedagógico y Cultural Simón I. Patiño (calle Potosí No. 1450). La ponencia no solo servirá para poner en mesa de debate la calidad literaria de ambas nuevas entregas — épicos relatos sobre la fundación de las escuelas emplazadas en el Altiplano paceño a principio de los años 30 —, sino para realizar una revisión a la historia de la educación indígena, la educación pública en general y los puntos poco esclarecidos de la llegada y desarrollo del indigenismo en el país. 

Warisata y su creación es un hito fundamental para entender la historia de las políticas educativas en el país, al “encarnar la indianización de la educación integral”; el resultado más “lúcido” y “extremo” de la reforma educativa liberal (1899-1920), que buscaba reforzar la conciencia sobre una identidad nacional boliviana. Tanto Warisata como Utama tuvieron el propósito de integrar al indígena a las formaciones nacionales y hacerlos parte de la “nueva Bolivia”, de la que históricamente fueron excluidos y marginados; en un contexto del movimiento indigenista que surgió en el país en las primeras décadas del siglo XX.

“En suma, el indigenismo fue un campo de acción, generalmente institucional y educativo, dirigido a las poblaciones consideradas nativas a fin de ayudarlas y protegerlas, al menos en teoría, pero sobre todo para integrarlas a la ‘nación’, lo cual vincula íntimamente al indigenismo con el nacionalismo”, explicó Rodríguez, quien es doctor en Historia y Estudios Humanísticos por la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla. 

El caso de Warisata fue una vanguardia cuya experiencia se exportó a varios países, incluyendo a México. No obstante, a la larga — apunta Rodríguez —, contribuyó al Estado a establecer un control más eficaz sobre las escuelas rurales, “lo cual fue cortando las pulsiones más interesantes de aquella experiencia y se convirtió en un poderoso emblema del nacionalismo hegemónico boliviano, instrumentalizado hasta el día de hoy”.

En el caso de Utama fue, para Rodríguez, una “copia no exitosa de Warisata”, con la que llevaba a cabo una suerte de competencia. Si bien contaba con más recursos, profesaba un indigenismo “edulcorado que se adscribe abiertamente a la ideología del mestizaje” y sin los contenidos radicales de la experiencia promovida por Elizardo Pérez.