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HISTORIA

Bandolerismo: libro de Rodríguez desentraña política y criminalidad en valle

Se trata de una investigación acerca de ‘grupos de choque’ conservadores y liberales, en Punata y Quillacollo, en Cochabamba, entre 1890 y 1905. Se presenta el 18 de este mes.

El sociólogo e investigador Huáscar Rodríguez (i). Portada del libro “Bandolerismo político y guerra civil” (d)./ CORTESÍA
El sociólogo e investigador Huáscar Rodríguez (i). Portada del libro “Bandolerismo político y guerra civil” (d)./ CORTESÍA
Bandolerismo: libro de Rodríguez desentraña política y criminalidad en valle

El sociólogo e historiador Huascar Rodríguez García presentará un estudio sobre el bandolerismo que azotó el valle cochabambino a finales del siglo XIX. Se trata de una investigación y análisis, plasmadas en un libro de microhistoria.

“Bandolerismo político y guerra civil. Cochabamba, 1890 – 1905” será presentado el jueves 18 de enero en el centro Simón I. Patiño, en la calle Potosí y Portales, a las 19:00. Los comentarios del texto estarán a cargo del periodista y escritor Santiago Espinoza y del escritor y docente Iván Gutiérrez.

La producción literaria e investigativa es resultado de la tesis doctoral realizada por Rodríguez para obtener los honores en Historia y Estudios Humanísticos: Europa, América, Arte y Lenguas (UPO, Sevilla). Antes, gran parte del contenido del libro fue publicada en otros dos; en 2014, como “Guerra, política y Bandolerismo”; y en 2016, como “Bandidos y policías”.

P.- ¿Cómo llegas a abordar el tema que analizas en el texto? 

R.- Llegué en principio al tema de la violencia política debido a una maestría en la que exploraba la existencia de grupos armados, que prácticamente ejercían el control del voto, propaganda y demás para los liberales y los conservadores entre fines del siglo XIX y los primeros años del siglo XX.

P.- ¿Podrías hablarnos de estos ‘grupos de choque’ en torno a los que gira la investigación? 

R.- Encontré a dos grupos de matones, uno del bando conservador y otro del bando liberal. Asumí estos dos casos como la base de un estudio que terminó constituyendo la tesis doctoral.

A estos grupos irregulares, no oficiales pero que también contaban con apoyo oficial, se le denominaba “el bandolerismo político”, aunque sus diferencias con el bandolerismo común son pocas.

Este libro es básicamente de historia regional, pero está centrado en dos casos, dos cuadrillas, dos grupos de gente armada: liberal y conservador.

Estos grupos ejercían la violencia con limites bastante ambiguos, a veces cruzaban fronteras de lo que sería la delincuencia común, cometiendo robos, golpizas y asesinatos; pero fundamentalmente su labor era política. Por eso en el libro no constituye un estudio sobre el bandolerismo en sí mismo, es una investigación centrada en el vínculo entre la política y la criminalidad.

P.- ¿Estos ‘bandoleros’ serían brazos operativos encargados del ‘trabajo sucio’? 

R.- Prácticamente si, sobre todo en el caso de la cuadrilla conservadora, de Punata, que trabajaba para los últimos gobiernos conservadores que tenían a esta entre sus filas, con policías y apoyo institucional y oficial. Había de todo, una élite, una cúpula compuesta por propietarios medianos y la base era un poco más amplia, con artesanos y gente común.

A diferencia de la cuadrilla de los liberales, que tenía su base en Quillacollo y se llamaban “Los Ligeros”, por la velocidad y ligereza de sus actos, estaban a cargo de Martín Lanza, nieto de José Miguel Lanza, (prócer de la independencia nacional). Estaba compuesta por gente ilustrada de élite y no se asumían como forajidos, aunque en realidad ejercían violencia armada contra sus adversarios.

Había crisis política, un régimen conservador que se estaba cayendo y todas esas pugnas terminan en la Guerra Federal.

Cochabamba termina jugando un rol importante en la definición del conflicto bélico y Martín Lanza termina siendo protagonista de esta Guerra Federal. Se convierte el héroe popular que va ascendiendo cada vez más dentro de esta organización, al punto que se convierte en un peligro y terminan traicionándolo.

La historia se inscribe en un escenario más grande, por eso es un libro de historia regional que utiliza un enfoque de microhistoria.

P.- ¿Estos grupos se disuelven con la guerra? 

R.- El fenómeno de la violencia política en el sentido de grupos de matones con cierta base popular continúa en general. Por ejemplo, en la Chaskañawi (que se desarrolla alrededor de 1925) sucede un escenario entre republicanos y terminan dando paliza a los ilustrados liberales. Continúa hasta la Guerra del Chaco al menos.

La cuadrilla de Punata se disuelve porque toma autonomía respecto de sus jefes y se sale de control, porque había matones a sueldo completo y empiezan a chantajear al presidente, Severo Fernández Alonso, y el gobierno los tiene que perseguir por sus amenazas.

En el caso del grupo de Martín Lanza, con la guerra se convierte más bien en una especie de líder, le dan puesto de Intendente policial en Tarija. En su momento rearma su grupo, no sé si como ‘los ligeros’, pero rearma hacia 1902, e intenta una nueva revolución contra el gobierno liberal, lo meten preso y escapa; termina fusilado por Ismael Montes (segundo gobierno liberal) y muere. El grupo se disuelve, pero queda en la memoria por su carácter audaz.

El fenómeno continúa, en los años 20 y 30, con grupos violentos e irregulares que controlaban el voto y era casi institucionalizado.

P.- ¿Hay otros grupos similares en la historia posterior?, ¿quizá en la actualidad? 

R.- Claro que sí. Estos grupos serían lo que en los años para adelante y hoy son grupos paramilitares o parapoliciales. 

Hubo otros grupos tristemente célebres como “los novios de la muerte” o “los marqueses” en La Paz en los 60’ y 70’. O durante el régimen de García Meza, pandillas utilizadas como matones o grupos paramilitares. Y si pensamos en 2019, están los RJC; me hacían recuerdo a la cuadrilla de Punata.

Pero el paramilitarismo no es gratuito, porque la RJC pretendía tener una aspiración ciudadanista, donde había incluso gente del hampa y su discurso trataba de darse un barniz ciudadano.

Pero si, estos grupos son antecedentes de otros que vinieron más tarde con otra vestimenta y grupos que ha habido en toda la historia de la política y aspiran un discurso ciudadanista.

Esta investigación fue realizada entre el año 2013 y 2017; y aunque Rodríguez no está seguro de ser pionero en abordar la temática, solo encontró el concepto de “bandolerismo político” siendo utilizado por un investigador, Carlos Pérez.

Estructurar la investigación y los datos fue un desafío para Rodríguez, que basó su búsqueda en expedientes judiciales almacenados de forma física en habitaciones antiguas de Punata y otras áreas, además de realizar la revisión de periódicos de la época.

“Esta narración esta travesada por momentos analíticos. Mas allá de contar el cuento, pretendo decir algo de un momento de la historia regional”, concluye sobre el libro publicado por la editorial El País.