El artista Gómez-García despide al 2011 a través de un escrito
30 de diciembre de 2011 (20:32 h.)
El artista Xavier Gómez-García, conocido en nuestro medio por sus pinturas en óleo con la temática de payasos y autor de los libros “Desde el Chaco” y “Sobre Ángeles”, entre otros, a través de un escrito reflexiona y despide al 2011:
¡Bueno! Tengo que irme. Es casi ya hora del nuevo calendario. Es casi la hora y yo aquí: Sin ánimo de marcharme. Sin la certeza necesaria sobre el final y mi partida. ¡Sí, amigos míos! Aunque habléis sobre lo inexorable, no estoy seguro sobre el final de mis días y de mis noches.
Y es que, tengo un vacío: El de quien no cumplió con sus anhelos. ¡Sí! Me siento como el jardín que no ha florecido todos sus capullos. Y ¡heme aquí! torpemente desojado. Sin haber esparcido mi perfume sobre los humanos y sus anhelos.
¿Qué ha sucedido? Es que yo también como vosotros, al nacer recibí una herencia antigua, irrenunciable y triste. Una herencia de injusticia, dolor y ambiciones, que no pude superar y que ahora, al partir debo dejar a mi hermano menor llamado año 2012.
Tal vez por eso, ahora, ofrezco resistencia al inexorable llamado de la muerte. Acaso, por sentir que os he defraudado, quisiera quedarme un poco más con vosotros. Pero, debo deciros aún más: Partiré como llegué, no podrá mi existencia, a pesar de mis anhelos y los vuestros, cambiar el curso del mundo.
Es una herencia que recibí al llegar, y que al irme debo dejar a mi hermano menor. Despedidme. Echad mi última hoja al fuego y olvidadme. No olvidéis echar al fuego vuestros egoísmos y rencores, vuestra indiferencia entre los humildes, vuestras astucia ante la justicia. No olvidéis cambiar en vuestros corazones a tiempo de cambiar el calendario.
¡Bueno! Tengo que irme. Es casi ya hora del nuevo calendario. Es casi la hora y yo aquí: Sin ánimo de marcharme. Sin la certeza necesaria sobre el final y mi partida. ¡Sí, amigos míos! Aunque habléis sobre lo inexorable, no estoy seguro sobre el final de mis días y de mis noches.
Y es que, tengo un vacío: El de quien no cumplió con sus anhelos. ¡Sí! Me siento como el jardín que no ha florecido todos sus capullos. Y ¡heme aquí! torpemente desojado. Sin haber esparcido mi perfume sobre los humanos y sus anhelos.
¿Qué ha sucedido? Es que yo también como vosotros, al nacer recibí una herencia antigua, irrenunciable y triste. Una herencia de injusticia, dolor y ambiciones, que no pude superar y que ahora, al partir debo dejar a mi hermano menor llamado año 2012.
Tal vez por eso, ahora, ofrezco resistencia al inexorable llamado de la muerte. Acaso, por sentir que os he defraudado, quisiera quedarme un poco más con vosotros. Pero, debo deciros aún más: Partiré como llegué, no podrá mi existencia, a pesar de mis anhelos y los vuestros, cambiar el curso del mundo.
Es una herencia que recibí al llegar, y que al irme debo dejar a mi hermano menor. Despedidme. Echad mi última hoja al fuego y olvidadme. No olvidéis echar al fuego vuestros egoísmos y rencores, vuestra indiferencia entre los humildes, vuestras astucia ante la justicia. No olvidéis cambiar en vuestros corazones a tiempo de cambiar el calendario.