Artes escénicas después de los 50, cuando el talento se afianza
Ruth Albornoz tuvo que esperar 40 años para tener la posibilidad de afianzar sus conocimientos en actuación, una de sus metas que no pudo cumplir cuando era adolescente, debido a que en el lugar donde vivía (Telamayu, Potosí) no había una institución que impartiera este tipo de cursos o talleres. Además, gran parte del día trabajaba y estudiaba.
Por eso, cuando se enteró de que el proyecto mARTadero había lanzado una convocatoria para personas de 50 años en adelante, no dudó en inscribirse para empezar este curso que consta de tres talleres: danza, escritura y actuación.
Al respecto, el coordinador de Artes Escénicas del proyecto mARTadero, Jorge Alaniz, afirma que la convocatoria para este espacio de formación fue una apuesta importante, porque se dieron cuenta de que se trataba de un segmento al que no se había tomado en cuenta en los diferentes talleres que organizan durante el año.
“Se quiso brindar oportunidad a las personas que tienen sueños pospuestos, por dedicarse a sus familias, o a quienes buscan desarrollar sus capacidades escénicas en esta etapa de su vida”.
Este curso, que se inició el 15 de julio pasado, forma parte de un proyecto denominado Nuevos Públicos, que en este caso en particular trabaja con personas de 50 años para arriba.
En este espacio de formación escénica se pasan clases tres días a la semana. Actuación, que está a cargo de Jorge Alaniz; danza, con Teresa Arano; y escritura, con Abigail Villafán.
SU VENA ARTÍSTICA
Drina Luizaga es una egresada de Derecho que, tras conocer la convocatoria del mARTadero, decidió retomar la parte artística en su vida, en el teatro.
Estudió Derecho, pero su actividad estuvo casi siempre centrada en el área cultural, en la parte artística, especialmente en la danza.
Sin embargo, tras sufrir un accidente, unos amigos le invitaron a formar parte de actividades de teatro en la Universidad Mayor de San Simón, y tuvo la oportunidad de ser parte de la telenovela “Socavones de Angustia”, una coproducción mexicana-boliviana, en la que actuó como Casilda.
En lo que se refiere a la convocatoria del mARTadero, Drina afirma que le llamó mucho la atención el hecho de que este curso esté dirigido a personas de 50 años o más, “porque es un grupo al cual no se lo toma en cuenta en casi ninguna actividad artística, deportiva o social”.
La mayoría de las convocatorias –afirma- es solo para niños o jóvenes, “que no está mal, pero los mayores también existimos. Por eso en las últimas producciones cinematográficas o de teatro han tenido el problema de no contar con artistas de esa edad, o no se los toma en cuenta y optan por jovencitas famosas o modelos sin ninguna base o conocimiento artístico”.
“La formación (en el mARTadero) se está impartiendo con profesionales de primer nivel en las tres materias, y eso es muy importante para nuestra formación actoral”, agrega.
BUENA CONVOCATORIA
La convocatoria para este espacio de formación escénica, con sus tres talleres tuvo, a decir de Alaniz, un buen alcance, porque hubo en una primera etapa 35 personas inscritas, de las cuales asistieron el primer día 17.
Y si bien con el paso de los días y semanas, algunos de los inscritos dejaron de asistir, con regularidad acuden a los tres talleres 12 personas, número que, según Alaniz, es un buen comienzo para ser el primer espacio de formación que se abre para las personas de esta edad.
Algunas de las personas que asisten regularmente a este curso confiaron que fue difícil dar el primer paso, es decir, animarse a ser parte de las artes escénicas, pero con el paso de las clases se dieron cuenta que sí tienen la templanza y el carácter para aprender a actuar.
Alaniz apunta que estas personas sí tienen talento para las artes escénicas y lo que requieren es “dedicación para salir adelante y conseguir las metas que se proponen”.
Al culminar este curso se estrenará una obra de teatro, en el mes de noviembre, para lo cual se trabaja arduamente en las tres áreas mencionadas: actuación, danza y escritura.
Alaniz destaca que una actriz o actor completo debe dominar la actuación, la danza y la escritura, además de saber tocar al menos dos instrumentos con el fin de tener mayor posibilidad de ser tomado en cuenta en las obras que se montan.
Una vez que culmine este primer espacio con la presentación de la obra de teatro en noviembre, Alaniz señala que presentará un proyecto más completo, que incluya talleres de música y pintura para este público, posiblemente en abril de 2024.
Otra razón por la que se decidió abrir este espacio para este segmento es que en el medio, según Alaniz, no hay muchas personas de 50 años con formación en artes escénicas, por lo que en algunos casos los productores deben “envejecer” a personas de 30 para que asuman estos roles.
“Pero, ahora tenemos una primera camada de personas a las que no hará falta que se las maquille, y tendrán una formación en actuación”, concluye Alaniz.