Roger Cortes: La marcha en defensa del TIPNIS representa “una nueva oleada democrática”

Este lunes Bolivia cumplirá 29 años de vida en democracia, pero esta vez se la vive de una forma muy particular, donde la coyuntura social y política está cada vez supeditada por una nueva oleada democrática representada en la marcha de los indígenas por la defensa del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

El criterio corresponde a Roger Cortés Hurtado, quien observa que “un gobierno tan extraordinariamente fuerte como éste –que llegó a extraviarse en su propio poder—, es sacudido por esta fuerza social que, en este momento, está representada por los marchistas, pero que representa una acumulación democrática muy amplia en la sociedad”. 

“Esta sociedad boliviana está respirando cada vez más fuerte, más libremente y no se ven nubes que sean capaces de empañar esa ruta”, agrega. 

El 10 de octubre de 1982, el general Guido Vildoso, entregó el Gobierno, que hasta entonces detentaba un triunvirato militar, al electo Presidente Hernán Siles Zuazo, iniciando así la transición a una nueva etapa democrática de la República y cerrando un ciclo de inestabilidad democrática en el país. 

“Este aniversario democrático lo estamos viviendo de una forma muy particular en Bolivia, donde la coyuntura social y política está cada vez supeditada por una nueva oleada democrática. Eso es lo que para mi representa la larga y sacrificada marcha indígena que más allá de plantearnos una reflexión profunda sobre nuestro modo de desarrollo está sacudiendo una estructura política que intentó, que estaba en camino a hacerse cada vez más vertical y excluyente, y ha sido desafiada por una minoría muy dinámica que le está dando nuevos ímpetus, nuevo empuje a la vigencia democrática”, afirmó Cortés a la ANF. 

De la misma manera, observa que un nuevo Estado que se reclama pluricultural y multiétnico, hoy día ha puesto sus acciones en contramarcha y este grupo marca la pauta de esta nueva línea democrática. 

“Claro, y lo está haciendo exitosamente, porque no sólo se representa a sí mismo (los marchistas en defensa del TIPNIS), porque tiene múltiples canales capilares de vinculación con otros sectores –y esa es la explicación profunda— de por qué este pequeño grupo es capaz de gestar conmovedores fenómenos de solidaridad, de sensibilidad que se dan a su paso”, afirmó el catedrático universitario. 

Subrayó que, desde ese punto de vista, “ellos representan la mayoría y los violentos, los intolerantes, aunque estén aliados en este momento a la fuerza del Estado, resultan en desventaja”. 

“Eso es lo alentador, este aprendizaje tan importante que no nos libra hasta el día de hoy que sigamos viviendo determinadas prácticas autodestructivas, que nos distraen de nuestros mayores objetivos, pero es lo otro lo que va ganando, esta autonomía social que no tolera imposiciones prolongadas, los tiempos que duran estos fenómenos de domesticación son breves”, finalizó.