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  • Diario Digital | viernes, 14 de junio de 2024
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Tiquipaya: Vecinos viven con temor a orillas del río Taquiña

Las autoridades municipales realizan trabajos hidráulicos para aminorar los riesgos en caso de registrarse otro evento natural que desborde agua y mazamorra.
Los trabajos de dragado  en el río Taquiña, en Tiquipaya. NOÉ ORTUGAL
Los trabajos de dragado en el río Taquiña, en Tiquipaya. NOÉ ORTUGAL
Tiquipaya: Vecinos viven con temor a orillas del río Taquiña

A más de dos años de la primera tragedia por el aluvión del río Taquiña en Tiquipaya, todavía hay casas que se exponen con los muros rotos, semienterradas y con material arrastrado por el afluente. Mientras, la maquinaria realiza algunos trabajos en las zonas pobladas y en la parte alta de la cuenca, para aminorar los riesgos.

Los vecinos viven atemorizados, algunos tienen en mente trasladarse en la época de lluvias, otros reconocen que al no tener dónde ir, se mantienen en la zona en medio de la zozobra. 

El 6 de febrero de 2018, un aluvión sorprendió a los habitantes de Juventud Chilimarca y los barrios vecinos, derrumbó y sepultó casas, mató personas, hubo grandes pérdidas. En febrero de 2020 se dio una situación similar.

La época de lluvias revive el temor, ya que incluso en época seca hubo caída de material en la parte alta de la cuenca.

Uno de los vecinos de Juventud Chilimarca, una de las zonas más afectadas en el primer aluvión, describió que en su casa “ya no hay vida” en la planta baja. Decidieron vivir solo en la segunda, por si hay otro desborde que ingrese material a su casa.

“Estamos susceptibles, nuevamente vamos a tener que irnos. Seguimos en el mismo lugar, pero con la decisión de irnos a vivir a otro lado”, sostuvo.

Aseguró que, debido a la pandemia, los trabajos se paralizaron y que ahora se retoma un poco.

LA FRANJA

Una de las alterativas de solución ante los riesgos fue la ampliación de la franja de seguridad del río, es decir los límites hasta donde se pueden hacer construcciones en inmediaciones del afluente.

La mayoría de los vecinos asegura que no invadió áreas prohibidas.

El director de Planificación de la Alcaldía, Ronald Vidal, explicó que la Ley municipal 62 de 2018 establece las franjas de seguridad del río Taquiña y que “se hacen cumplir”. Sin embargo, reconoció que esas distancias se mantienen como eran antes, debido a la “presión” de los pobladores.

“Hemos planteado, en un principio, unos metros más a cada lado. Pero, la población de la misma comunidad, que se ha sentido afectada en sus propiedades, ha logrado mantener las franjas que se manejaban”.

Argumenta, por otro lado, que las franjas fueron calculadas con temas hidráulicos, es decir considerando la cantidad de agua que puede bajar por el río y no así el material que puede arrastrar un aluvión. “Si fuera solo agua, las franjas no fallan”.

Considerando la posibilidad de otro evento extraordinario en esta cuenca, la autoridad dijo que sería necesario “ensanchar” mucho más la franja la seguridad, pero insiste en los inconvenientes.

“Económicamente, administrativamente, socialmente va a ser imposible. Tendríamos que expropiar”, expresó, adelantando que la erogación de recursos económicos es un obstáculo.

Otra forma de proteger a la gente es declarar zona de riesgo. “La gente sabe que puede volver a suceder”.

Pero, esto implicaría que haya construcciones diferentes, con hormigón armado, reforzadas.

Las intenciones de traslado a otros lugares, reconstrucción y intervención de la Agencia de Vivienda, tampoco dieron los resultados esperados.

Los vecinos contaron que se construyeron algunas viviendas sociales, pero no fueron habitadas o tienen otros usos.

Además, otro problema para la construcción en otras zonas es que el trámite pasa incluso por instancias nacionales; la burocracia frena los proyectos.

Cuando se buscaron alternativas, hubo división entre la gente, unos aceptaban el traslado, otros estaban de acuerdo con ampliar la franja, otros que se reconstruya.

Los habitantes lamentaron que ni siquiera puedan vender sus terrenos. “Nadie va a querer comprar, si ni siquiera más allá están pudiendo vender”, expresó uno.

Al final, las autoridades optaron por realizar obras hidráulicas, para minorar la velocidad de la llegada de material en caso de otro evento natural.

Desde la Alcaldía se informó que existe un trabajo intergubernativo, entre las instancias nacional, departamental y municipal para la ejecución de obras civiles, para construir diques de contención en la parte alta, puentes abajo, entre otros, con lo necesario aminorar la cantidad de material que pueda desbordar ante otro posible aluvión.

Consideran que las promesas se están cumpliendo. Los técnicos municipales lamentaron que el evento registrado este año haya afectado a las obras que ya se ejecutaban.

Otra de las vecinas del mismo barrio sostuvo que “el trabajo ya debería estar completo”, pero que perciben demora.

Aunque fueron informados sobre los trabajos que se hacen en la parte alta, pide que se concluya con el dragado del río en la parte baja, donde ven “un solo tractor”.

Ella reconoció que el tema de la franja es “difícil” y que se mantiene la misma de antes. “Yo no estoy dentro de la franja”, aclaró.

Sin embargo, recordó con miedo que fue parte de los afectados en 2018, cuando la tragedia fue mayor. “La segunda vez, hemos estado al borde (del daño)”.

Es parte del grupo de gente que asegura que quiere dejar la zona, que vive con temor; pero, no tiene dónde trasladarse.

“Yo quiero irme de aquí. Tengo pánico, estoy en una zona de riesgo. Pero, no nos dan las condiciones. Vivir a la orilla del río es arriesgar la vida”.

Las viviendas afectadas por el aluvión y que continúan con la afectación. NOÉ ORTUGAL