Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 05 de julio de 2022
  • Actualizado 14:11

ESPECIE VULNERABLE A LA EXTINCIÓN

Plan de conservación del cóndor despega con seguimiento por GPS

En Cochabamba, el ave rapaz más grande del país, tiene hábitat en el Cono Sur, en municipios como Omereque, Aiquile, Pasorapa, Totora y otros.

Nina, la hembra adulta liberada en Colomi, en julio de 2020.             OPINIÓN
Nina, la hembra adulta liberada en Colomi, en julio de 2020. OPINIÓN
Plan de conservación del cóndor despega con seguimiento por GPS

El cóndor habita en Los Andes, la cordillera que atraviesa buena parte de Bolivia. Parte de su hábitat está en Cochabamba, en la región del Cono Sur, principalmente. Se desplaza kilómetros y hay evidencias de que cada uno puede volar por distintos departamentos. Aunque se conoce que existen cantidades razonables del ave, requiere ayuda para continuar surcando el cielo.

Es el ave rapaz más grande de Bolivia y una de las de mayor tamaño en el mundo. Los adultos tienen plumaje negro y un collarín blanco. Pueden medir entre un metro y 1.20 metros, y su peso va de 7.5 a 15 kilos. Cuando vuelan, abren las alas y su extensión horizontal puede alcanzar los tres metros.

A finales de 2020 comenzó la implementación del Plan de Acción para la Conservación del Cóndor Andino, un proyecto nacional previsto para 10 años, hasta 2030. Las acciones están en marcha, tienen tres líneas de trabajo. Como parte de las actividades principales, el Programa de Investigación de Aves Rapaces en Bolivia incluye el seguimiento a los cóndores con sistema GPS. En Cochabamba se liberaron tres con el sistema satelital. Tunari fue liberado en el Parque Nacional Tunari (PNT) en mayo de 2019, y envió información durante 28 días. Nina fue liberada en Colomi en julio de 2020. El 2 de diciembre de 2021, Inti también voló en el Tunari.

El director del Programa, Diego Méndez, explica que en Bolivia, el cóndor es una especie vulnerable a la extinción, desde 2009 cuando se publicó el Libro Rojo de los Vertebrados del país. A nivel global, esta ave pasó a ser vulnerable, a fines de 2020, principalmente porque la disminución de sus poblaciones es alarmante. “No puede continuar a ese ritmo si es que no queremos perder al cóndor”.

Su principal amenaza es el ser humano, que lo caza en defensa de algunos de sus animales.

Se estima que en el país hay alrededor de 1.400 cóndores andinos que habitan en la Cordillera Real, de acuerdo con información publicada en 2019.

Méndez describe que desde 2012 fueron observados cóndores reunidos para comer en cantidades importantes.

“Las poblaciones de cóndores, en general, estarían como manteniéndose en un estado razonablemente bueno de conservación; lo que no significa que las amenazas están disminuyendo o que no existan, es solo un indicio”.

El director científico de la Asociación Civil Armonía, Sebastián Herzog, explica que el cóndor habita en la parte más alta de Loa Andes, sobre todo, aunque también se lo puede ver en el Chaco. Como es un ave carroñera, que cuando come le cuesta volar, prefiere zonas abiertas; no es una especie de bosques. Ocupa en la puna alto andina, en pastizales arriba de la ceja de monte, pero también en valles secos interandinos.

En Cochabamba, detalla Méndez, habita en los valles secos del Cono Sur, en provincias como Campero. Dueron identificados en los municipios de Omereque, Aiquile y Pasorapa; pero también en Totora y pasando hacia la puna, el Parque Tunari y el Parque Nacional Carrasco.

El Plan de Acción para la Conservación del Cóndor Andino cuenta con una resolución del Viceministerio de Medio Ambiente y Biodiversidad. Fue elaborado por autoridades nacionales competentes e investigadores.

El cóndor Inti, liberado en el Tunari, el 2 de diciembre de 2021.             GOBERNACIÓN

HABRÁ UN CENSO La primera línea de acción hace referencia a la investigación, conservación y gestión de la especie.

En este sentido, incluyen un censo de cóndores. “Se tendrá que hacer un censo piloto, conversamos sobre los mejores métodos y aproximaciones para llevarlo a cabo, porque conocer cuántos quedan de cualquier especie es básico para proponer las medidas de conservación”.

Los datos existentes deben ser actualizados.

Por otro lado, está la categorización e investigación de sitios de anidación, posaderos o dormideros y las zonas donde se alimentan.

También está la investigación del conflicto entre las personas y el cóndor, porque puede percibirse como una especie que ataca al ganado.

ESPECIE BANDERA La segunda línea de acción es la normativa y trata de que la conservación quede por escrito en leyes y resoluciones en los niveles que se consideren necesarios.

El cóndor es una especie emblemática de la fauna andina de Bolivia. El objetivo de los profesionales del área es que el cóndor sea una especie bandera.

“El cóndor nos sirve para conservar al resto de la biodiversidad”, reflexiona Méndez.

CON LA COMUNIDAD La tercera línea de acción hace referencia al intercambio entre las partes interesadas.

“Una cosa es el conocimiento técnico científico, hablando de conceptos biológicos ecológicos, y otra es ese conocimiento local de las personas que conviven con el cóndor. Eso se tiene que combinar y fortalecer para sacar ideas más integrales”, sostiene el Director del Programa.

Con el avance del plan, se prevé el trabajo de cerca con las comunidades.

SEGUIR LA HUELLA El Programa de Investigación de Aves Rapaces en Bolivia comenzó en 2019 y no tiene relación directa con el Plan de Acción para la Conservación del Cóndor Andino. Sin embargo, la información de telemetría satelital que brindan los GPS es clave para ejecutar las acciones.

En 2016, un grupo de investigadores, recuerda Méndez, caminó durante días kilómetros y kilómetros en la reserva biológica de la cordillera de Sama (Tarija). Identificaron posaderos y más dentro un trabajo que en la actualidad, con las aves que portan GPS, se realiza con monitoreo a través de pantallas y sin causar impacto en las aves.

Inti, liberado hace poco más de dos semanas, salió de la caja de madera en la que fue trasladado hasta la zona; cuando abrió las alas, se elevó en poco tiempo hacia el pico Tunari, en medio del viento, que favorece el vuelo de los cóndores. Está equipado con un dispositivo GPS y ya empieza a enviar información.

Este es un cóndor macho de entre 5 y 6 años. Fue rescatado de una casa en Sipe Sipe, el 24 de noviembre.

CADENA DE CUIDADO Cuando se rescatan aves como esta, cada institución cumple un rol. La Policía Forestal y de Medio Ambiente (Pofoma) rescata animales; lugares como el Parque de Aves Agroflori ceden espacios y brindan atención y cuidado; el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) a través del Parque Nacional Tunari y el Parque Nacional Carrasco) también es parte de esta cadena de apoyo; al igual que las instituciones públicas, como la Gobernación.

En el caso de Inti, Pofoma intervino en su rescate y derivó el ave a Agroflori.

El fundador de Agroflori, Marcelo Antezana, recuerda que este cóndor cayó en una casa, tal vez por una alta o baja temperatura con las corrientes de aire. “Ha debido tener algún accidente, porque no tenía golpes, no tenía envenenamiento”.

Aceptaron atenderle porque tenían habilitado un aviario grande. 

Inti fue revisado por veterinarios de la Gobernación y personal de Pofoma.

Le dieron alimentación “fuerte” con vísceras y hasta la cabeza de un cordero para que pueda alimentarse.

El aviario donde estuvo el ave fue forrado con semisombra para que no tenga contacto visual con seres humanos ni animales. Recibía alimento por una puerta lateral.

Cuando reciben las aves, realizan una evaluación. En la ficha técnica registran su procedencia, quién lo encontró, si fue decomisado o rescatado de tráfico.

En la ficha médica se detalla la revisión veterinaria, con la revisión de alas, los excrementos para ver si no presenta diarreas, revisan que no tenga parásitos, obtienen muestras de sangre, descartan fracturas, posibilidad de envenenamiento.

Con Inti se cumplió el protocolo y luego, cuando estuvo listo, las autoridades e investigadores lo llevaron a la parte alta del Tunari para liberarlo con el rastreador satelital.

Esta fue la segunda vez que atienden a un cóndor. La primera fue hace unos cinco años, pero aquella ave estaba tan mal estado que murió.

En otro caso, Nina fue liberada en julio 2020, cuando tenía unos siete años; voló portando un transmisor GPS. La hembra adulta fue rescatada por un comunario a orillas de la laguna de Corani en un contexto de incendio en Colomi.

Ella continúa enviando información. Las primeras semanas recorrió municipios como Vacas y Colomi, para luego ir a Potosí. Luego, dejó de dar señales durante varios meses. Después volvió a enviar información.

El Programa de Investigación registró que ella ocupa una zona que está entre la cuenca del río Mizque, Cono Sur, y un poco más hacia el norte, donde fue rescatada y liberada.

También se informó que hace visitas no tan seguidas hacia Toro Toro (Potosí) y zonas adyacentes como La Paz.

Entretanto, Tunari fue el primer cóndor liberado con dispositivo GPS en Cochabamba, y fue el segundo en el país.

Él fue rescatado y rehabilitado y, en mayo de 2019, cuando tenía 20 años, fue liberado en la cuenca Pajcha, en el Tunari, camino a la laguna de Wara Wara. Entonces, demoró unos cinco minutos en alzar vuelo. Salió de la jaula con cuidado, parecía evaluar la zona. Después, voló.

Esta ave estaba desnutrida. El cóndor fue rescatado en la zona de El Paso, en Quillacollo. Entonces, fue atendido en el Proyecto Biodiversidad (PRO-BIO).

Pudieron hacerle seguimiento entre mayo y junio de ese año, durante 28 días. Los investigadores perdieron el rastro del ave, pero creen que se debe a que sus plumas cubrieron el GOS, que se carga con la energía del sol. Consideran que sigue vivo.

La información que envió en cuatro semanas evidenció viajes hacia el noroeste del departamento, por la cordillera del Tunari. Retornó por la misma hacia el sureste y pasó al departamento de Chuquisaca.

El Director del Programa sostuvo que los datos son interesantes, porque habían visto que los cóndores adultos tienden a moverse en áreas más pequeñas que las aves más jóvenes.

Méndez reconoce que el plan de acción no avanza al ritmo planificado, pero que tampoco significa un estancamiento. “2022, seguramente, será un año menos complicado”.

Las amenazas contra la especie

El director científico de la Asociación Civil Armonía, Sebastián Herzog, describe que el hábitat del cóndor en sí no está amenazado y que el problema es el conflicto entre el cóndor y las personas de comunidades que tienen ganado y tienen miedo a que el ave mate a su ganado para comérselo.

Pero, explica que el cóndor es carroñero (carne descompuesta, especialmente la de los animales muertos). Esta ave podría matar animales, pero en situaciones de vulnerabilidad, si ya estuviera débil.

Herzog ve como una salida un tipo de fondo de compensación, como ocurre en otros lugares, para cubrir alguna pérdida que puedan sufrir en las comunidades. Reconoce que es un tema complejo en el que se debe trabajar con los comunarios en la búsqueda de soluciones, con el intercambio de conocimiento.

En el documento del Plan de Acción también se mencionan amenazas como envenenamiento, reducción de la posibilidad de carroña, uso en actividades folclóricas, intoxicación, colisión con tendidos eléctricos y colisión con turbinas eólicas.