Niños pasan clases en área en medio de escombros; aguardan nuevo colegio

Mamás y niños delante del mobiliario acumulado en la Unidad Educativa Eduardo López, este 3 de septiembre./ DICO SOLÍS
La Alcaldía responsabiliza a la UPRE, del Gobierno nacional, y expresa que resta ver quién dará la orden de proceder para las obras.

Los niños de nivel inicial de la Unidad Educativa Eduardo López, de Champarrancho al sur de la ciudad de Cochabamba, parecen estar dentro de una jaula. Cuando están en el patio, pueden moverse solo en un espacio de más o menos cinco metros por 30, donde en medio quedaron un aro y un arco de la cancha deportiva; a un lado de este espacio está un pequeño bloque antiguo de dos plantas donde hay ocho aulas; a los otros lados hay entre enmallado y rejas y hasta muebles de madera para que los pequeños no pasen ni se expongan a las áreas que pueden ser inseguras.

Es que, al margen del bloque de aulas antiguas, todo lo que era el colegio fue demolido en diciembre de 2024 para construir una nueva infraestructura, lo que hasta la actualidad no ocurrió.

Los papás y profesores hicieron hace dos días una sonada protesta. El Concejo comprometió la aprobación del convenio. La Alcaldía responsabilizó por los meses de demora a la Unidad de Proyectos Especiales (UPRE), del Gobierno nacional.

El martes, la movilización llegó hasta la Alcaldía para pedir que de una vez se construya el nuevo colegio; en el Concejo Municipal exigieron que se aprueben las modificaciones respectivas en el convenio para dar curso a la construcción. Aquel día, el documento ingresó al Concejo, y el presidente Walter Flores informó que pasó a la comisión y que el mismo será aprobado entre hoy y mañana.

Sobre el tema, el director de Comunicación e Imagen Corporativa de la Alcaldía, Juan José Ayaviri, explicó que este problema es recurrente cuando se ejecutan obras con el Gobierno nacional, es decir, en los proyectos concurrentes. En este caso, del proyecto de 11.5 millones de bolivianos, le corresponde a la Municipalidad 1.5 millones.

“Aunque tropezamos siempre con trabas administrativas de nivel central. El nivel central, a través de la UPRE, es bastante burocrático (…). El proyecto de parte del municipio cuenta con el presupuesto, cuenta con el proyecto de diseño final. Lo que se está terminando de hacer es el convenio con el Concejo Municipal (…). La demora es por temas administrativos y temas burocráticos entre la UPRE, el Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba y el nivel central”, describió Ayaviri.

El secretario de Infraestructura de la Alcaldía, Gustavo Navia, explicó que, con el trámite con la UPRE, además de temas pendientes con el Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa), ya se podrían iniciar las obras.

Un área entre escombros y tierra removida en la Unidad Educativa Eduardo López./ DICO SOLÍS

‘CUELLO DE BOTELLA’

El Director de Comunicación e Imagen Corporativa dijo que la UPRE se convirtió en un “cuello de botella” y que estos problemas se dan porque todos los municipios tienen convenios con la UPRE.

“Tenemos el proyecto de diseño final; se lo ha hecho en la Dirección de Elaboración de Proyectos. Lo que no contamos es con el visto bueno, la venia de la UPRE, que demora meses y semanas enteras en dar su ok para que los proyectos puedan salir adelante”.

Esto quiere decir que el inicio de obras podría no estar garantizado de inmediato, considerando que no está determinado quién dará la orden de proceder, si la UPRE o la Alcaldía.

“Aquí, hay otro detalle. El proyecto, en su mayor inversión es de la UPRE, de 11.5 millones. La UPRE, solamente como ejemplo, exige que nosotros demos la orden de proceder, cuando en realidad nosotros solamente estamos concurriendo en el proyecto; quienes deberían dar la orden de proceder y asimilar la responsabilidad de hacer la supervisión del contrato con la empresa que vaya a construir este colegio, tiene que ser la UPRE (…). Pero, no lo quieren hacer”, dijo, y reconoció que, así, podría generarse otro conflicto.

Agregó que el tema será analizado.

Mientras, los niños pasan clases en incomodidad. Se trata de alrededor de 300 pequeños entre el turno de la mañana y la tarde. Las actividades, como la del aniversario que celebraron ayer o las clases de educación física, deben acomodarse en los espacios reducidos o incluso externos al colegio.

Los estudiantes de secundaria deben ir a clases en aulas prestadas en otra unidad educativa.