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  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2026
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Morochata: Raúl, el bachiller y técnico en Agroecología que es sordo

Sus maestras aprendieron lenguaje de señas para enseñarle y poderle guiar en las diferentes materias. Hizo la defensa de un proyecto de producción de cebollas.
Raúl Maldonado Caveros, en su acto de promoción./ LUIS MAMANI
Raúl Maldonado Caveros, en su acto de promoción./ LUIS MAMANI
Morochata: Raúl, el bachiller y técnico en Agroecología que es sordo

Él es sordo. Sociable, trabajador, aplicado en su curso y apasionado del fútbol, además de dibujante. Él es Raúl Maldonado Caveros de 18 años. Salió bachiller este 2023 del colegio Mariano Baptista de Morochata (región Andina de Cochabamba) junto con sus 36 compañeros de promoción. 

Sus profesores y compañeros del curso coinciden que Raúl es un estudiante destacado. A pesar de su condición de discapacidad auditiva, “supo salir adelante hasta logar” el bachillerato y técnico medio en la carrera Agroecología. 

Maruja Colque, su profesora desde primaria y actual directora de la unidad educativa, lo conoció cuándo él tenía unos seis años.

Su amigo Lizandro M., su mamá y su hermana son las personas más cercanas que tiene.

Sobre su desempeño en las clases, Colque asegura que fue un reto para ella enseñar a un niño con discapacidad auditiva entre sus compañeros.

"Es un estudiante muy dedicado y trabajador. Yo busqué modos para que él aprenda; y desarrolló más la parte visual. Le gusta dibujar y siempre se incluía con sus compañeros. Le enseñé, mediante lenguaje de señas, lo básico", recuerda.

Las materias favoritas de Raúl son Artes Plásticas, Matemáticas y Educación Física.

"Le encanta el fútbol".

Cinthia Arce, su profesora de Matemáticas, Física y su asesora, sostiene que ella también aprendió regularmente lenguaje de señas para enseñar a su estudiante.

"Todas las clases se sienta conmigo y resuelve los ejercicios fácilmente, con ayuda de la calculadora y con lenguaje de señas que le enseñé. Dibuja excelente cualquier rostro”.

Para Arce también fue un reto enseñar las materias cuando conoció a Raúl, en tercero de secundaria. Sin embargo, su desenvolvimiento fue sorprendente.

No reprobó ninguna materia. Tiene notas arriba de los 60 puntos. Sus profesores buscaron formas de enseñarle, hicieron adaptación a la malla curricular para la enseñanza.

Raúl no sabe el lenguaje de señas en su totalidad. Aprendió lo básico de sus profesoras.

PROYECTO EN LENGUAJE DE SEÑAS

En el Núcleo Tecnológico Productivo Morochata estudió la carrera de Agroecología. El pasado mes de octubre defendió su proyecto de grado sobre la producción de cebolla con su propio lenguaje de señas.

En su exposición, sorprendió al tribunal calificador y al público, quienes elogiaron y aplaudieron su desempeño al hacer entender perfectamente su proyecto.  

COMPAÑEROS DESDE NIÑOS

Sarahí Martínez, su compañera de curso desde primaria, pondera el desempeño de Raúl.

"Nosotros nos hemos acostumbrado con Raúl desde niños, aunque al principio no podíamos entenderle fácilmente a él ni él a nosotras. Ahora, le entendemos normal. Sus cuadernos siempre estaban más completos que el resto de los compañeros y es un compañero bien activo y aplicado".

Lizandro Mercado, su mejor amigo de infancia de Raúl, enfatiza que ambos se entienden bien.

"Se sentaba conmigo. Todos los trabajos en la clase los hacia conmigo. También en fútbol, siempre jugaba en mi equipo. Desde pequeño, para hacer sus tareas, me buscaba a mí".

Raúl tiene su propia forma de comunicarse.

“De la misma forma, tienes que responderle, y entiende. Cuando no le entiendes, reniega”, cuenta su amigo Lizandro, como anécdota.

Según su profesora de primaria, Raúl nunca faltaba a clases y tampoco pierde tiempo. En sus momentos libres va a la cancha a entrenar fútbol con sus amigos, o solo si es que sus amigos están ocupados.

Olga Caveros, mamá de Raúl, siempre estuvo con él.

“Tenía miedo de que sufra. Sin embargo, se adaptó sin problema. Acabó primaria; ahora, el colegio”.

Emocionada, doña Olga expresa que Raúl “nunca le hizo renegar”, y que es un hijo que trabaja, nunca deja el balón y tiene amigos por todo lado.

Sueña con ser jugador de fútbol, conductor y viajar

Entre los sueños de Raúl Maldonado Caveros, bachiller y técnico medio en Agroecología, están ser jugador de fútbol profesional o ser conductor de un vehículo, viajar “y ganar mucha plata”, según su compañera Sarahí Martínez y sus profesoras Maruja Colque y Cinthia Arce.

BONO

Desde niño fue calificado con discapacidad moderada.

Sin embargo, durante el mes de agosto de este año, la Unidad de Discapacidad y Adulto Mayor de la Alcaldía de Morochata le hizo una nueva calificación. Esta vez, fue calificado con discapacidad grave. A partir del mes de septiembre, recibió su bono de discapacidad.

La Unidad de Discapacidad tiene un registro de 74 personas con discapacidad en todo el municipio de Morochata; de ellas, 32 personas tienen grado de discapacidad grave y muy grave, grupo en el que se encuentra Raúl. El resto presenta discapacidad moderada y leve. 

Después del colegio, les preocupa cómo se adaptará

Sin embargo, tanto sus profesores como su mamá, se preguntan “cómo se adaptará a la sociedad después de salir del colegio”, ya que está acostumbrado a sus compañeros y el pueblo donde vive.

“Ahora, no sé a dónde mandarle a estudiar o a trabajar”, se interroga su mamá.

Es una situación de incertidumbre y preocupación para ella.

Esta familia vive en una casa en alquiler.

Ellos siembran papa una vez al año, y no alcanzan los recursos.

“Para llevar a Raúl a la ciudad a vivir y estudiar debe ser mucha plata. Ojalá alguna persona o institución me lo ayudara”, pide su mamá.

El pasado 16 de diciembre, Raúl recibió su diploma de bachiller y su título como técnico medio de la carrera de Agroecología. Tiene logros, peor también un futuro incierto.