Ladrilleras artesanales buscan con nuevo equipo atenuar daños
Tres de los seis municipios ladrilleros del departamento, Sacaba, Colcapirhua y San Benito, están en proceso de adecuación de nueva maquinaria a sus hornos de producción, porque a la larga esta acción les permitirá medir la Huella de Carbono que generan de forma individual y asumir políticas amigables con el medio ambiente.
La Huella de Carbono de las ladrilleras es la cuantificación de los niveles de Gases de Efecto Invernadero (GEI) que cada negocio artesanal emite en la atmósfera.
Según datos proporcionados por la Fundación Suiza de Cooperación para el Desarrollo Técnico (Swisscontact), cada año el total de ladrilleras que existen en el país generan un estimado de 291 toneladas de dióxido de carbono (CO2), un gas que acentúa el Efecto Invernadero y -lo más grave- atenta contra la salud.
Según el analista socioambiental del Centro para el Desarrollo Sostenible Molle, Edwin Alvarado, este gas afecta a la salud de la población ya que, además de producirles irritaciones en el sistema pulmonar, los vuelve propensos a desarrollar un cáncer de pulmones.
Esto se debe, según Alvarado, a que las ladrilleras no sólo secan sus adoquines con fuego a base de leña, sino que también introducen llantas y otros materiales inflamables.
Ante esta situación, Swisscontact diseñó el programa de Eficiencia Energética en Ladrilleras Artesanales (EELA), que no plantea eliminar el uso del fuego, pero sí reducir el tiempo de quema.
Esto es posible gracias a que decenas de cochabambinos que trabajan en tornerías y metalmecánicas del departamento fueron capacitados para fabricar maquinaria que tiene el “don” de hacer que la quema de ladrillo dure dos días y no casi una semana, como era habitualmente.
La asesora de mercado del programa EELA, Gabriela Bonilla, dijo que durante una evaluación realizada hace algunos días en una ladrillera artesanal de Sacaba -que está en proceso de adecuación de nuevas máquinas en sus instalaciones- evidenciaron que con la incorporación de un ventilador al horno, el tiempo de la cocción del ladrillo se redujo a 48 horas.
Además de la optimización de tiempo, existen dos ventajas adicionales que derivan de esta tecnología, la primera es que los costos de producción redujeron en un 30 por ciento .
Esto se debe a que antes era necesario comprar una cantidad de leña valorada en ocho mil bolivianos; sin embargo, con el ventilador sólo se gasta 5.699.
Según Bonilla, el ventilador tiene la capacidad de inyectar oxígeno de manera directa a la cámara de combustión, esto hace que el fuego se avive y -por ende- se ahorra leña.
Este proceso se ejemplifica con lo que sucede cuando el viento sopla una fogata: las llamas se acrecentan.
SEGUNDA Desde el punto de vista de Edwin Alvarado, todo esfuerzo orientado a mejorar las condiciones de producción de las ladrilleras es positivo. Señaló que si el secado de los adoquines dura menos, de hecho el impacto sobre el medio ambiente se reduce también.
Sin embargo, sugirió que se intente ejecutar más modelos piloto de ladrilleras que funcionen con gas.
“Bolivia es un país productor de gas por excelencia y debería mostrar su capacidad de producción subvencionando energéticamente a este tipo de productores”, objetó Alvarado.
Asumiendo conciencia ambiental
Las consecuencias del Efecto Invernadero -a la larga- son las deforestaciones, las sequías, inundaciones, entre otros factores.
Ante este panorama, es urgente que las ladrilleras artesanales de Cochabamba modifiquen su “modus operandi”. Sin embargo, lograr que algunos de los productores de ladrillos sean más amigables con el medio ambiente no fue tarea sencilla.
Por ejemplo, el programa de Eficiencia Energética en Ladrilleras Artesanales (EELA) inició con una serie de capacitaciones, tanto a los productores de ladrillos como a los responsables de tornerías y metalmecánicas del departamento.
“Mucha gente piensa que los ladrilleros son cerrados y se oponen a estos cambios, pero no es así. Lo que sucede es que estas personas quieren capacitación”, dijo la asesora de EELA, Wendy Villarroel.
Los capacitadores se toparon con mucha gente que se quedó sorprendida al saber que sus ladrilleras podrían alcanzar mejoras de tal nivel y con mecánicos que no creían que podían construir maquinaria de ese tipo.
Encuentro de actores que ayudan al medioambiente
La acción básica para mitigar el cambio climático es el “encuentro” de dos actores principales: los productores de ladrillos y los mecánicos.
La intención de conexión entre ambos sectores posibilita que la producción de ladrillos sea más amigable con el medio ambiente.
Esto es posible en la medida en que -por un lado- los ladrilleros acepten reemplazar su trabajo artesanal y que -por otro lado- los mecánicos estén lo suficientemente capacitados como para satisfacer las demandas del sector ladrillero.
Lograr que ambos actores asuman esa condición fue uno de los objetivos de la primera fase del proyecto Eficiencia Energética en Ladrilleras Artesanales (EELA).
SEGUNDA PARTE Ahora que los sectores están capacitados, EELA reúne gradualmente a los actores.
Por ejemplo, una de las estrategias para que el sector ladrillero tenga acceso a los servicios que ofrecen los especialistas en maquinaria fue la elaboración de un manual de proveedores de servicio.
“Nuestra fuente de trabajo está bien alejada de la ciudad, por eso nos vemos en dificultades si queremos contratar a un mecánico. Un día siempre se pierde”, dijo un productor de ladrillos de la zona de Champa Rancho, Juan Montaño.
Ante esta situación EELA tomó la iniciativa de dar a cada productor de ladrillos un manual que presenta un abanico de servicios mecánicos y torneros, para que pueda seleccionar el que se acomode más a sus condiciones económicas y de trabajo.
Una de las muchas alternativas que tienen los ladrilleros es “Ventiladores Industriales Buen Jesús”.
El representante de esta microempresa es don Salomón Conde Campero, quien trabaja acompañado de sus ayudantes para fabricar equipamiento completo en líneas de producción.
Para hacer sus equipos, el experto se capacitó y luego impartió sus conocimientos a sus homólogos.
Por otra parte está “Industrias Espada”, una pequeña empresa comandada por Carlos Espada, un experto en suministro de servicios y soluciones para las ladrilleras.
Éstas son sólo algunas de las opciones que EELA pone al alcance del sector ladrillero y los más destacable es que los pequeños y medianos mecánicos y torneros se abren un nuevo mercado.
Tras este proceso una de las aspiraciones que tiene la segunda fase de EELA es que haya un intercambio de información y experiencias entre productores, proveedores de tecnología y tomadores de decisiones, a través de una serie de mecanismos de producción. Esto es, talleres, socializaciones, encuentros, entre otros, bajo un único fin: mejorar las condiciones ambientales.