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  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2026
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Granjero relata el crecimiento de la avicultura en 50 años

La Asociación de Avicultores de Cochabamba cumplió cinco décadas de actividades. Una memoria institucional registra los logros obtenidos desde 1970 a la fecha.

Heberto Arancibia empezó a criar animales de corral a los 12 años
Granjero relata el crecimiento de la avicultura en 50 años.
Granjero relata el crecimiento de la avicultura en 50 años

Heberto Arancibia Saldías, de 72 años, sintió el llamado de la avicultura cuando había cumplido 12, en su comunidad de Valle Abajo del municipio de Samaipata

Este granjero, oriundo de la provincia Florida, del departamento de Santa Cruz, pero afincado en Cochabamba desde su juventud, cuenta con 51 años de experiencia en el rubro de la avicultura. Su empresa, que comenzó en una granja alquilada, ha crecido ¨gracias a un arduo trabajo y el apoyo incondicional de mi esposa e hijos¨.

Arancibia fue no solo testigo sino también protagonista del crecimiento de la avicultura en Cochabamba. Cuando se afilió a la Asociación de Avicultores (ADA), en 1976, él era el socio número seis.

El pasado 19 de diciembre, la Asociación de Avicultores cumplió 50 años de vida. Esta institución tuvo entre sus fundadores a Humberto Coronel Rivas, Willy Soria, José Quiroga Castro, Hugo Murillo y Raúl Rivera Hinojosa.

PIB

La avicultura en Cochabamba tiene una importancia vital para la economía regional y nacional y su aporte al Producto Interno Bruto (PIB) crece con el paso de los años, según los datos registrados en una memoria institucional que prepara ADA.

La memoria destaca que, por ejemplo, la avicultura nacional participa con el 2.7% en el PIB del país, en tanto que en Cochabamba aporta con el 1.08%.

En el ámbito regional, la avicultura de Cochabamba participa con el 7% del PIB y el objetivo de este rubro es que este porcentaje se incremente en la siguiente gestión.

La memoria de ADA destaca, asimismo, que por sus características climáticas y por su ubicación geográfica, Cochabamba se constituye en uno de los principales productores de carne de aves en el país con una participación del 40% de producción que cubre los requerimientos de las ciudades de Cochabamba, La Paz, Oruro y en menor proporción Sucre y Potosí.

SUS INICIOS

La inquietud por la crianza de pollos empezó en Heberto Arancibia a la edad de 12 años. Su espíritu emprendedor le impulsó a acondicionar un ambiente en su vivienda de Valle Abajo, donde llegó a tener hasta 500 pollos, con apoyo de una de sus hermanas. En esa época vendía pollos y huevos a la ciudad de Santa Cruz.

Cuando cumplió 18 años, Arancibia llegó a Cochabamba, en 1965, con el objetivo de estudiar una carrera técnica relacionada con la agricultura o avicultura y decidió afincarse en esta ciudad.

Inició su periplo empresarial hace 51 años, el 9 de octubre de 1969, con una granja ubicada en la comunidad de Pardo Rancho, a la altura del kilómetro tres y medio de la avenida Blanco Galindo, en la que tenía 1.000 pollos.

Después de esta primera experiencia auspiciosa, que duró seis meses, instaló su granja en el sector de la Caja Nacional de Salud, luego en la zona de la Tamborada, después en El Abra, para finalmente llegar a la zona de Chiquicollo, en el municipio de Tiquipaya, donde trabajó activamente desde 1979 hasta 2010.

MILLONES

Cochabamba produce actualmente 96 millones se pollos parrilleros, ocupando el segundo lugar después de Santa Cruz que saca al mercado 132 millones.

En cuanto a la mano de obra, se generan a nivel nacional de forma directa 40.000 puestos de trabajo y en Cochabamba unos 17.000 empleos.

La actividad avícola genera empleos en el mercado del sector agrícola productor de granos (maíz, amarillo, sorgo y soya), que beneficia a los responsables de la siembra, cosecha, limpieza, selección y transporte, entre otros.

se estima que, como mínimo, de esta  actividad dependen aproximadamente 30.000 personas a nivel nacional, 12.600 de ellas en Cochabamba.

AVANCES

El sector avícola  ha logrado la introducciñon de tecnología avanzada en sus procesos de producción, reducción del tiempo de permanencia de las aves en las granjas y la instalacion de mataderos automatizados y de última tecnología.

Lo que ocurrió con la avicultura en general, también sucedió con la empresa de Heberto Arancibia, quien señala que cuando comenzó su primer emprendimiento, hace 51 años, el sistema de trabajo era  rudimentario. Todo, o casi todo, se hacía en forma manual. La comida, por ejemplo, se colocaba en comederos desde bolsas de alimentos. Para mantener calientes a los pollitos bebé se utilizaba un sistema de calefacción con querosene. Él se ocupaba de alimentar a los pollos, de trasladar el alimento, de vigilar la calefacción, de cuidar la granja, En suma, era a la vez que empresario, un trabajador múltiple.

Su granja fue una de las primeras en contar con un sistema automatizado para alimentar a los pollos. En la actualidad, además, esta empresa tiene trabajadores que realizan las diferentes tareas, así como un profesional veterinario que se encarga del cuidado de los pollos.

Un cambio fundamental es el tiempo de crianza. En décadas pasadas se requería de casi tres meses para que el pollo llegue a la mesa del consumidor, actualmente se ha reducido a 50 días, eso gracias a la mejor genética que tiene el pollo y al alimento mejorado que reciben estos animales de granja, dieta de maíz, soya y sorgo, explica.

RECONOCIMIENTOS

El 5 de julio de 2019 Arancibia recibió de parte de ADA una distinción “en reconocimiento a su apoyo incondicional al desarrollo de la institución y del sector avícola”.

Y por sus más de 50 años de trabajo en la avicultura, ADA entregó en los últimos días de noviembre un reconocimiento a este granjero que comenzó con este periplo hace 51 años y asegura que seguirá en esta actividad mientras tenga fuerzas suficientes.