Expertos recomiendan considerar entierros para no colapsar crematorios en Cochabamba

Entierro de una persona con COVID-19 en el Cementerio General de Cochabamba. DICO SOLÍS

Uno de los miembros del directorio de la Asociación Gremial Latinoamericana de Cementerios y Servicios Funerarios (Alpar), Nicolás Andrade, apunta uno de los problemas latentes en Sudamérica, donde Bolivia vive uno de sus peores momentos en la pandemia, es la acumulación de cuerpos y el colapso de hornos crematorios, por lo que recomienda considerar los entierros con todos los protocolos de bioseguridad vigentes como una opción al momento de despedir a un fallecido.

“En Cochabamba, y en general en gran parte del país, existe desinformación y confusión respecto a qué hacer con el cuerpo de un fallecido por coronavirus, que llevan a creer a un sector de la población que la única solución para despedir a un fallecido por coronavirus es la cremación, y esto no es así, comentó a OPINIÓN Andrade.

En el caso particular del país, a pesar de tener una tasa de cremación muy baja, los cementerios y sus crematorios, sobre todo los públicos, se han visto en aprietos por las solicitudes que tienen para que el cuerpo de un familiar fallecido por COVID-19 sea cremado, expresó el experto.

Andrade añadió que la solución no pasa por conseguir hornos crematorios, debido a que esta demanda resultaría ficticia, “eventualmente la pandemia pasará y esta demanda dejará de existir porque es ficticia. Lo importante es mejorar toda esta cadena que trata a enfermos de coronavirus y comunicar a la población sobre los procedimientos que se deben seguir”.

Si bien el miembro de la Alpar aclaró que el entierro es solo una opción y que la decisión final la tiene el familiar del fallecido, es importante recordar a la población que existen protocolos.

Al respecto, la OMS detalla que los protocolos de bioseguridad para el entierro de un fallecido por COVID-19 consta que el personal encargado cuente con trajes especiales y abundantes elementos de desinfección (agua, jabón, alcohol, entre otros). En cuanto al lugar de entierro, se debe acondicionar el espacio en la tierra y en los alrededores no puede existir aglomeración de personas hasta finalizado el mismo.

"Está muy extendida la creencia de que es preciso incinerar a las personas que han muerto de una enfermedad transmisible, pero eso no es cierto", dice la OMS en una entrevista rescatada con la BBC.

Cochabamba vive, sin lugar a dudas, uno de los peores momentos desde que inició la pandemia del coronavirus, superando cifras de contagios, sin precedentes, e inevitablemente, contabilizando decenas de fallecidos diarios.