Embeca admite problemas, pero asegura que tiene tiempo para “readecuarse”
12 de julio de 2008 (20:02 h.)
La administradora de la Empresa Beneficiadora de Carne (Embeca) Lourdes Muguértegui aseguró que actualmente esta entidad se encuentra en un plan de adecuación, “con la autorización de la Prefectura”.
Confirmó que la Dirección de Medio Ambiente realizó una inspección en el matadero en abril para verificar si la planta de tratamiento se encontraba instalada y funcionando.
En esa oportunidad la Prefectura verificó que la planta de tratamiento del matadero municipal no cumplía con todos los requisitos exigidos por la norma ambiental y Embeca recibió como plazo hasta septiembre para adecuarse a la misma.
Muguértegui reconoció que la planta de tratamiento no está funcionando al cien por cien, por el momento, ya que “todas las plantas tienen un período de prueba y de acuerdo al tiempo se van programando las mejoras que se deben realizar en el futuro”.
Muguértegui aseguró que la intención de la empresa es optimizar la calidad de las aguas residuales y admitió que se deben todavía realizar ajustes en la aplicación de algunos productos químicos, pero la planta está funcionando.
“En algunos casos puede ocurrir un desperfecto de alguna maquinaria, es obvio que las aguas en ese instante no sean tratadas al cien por cien, pero como estamos en un plan de adecuación, tenemos el derecho de ir mejorando paulatinamente”, explicó.
Aseguró que las denuncias en contra de la empresa provienen de personas que no tienen un criterio técnico.
Señaló además que las aguas residuales del matadero no son contaminantes, porque otras industrias como las curtiembres que utilizan químicos sí ocasionan problemas ambientales.
Muguértegui señaló, sin embargo, que según análisis realizados por la Universidad Mayor de San Simón “se ha podido evidenciar que al momento de salir el agua del matadero y desembocar al río sí había un parámetro bastante elevado de contaminación, pero cien metros más abajo las aguas prácticamente habían sido decantadas naturalmente y no había ninguna contaminación”.
Muguértegui reconoció que Embeca hasta antes de abril de 2008 no tenía una planta de tratamiento, pero aseguró que eso es responsabilidad de la Alcaldía, que nunca quiso aprobar un plan de inversiones para implementar un proyecto para tratar las aguas residuales.
Explicó que la planta de tratamiento ya debió ser implementada el año 2001, pero como la Alcaldía les rescindió el contrato, no pudieron llevar adelante el proyecto.
Trato a los animales
Respecto a la denuncia de que Embeca no utiliza la suficiente agua para relajar y duchar a los animales, que según el manual de operaciones se debería utilizar 2.000 litros por cabeza, Muguértegui señaló que no se requiere de esa cantidad.
Explicó que cuando el ganado ingresa al brete (pasillo) se echa agua al animal para que éste se relaje un poco “porque no se requiere que se lo deje brillando ni totalmente limpio”.
Muguértegui dijo que al tumbadero, donde se sacrifica a los animales, sólo debe ingresar uno a la vez, pero en forma excepcional logran entrar más de uno “pero lo que se hace es faenear uno por uno”.
Planta de tratamiento
Héctor Fuentes, responsable de la parte técnica de la planta de tratamiento de aguas residuales de Embeca explicó que la planta está funcionando actualmente para dos tipos de agua, la roja y la verde.
En primer lugar, explicó, que la sangre concentrada de los animales se recolecta en recipientes y hay personas que retiran la misma del matadero.
Cuando se realiza la limpieza de las reses y de las instalaciones el agua va limpiando los restos de sangre que quedan en la infraestructura y esa es la denominada agua roja que se conduce a unas cámaras, en las que se va reteniendo la parte sólida, sólo la parte líquida pasa.
Asimismo, las aguas verdes, lo que queda de la limpieza de las vísceras de las reses se pasan por varias cámaras sucesivas donde se retiene la parte sólida.
Las aguas rojas y verdes, libres ya de la parte sólida, se acumulan en la piscina de homogeneización, donde se procede a oxigenarlas. Esta piscina tiene una capacidad para retener aguas residuales de hasta tres días de faeneo, pero cada día se realiza el tratamiento”.
Una vez que las aguas residuales han pasado por la piscina de homogeneización, se procede a elevar el agua con bombas a un decantador, donde se mezcla las aguas con productos químicos para clarificarlas.
Las aguas clarificadas pasan a una cámara donde se someten a un proceso de cloración. En ese momento recién se sacan las aguas de la empresa.
Fuentes señaló que la obligación de la empresa es controlar la calidad de las aguas hasta la pared de Embeca, pero lamentablemente hay personas inescrupulosas que perforan el conductor y depositan sus aguas contaminadas.
Por su parte, la inspectora sanitaria de Embeca, Elizabeth Castellón aseguró que en ningún momento se maltrata a los animales, al contrario se siguen todas las normas que se especifican para el funcionamiento de un matadero.
Confirmó que la Dirección de Medio Ambiente realizó una inspección en el matadero en abril para verificar si la planta de tratamiento se encontraba instalada y funcionando.
En esa oportunidad la Prefectura verificó que la planta de tratamiento del matadero municipal no cumplía con todos los requisitos exigidos por la norma ambiental y Embeca recibió como plazo hasta septiembre para adecuarse a la misma.
Muguértegui reconoció que la planta de tratamiento no está funcionando al cien por cien, por el momento, ya que “todas las plantas tienen un período de prueba y de acuerdo al tiempo se van programando las mejoras que se deben realizar en el futuro”.
Muguértegui aseguró que la intención de la empresa es optimizar la calidad de las aguas residuales y admitió que se deben todavía realizar ajustes en la aplicación de algunos productos químicos, pero la planta está funcionando.
“En algunos casos puede ocurrir un desperfecto de alguna maquinaria, es obvio que las aguas en ese instante no sean tratadas al cien por cien, pero como estamos en un plan de adecuación, tenemos el derecho de ir mejorando paulatinamente”, explicó.
Aseguró que las denuncias en contra de la empresa provienen de personas que no tienen un criterio técnico.
Señaló además que las aguas residuales del matadero no son contaminantes, porque otras industrias como las curtiembres que utilizan químicos sí ocasionan problemas ambientales.
Muguértegui señaló, sin embargo, que según análisis realizados por la Universidad Mayor de San Simón “se ha podido evidenciar que al momento de salir el agua del matadero y desembocar al río sí había un parámetro bastante elevado de contaminación, pero cien metros más abajo las aguas prácticamente habían sido decantadas naturalmente y no había ninguna contaminación”.
Muguértegui reconoció que Embeca hasta antes de abril de 2008 no tenía una planta de tratamiento, pero aseguró que eso es responsabilidad de la Alcaldía, que nunca quiso aprobar un plan de inversiones para implementar un proyecto para tratar las aguas residuales.
Explicó que la planta de tratamiento ya debió ser implementada el año 2001, pero como la Alcaldía les rescindió el contrato, no pudieron llevar adelante el proyecto.
Trato a los animales
Respecto a la denuncia de que Embeca no utiliza la suficiente agua para relajar y duchar a los animales, que según el manual de operaciones se debería utilizar 2.000 litros por cabeza, Muguértegui señaló que no se requiere de esa cantidad.
Explicó que cuando el ganado ingresa al brete (pasillo) se echa agua al animal para que éste se relaje un poco “porque no se requiere que se lo deje brillando ni totalmente limpio”.
Muguértegui dijo que al tumbadero, donde se sacrifica a los animales, sólo debe ingresar uno a la vez, pero en forma excepcional logran entrar más de uno “pero lo que se hace es faenear uno por uno”.
Planta de tratamiento
Héctor Fuentes, responsable de la parte técnica de la planta de tratamiento de aguas residuales de Embeca explicó que la planta está funcionando actualmente para dos tipos de agua, la roja y la verde.
En primer lugar, explicó, que la sangre concentrada de los animales se recolecta en recipientes y hay personas que retiran la misma del matadero.
Cuando se realiza la limpieza de las reses y de las instalaciones el agua va limpiando los restos de sangre que quedan en la infraestructura y esa es la denominada agua roja que se conduce a unas cámaras, en las que se va reteniendo la parte sólida, sólo la parte líquida pasa.
Asimismo, las aguas verdes, lo que queda de la limpieza de las vísceras de las reses se pasan por varias cámaras sucesivas donde se retiene la parte sólida.
Las aguas rojas y verdes, libres ya de la parte sólida, se acumulan en la piscina de homogeneización, donde se procede a oxigenarlas. Esta piscina tiene una capacidad para retener aguas residuales de hasta tres días de faeneo, pero cada día se realiza el tratamiento”.
Una vez que las aguas residuales han pasado por la piscina de homogeneización, se procede a elevar el agua con bombas a un decantador, donde se mezcla las aguas con productos químicos para clarificarlas.
Las aguas clarificadas pasan a una cámara donde se someten a un proceso de cloración. En ese momento recién se sacan las aguas de la empresa.
Fuentes señaló que la obligación de la empresa es controlar la calidad de las aguas hasta la pared de Embeca, pero lamentablemente hay personas inescrupulosas que perforan el conductor y depositan sus aguas contaminadas.
Por su parte, la inspectora sanitaria de Embeca, Elizabeth Castellón aseguró que en ningún momento se maltrata a los animales, al contrario se siguen todas las normas que se especifican para el funcionamiento de un matadero.