Discapacitados rompen diálogo con 3 ministros y retoman marcha
Son cinco días de marcha. Se siente hambre y sed. Están débiles y el dolor es cada vez más intenso en todo su cuerpo. El viaje por la carretera a pie y en sillas de ruedas se ha convertido en un verdadero vía crucis para las personas que se movilizan hace dos meses en demanda de un bono de 500 bolivianos.
A pesar de ocho horas de diálogo ayer, de 09.00 a 13.00 horas y de 18.00 a 22.00 con las ministras de Salud, Ariana Campero; de Justicia, Virginia Velasco; de Trabajo, José Gonzalo Trigoso; y el viceministro de Presupuesto y Contabilidad Fiscal, Jaime Durán, determinaron reanudar hoy su viaje a La Paz.
Rechazan la propuesta gubernamental de estudiar el pago de la renta en una mesa técnica donde se analice la factibilidad y la sostenibilidad.
La caravana se dirige a la sede de Gobierno para exigir el pago de la renta mensual. Su última estación fue Parotani, a 28 kilómetros, de la ciudad de Cochabamba donde permanecen hasta hoy.
Hace más de 60 días que no comen en una mesa, no duermen en una cama y no tienen un baño completo. Durante las seis primeras semanas de movilización. Las personas con discapacidad se instalaron en la Plaza Principal y debajo del viaducto de la avenida Melchor Pérez de Olguín. Los últimos días se han refugiado en unidades educativas que están a lo largo de la carretera. Han descansado en el suelo, sobre esponjas que hacen de colchones, y han comido sentados en el piso o en sus sillas de ruedas.
VIVEN DE LA CARIDAD Su comida se ha reducido a una ración diaria, la del almuerzo. Generalmente, es sopa de fideo con poca o nada de carne. Los víveres son donados o se compran con los aportes que los ciudadanos realizan en la Plaza Principal y en el templo San Francisco. El desayuno y la cena es pilfrut con chisitos o pan.
La delegación ha organizado comisiones diarias que se hacen cargo de la olla común. Noche antes se adelanta el pelado de la papa y de las hortalizas.
Las colchonetas, los víveres, la cocina hechiza, la garrafa y los repuestos de las sillas de ruedas se trasladan en un camión Volvo que se adelanta a la caravana.
El equipo de avanzada también está integrado por un vehículo donde viajan, a su turno, los más ancianos y los enfermos.
SALUD Cada día están más débiles. El miércoles se cayeron dos personas porque perdieron el control de sus sillas. A la mala alimentación se suma el cansancio y la insolación. En la caída se golpearon la cabeza. El mismo día, otro sufrió un ataque de epilepsia.
Emiliana Quiruchi no puede dar un paso más porque tiene ampollas en sus pies. La anciana de 72 años llegó el lunes en la mañana desde Llallagua y marcha en representación de su hijo, quien padece una discapacidad mental que fue calificada por el Servicio Departamental de Salud de Potosí, con el 69 por ciento .
Claudia Karen Chumacero Surubí tiene los pies hinchados después de 28 kilómetros de caminata. Ella empuja el coche de bebé de su hija de 9 años quien padece parálisis cerebral.
Las úlceras de los inválidos comenzaron a infectarse por las largas horas que pasan en las sillas.
Apuntes
Movilización
La caravana integrada por cerca de un centenar de personas con discapacidad partió el lunes 21 de marzo a las 10.30 de la mañana desde la plaza 14 de Septiembre. Una patrulla policial encabezó la caminata y una ambulancia de Bomberos los escoltó.
En cuatro días avanzaron 28 kilómetros de distancia. El lunes descansaron en Quillacollo, el martes en Suticollo y el miércoles y jueves en Parotani.
Atención médica
Una ambulancia del Servicio Departamental de Salud también acompañó al grupo desde el primer día de caminata. El médico Reynaldo Layme Paza curó las llagas de sus pacientes y les suministró calmantes para quitar el dolor muscular y los calambres.
Riesgo
El director de Tránsito de Quillacollo, coronel Óscar Ayala, lamentó que los marchistas arriesguen su vida en la travesía. La autoridad explicó que el camino es más peligroso desde Parotani por la velocidad de los carros de alto tonelaje. En el tramo entre Parotani y Llavini tampoco hay poblados donde puedan descansar.
Cineasta
La directora de cine Violeta Ayala emprendió una campaña internacional para recaudar fondos para los movilizados en la carretera. Ayer llegó al hospital de Parotani con carne para el almuerzo. Dijo que se recaudó más de 3.400 dólares que fueron invertidos en la compra de 9 sillas de ruedas y víveres. La actividad se realizó en coordinación con la cineasta norteamericana Jen Brea.
Voluntarios
Los profesores y estudiantes de la unidad educativa Camilo Orruel, de Quillacollo, entregaron víveres a la delegación. El director del establecimiento, Víctor Chuquimia, mencionó la necesidad de apoyar al grupo.
El miércoles pasado, los representantes del Comité Cívico de Cochabamba, llevaron refrigerios.
Salud
Los médicos y enfermeras del hospital de Parotani les tomaron la presión a todos los marchistas.
"Es mejor morir de una vez"
Germán Sola Velásquez dice que es preferible morir de una vez a vivir como un pordiosero. El hombre de 60 años perdió la movilidad de su mano derecha cuando empedraba una cancha deportiva, una piedra le cayó encima y le destrozó la muñeca y los dedos.
Sola es albañil, pero no puede trabajar más porque sus manos son su principal herramienta. Tampoco puede dedicarse a su rubro alternativo, la agricultura.
Como Sola, los movilizados viven bajo el cuidado de sus familiares o de la caridad de las personas voluntarias.
Fue calificado por el Servicio Departamental de Salud de Cochabamba con un grado de discapacidad de 51 por ciento . Si bien recibe anualmente un renta solidaria de 1.000 bolivianos no le alcanza para vivir.
Rosalía Vargas cuenta que su pareja, Frank Dux Saavedra, perdió la pierna derecha y al mismo tiempo las ganas de seguir viviendo.
La detonación de una dinamita al interior de la mina le cercenó la extremidad. Permaneció un mes en la Unidad de Terapia Intensiva del hospital para recuperarse del impacto. La cuenta médica alcanzó los 107.000 bolivianos, dinero que adeudan. Tiene una grado de discapacidad de 45 por ciento y no recibe ninguna renta económica.