Opinión Bolivia Cochabamba

  • Diario Digital | jueves, 04 de junio de 2026
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Cuevas de Kallistía tienen misterios, y son un indicador climatológico

Según los comunarios de la zona, en el final de la fase de cuarto menguante del ciclo lunar, cuando la luna se pierde por completo, no deben acercarse al lugar.
Una vista general de las cuevas de Kallistía, en la región Andina./ LUIS MAMANI
Una vista general de las cuevas de Kallistía, en la región Andina./ LUIS MAMANI
Cuevas de Kallistía tienen misterios, y son un indicador climatológico

Era un lugar donde habitaba el “demonio”. Por eso, en la época colonial, cuando la iglesia católica, en su intento de evangelizar el lugar, un "cura" realizó la ‘santa misa’ en la entrada de la cueva principal de Kallistía, junto a un grupo de pobladores que tocaba Lichiwayu (música autóctona de la región). Entonces, en un instante de la misa, todos desaparecieron; fue el encanto de Kallistía.

Esta es una de las leyendas que infunde miedo a cualquier visitante que llega a las cuevas de Kallistía.

A unos 30 kilómetros de la localidad de Pongo Kasa, en la carretera Cochabamba – Oruro, siguiendo por el camino a Independencia, se encuentran las cuevas de Kallistía. Se trata de un enclave natural con formaciones rocosas, cuevas gigantescas y bloques pétreos.

Kallistía pertenece al territorio indígena de Antakahua, distrito de Ch’alla, en la provincia Tapacarí, región Andina del departamento de Cochabamba.

Es un lugar de misteriosas formaciones geológicas; según los comunarios, existen muchas leyendas de encanto y mito.

Durante todo el año gotea el agua de las cuevas. Por eso, hasta hace años atrás, en épocas de sequía o tardanza de lluvia, los pobladores de otras comunidades aledañas llegaban tocando música autóctona de la época, el Lichiwayu.

Ismael Chambilla, autoridad originaria de la comunidad Antakahua, recuerda que, en un acto ritual, el agua del lugar era trasladada a otra vertiente para, así, provocar la lluvia.

Según los comunarios de la zona, en el final de la fase de cuarto menguante del ciclo lunar, cuando la luna se pierde por completo, no deben acercarse al lugar, porque “es cuando Kallistía encanta, en las noches”.

Antes de acercarse a la cueva principal, los comunarios hacen un pequeño ritual de ch´alla, con coca y una bebida natural, como una forma de pedir permiso para ingresar junto a un grupo de turistas.

Existen tres cuevas de diferentes tamaños en la misma roca. Ingresar a la cueva principal genera una sensación que sobrecoge al cuerpo. Las gotas de agua de color verde negruzco que caen junto a las plantas y el ruido del aleteo de un colibrí, a la vez, estremecen a cualquier visitante que llega por primera vez al lugar. El miedo a seguir explorando agudiza la mirada, aunque las cuevas no son tan profundas como uno pudiera imaginarse desde lejos.

El eco provocado por el goteo de las aguas que caen sin cesar en medio de la oscuridad y el piso que parece ser una alfombra verde hacen sentir que uno se hunde, cuando camina. Es otro factor que causa cierto temor en la cueva.

El ingreso a una de las cuevas de Kallistía, en Tapacarí./ LUIS MAMANI
El ingreso a una de las cuevas de Kallistía, en Tapacarí./ LUIS MAMANI

COMPORTAMIENTO CLIMÁTICO

Las cuevas sirven como indicador del tiempo. Dependiendo de la cantidad de agua que cae y se acumula bajo la cueva, indica si el año próximo será lluvioso, regular o si habrá sequía. Al ver la cantidad de agua en el lugar, Chambilla asegura que en la próxima época de lluvia (2025) habrá suficiente lluvia para la producción.

Kallistía, aparte de sus leyendas y misterios, ofrece todo su encanto reflejado en paisajes inmensos y una vista panorámica de la región Andina de Cochabamba y parte del departamento de La Paz.

El responsable de Cultura y Turismo del municipio de Tapacarí, Siprian Choque, asegura que Kallistía es uno de los sitios turísticos más importantes del municipio. “Tenemos un proyecto para mejorar el sitio y otros sitios turísticos y la ruta que, por falta de recursos, no se logró ejecutar”.

Expresa que para eso están en busca de financiamiento desde el Gobierno central. 

Otros sitios que comprenden la ruta dentro del Distrito Challa son el Bosque de Piedras de Tallija, Laq’a Utas o casas de barro Y el Museo de Artesanía en Japo Q´asa, el templo colonial de Ch’alla Tambo y aguas termales de Incuyo, a 30 minutos del centro poblado de Tapacari.