Crece número de asentados en Sumunpaya y se resisten a salir

Herbert Herrera G.



El número de asentados del grupo denominado “Sin Techo” se multiplicó este jueves en los terrenos de Sumunpaya (Colcapirhua). Alrededor de 500 personas continúan ocupando terrenos que fueron comprados por adjudicatarios en los dos últimos años, los mismos que están registrados en Derechos Reales.



Los lotes se encuentran a la altura del kilómetro 8 a Quillacollo a dos cuadras hacia el Norte de la avenida Blanco Galindo.



Ante la presencia de adjudicatarios que pedían explicaciones de su actitud a los asentados, llegó al lugar un contingente policial para resguardar la zona y evitar posibles enfrentamientos.



No más de 20 personas empezaron la ocupación el pasado domingo, sin embargo, hasta este jueves la cantidad de carpas instaladas en la zona se multiplicó ostensiblemente en las siete hectáreas que tiene la zona.



Las familias que invadieron el sector señalaron que no tienen un dirigente visible sólo indicaron que se trata de la persona que cuidaba los predios y que la identificaron como la “Chilindrina”.



Sin embargo, en el lugar, aparecieron varias personas que instruían a los asentados y que llegaban en taxis blancos que los estacionaban alrededor del terreno.



Por su parte los adjudicatarios, con sus papeles en mano, señalaron que invirtieron en promedio más de 18 mil dólares. Estos se presentaron en la Oficina de Conciliación Primera, ubicada en el edificio antiguo de la Corte Superior de Distrito. Al mismo debían asistir los dirigentes de los “Sin Techo”, los mismos que no acudieron a la cita pese al compromiso de abandonar pacíficamente el lugar.



Cocinan y duermen

en el lugar



Los que se asentaron en Sumunpaya fueron creciendo en número paulatinamente, muchos incluso llegaban con leña y plásticos para armar sus carpas.



Incluso en varios casos demarcaron sus espacios como si se tratara de sus propios lotes, nadie quería dar una explicación y menos mostrar su derecho propietario.



Al lugar llegaron familias enteras, mujeres con sus hijos en muchos casos con lactantes. Hubo un momento en el que hostigaron a los medios de comunicación impidiendo que entren al lugar para tomar declaraciones de las personas que estaban asentadas.



Por otra parte, los adjudicatarios comenzaron a aglutinarse en la tarde. Al menos unas 100 personas se agruparon en el lugar para tratar de hablar con los asentados.



Según el representante de este sector, Víctor Córdoba, los que invadieron sus lotes son personas de escasos recursos que están siendo engañadas por loteadores que en esta oportunidad no dieron la cara.



Vigilia



Los afectados (adjudicatarios) señalaron que establecerán una vigilia en sus terrenos y que en el transcurso de las siguientes horas tomarán una decisión para definir qué tipo de acción asumirán en defensa de sus propiedades.



Uno de los asentados que no quiso identificarse señaló que los terrenos que están en disputa fueron adjudicados por el Gobierno al Arzobispado para que sean utilizados de forma social con la construcción de escuelas y campos deportivos.



Consideran que esos terrenos no debían ser vendidos ni urbanizados ya que son de propiedad del Estado. Consideran que esas tierras se tienen que revertir a favor de “los pobres” y calificaron a los adjudicatarios de “loteadores ilegales”.



Por su parte, Mariluz Bustamante, a nombre del Arzobispado denunció anoche que hay una amenaza de que los asentados ingresarían al colegio y destruirán el templo, “lo que sería un crimen y que pone en riesgo la vida de los niños, es una actitud irracional”.



Nuevo plazo



La Policía llegó aproximadamente a las 18:00 horas de este jueves y tras una conversación con ambas partes se declaró un cuarto intermedio hasta este viernes en la mañana (hoy) para sostener una reunión con el fin de buscar una solución al conflicto.



El adjudicatario Víctor Córdoba señaló que están a la espera de que las autoridades actúen para que puedan hacer prevalecer su derecho propietario sobre la zona y aclaró que los terrenos compraron de una familia y no así del Arzobispado.



“Estos terrenos no le pertenecen a la Iglesia es propiedad privada, y la última Constitución garantiza el derecho propietario, hemos invertido nuestros recursos e incluso muchos están terminando sus papeles en el municipio (de Colcapirhua) para iniciar la construcción de sus viviendas”, dijo finalmente Córdoba.