Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 02 de julio de 2022
  • Actualizado 22:35

ESQUILÁN GRANDE, AL SUR DEL MUNICIPIO

Construyen viviendas ilegales en serranía de Colcapirhua; Alcaldía busca ampliar mancha urbana

Los vecinos que han construido viviendas de hasta tres pisos no pagan impuestos al municipio, pero cuentan con energía eléctrica. La comuna ayuda con la apertura de caminos.
 
Viviendas construidas en la zona de Esquilán Grande, una serranía al sur del municipio de Colcapirhua. JORGE FERNÁNDEZ B.
Viviendas construidas en la zona de Esquilán Grande, una serranía al sur del municipio de Colcapirhua. JORGE FERNÁNDEZ B.
Construyen viviendas ilegales en serranía de Colcapirhua; Alcaldía busca ampliar mancha urbana

Los letreros en los que se anuncian la venta de lotes y casas, de diferentes tamaños, abundan en Esquilán Grande, una serranía que se encuentra al sur del municipio de Colcapirhua.

El metro de terreno, dependiendo de dónde se encuentra ubicado el lote, tiene un precio que oscila entre 20 y 30 dólares. Quienes ofertan estos predios le aseguran al interesado que hay energía eléctrica en la zona y agua potable que distribuye una cooperativa.

Hasta hace unos 10 años, el metro cuadrado en esta serranía se cotizaba en un par de dólares, lotes que eran ofertados por comunarios que recibieron herencias de sus padres o abuelos.

Empero, hay un detalle importante, que también informan los que ofrecen los terrenos en esa serranía, que no existe aún autorización para construir viviendas, porque se trata de una zona agrícola, pero que a mediano plazo la Alcaldía de Colcapirhua aprobará la ampliación de la mancha urbana, por lo que es solo “cuestión de esperar un tiempo y tener paciencia”.

Al respecto, el alcalde de este municipio, Nelson Gallinate, confirmó que, efectivamente, las personas que construyeron en esta serranía no tienen la autorización respectiva, no pagan impuestos, pero que se realiza actualmente un proceso de empadronamiento, como un primer paso para ampliar la mancha urbana a ese sector.

En esta serranía, que se encuentra a no más de 10 minutos en transporte público desde la avenida Blanco Galindo, se han construido en los últimos cinco años al menos un centenar de viviendas, según un cálculo a grosso modo que hizo este medio en una visita a la zona.

Las viviendas son de una planta, pero las hay también de dos pisos e incluso de tres, especialmente las que se encuentran en la parte más elevada de la serranía, en una especie de planicie.

Este lugar estaba casi totalmente despoblado y se empezó a llenar de casas desde hace no más de cinco años, según personas que viven en esta serranía tras construir sus viviendas, al principio sin contar con energía eléctrica, agua potable ni calles abiertas.

Ese es el caso, por ejemplo, de don Máximo, de 44 años, quien se animó a comprar un lote en Mirador Alto, en junio del año pasado, en 30 dólares el metro cuadrado. Hizo levantar una construcción de mediaguas y se fue a vivir con su familia. Ahora ya cuentan con agua que se distribuye mediante una cooperativa y tiene hasta casi la puerta de su vivienda transporte público.

Las calles en esta serranía son todas de tierra, pero medianamente bien mantenidas, por lo menos en época en la que no abunda la lluvia.

En la parte más elevada de la serranía funciona un cementerio, pero que no es legal, porque está en proceso de saneamiento, según confirmó el alcalde Gallinate.

Se busca ampliar la mancha urbana
En esta serranía se encuentran establecidos varios barrios como el Sindicato Agrario Esquilán Grande, Sindicato Agrario Quenamari Kullcu, Praderas del Sur, Alto Mirador y Alto Colcapirhua.

Gallinate aseguró que se trata de una zona de “crecimiento intensivo”, lo que equivale a decir que se ha llenado de casas en los últimos años, pero que no está considerada aún dentro de la mancha urbana del municipio.

Como una primera medida, para ampliar la mancha urbana a ese sector, Gallinate confirmó que se realiza actualmente un empadronamiento para saber cuántas viviendas hay.

Una vez que se tenga el informe técnico, el municipio analizará la posibilidad de iniciar el trámite para que se pueda ampliar la mancha urbana a esta serranía.

El objetivo de ampliar la mancha urbana a ese sector es que el lugar tenga un crecimiento planificado, con la intervención directa de la Alcaldía, “que es lo que se necesita”.

La autoridad confirmó que las personas que hicieron construir estas viviendas no tienen autorización para hacerlo, por lo que se trata de edificaciones ilegales.

Empero, dijo que no se puede negar el crecimiento que existe hacia esa zona, pero tiene que ser planificado, una vez que se haya culminado el proceso de ampliación de la mancha urbana.

Una vez que finalice el empadronamiento, el siguiente paso es elaborar y aprobar una ley de ampliación de la mancha urbana, la cual se debe enviar al Viceministerio de Autonomías para que esta instancia la homologue y, mediante Derechos Reales, se legalice el tema.

“Este trámite toma como promedio unos dos años, porque se trata de una tarea bastante ardua”, afirmó Gallinate.

En esa zona, hay un sector de ocho hectáreas, definidas por el Viceministerio de Culturas como área protegida, histórica y cultural por las qollqas, el resto es área agrícola. Sin embargo, según el Alcalde, el cerro no se utiliza como área agrícola, sino las faldas y la parte más baja, cerca del río Rocha que atraviesa por ese municipio.

Se notifica, pero no se cumple
Gallinate señaló que se procedió a notificar la paralización de las construcciones, pero “lamentablemente hay gente que no hace caso”.

Dijo que la Alcaldía no tiene competencia para derribar las viviendas ya construidas, porque es una zona fuera del área urbana y sería competencia del INRA, pero que, en el fondo, hay un vacío legal para actuar.

La Alcaldía no debería hacer obras en la zona, “pero está ayudando con la apertura de vías, porque son vecinos de Colcapirhua para que tengan mejores condiciones de vida”, finalizó Gallinate.