EN CASI 30 AÑOS
Cochabamba registró epidemia de cólera y dos de influenza
Son los antecedentes históricos más inmediatos de la pandemia del COVID-19 que azota a la ciudad, el país y el mundo.
Incluso la Base Aérea, al sur de la avenida de la Fuerza Aérea, zona de Jaihuayco, fue un centro de aislamiento de pacientes en los 90, cuando había cólera.
En menos de 30 años, Cochabamba registró epidemias de cólera e influenza, además de la pandemia mundial que actualmente ataca al mundo con el coronavirus, COVID-19.
En todo el país rige en estos días una cuarentena y estado de emergencia de salud, por lo que se sumieron medidas, entre ellas el aislamiento de las personas sospechosas de portar el virus y la hospitalización de los casos más graves.
CÓLERA En los años 90, entre fines de 1991 y 1993, Cochabamba hizo frente a la enfermedad del cólera.El responsable de Vigilancia Epidemiológica del Servicio Departamental de Salud (SEDES), Rubén Castillo, recordó que esta epidemia ingresó por Perú y llegó hasta Cochabamba. "Duró aproximadamente dos años, tardó ese tiempo esa epidemia".
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cólera es un infección intestinal aguda causada por la ingestión de “Vibrio cholerae”, una bacteria presente en aguas y alimentos contaminados por heces. En su forma más grave, se caracteriza por una diarrea acuosa aguda de aparición súbita que puede ser mortal debido a la grave deshidratación que causa.
Cuando se dio el brote, durante los primeros meses se estimaba una media de un muerto y 24 enfermos por día en toda Bolivia, según revisión bibliográfica de El País de aquella época. Entre los departamentos más afectados estuvo Cochabamba, con 23 muertos en las primeras semanas. Página Siete publicó que hasta fines de 1992, esta epidemia había afectado a 23.862 personas, y 416 murieron.
Castillo dijo que las atenciones se dieron, como ocurre ahora con el coronavirus, dependiendo de las complicaciones de los pacientes, con manejo también domiciliario supervisado por personal de salud. "Se controló con las medidas higiénicas principalmente y de cloración del agua".
La capacidad de los establecimientos de salud fue sobrepasada. "La terapia de rehidratación era una de las fases de tratamiento para estas personas, y obviamente se tuvo que conseguir o buscar lugares de aislamiento".
Uno de los centros de aislamiento fue la Base Aérea. Ahí se habilitó una puerta especial para el ingreso de los pacientes. Quienes llegaron hasta el lugar recuerdan que había un pabellón en el que se instalaron camas especiales. La gente llegaba y era internada directamente; asignaban un número de cama a cada persona y pasaban ahí al menos una noche. Salían luego del tratamiento con las indicaciones médicas y recetas de sales de rehidratación, que debían consumir en los próximos días, además de una dieta blanca.
Las indicaciones, como ocurre ahora, estaban enfocadas en la higiene.
El Responsable de Vigilancia epidemiológica expresó que todo pasaba por un tema de cambio de hábitos. "Nadie se lavaba las manos. No hervían el agua antes de consumirla. A partir de la época del cólera ya se tuvo ese comportamiento de hervir el agua, cocinar bien los alimentos, cubrir los alimentos que se comen crudos de los vectores, principalmente de las moscas. Básicamente hasta ahora ya se mantiene ese hábito".
Desde entonces no hubo otro brote de cólera, según Castillo. Informó que, en la actualidad, trabajan en la vigilancia de las fuentes de agua que proveen las empresas, además de los ríos.
INFLUENZA La influenza también sembró "pánico" en 2009. Castillo manifestó que esta epidemia comenzó en el país con los primeros casos reportados en Santa Cruz, luego llegó a Cochabamba. Esta es una enfermedad infecciosa y contagiosa, que ataca a las vías respiratorias y produce fiebre, dolor de cabeza y malestar general.
Castillo también hizo referencia al comportamiento higiénico para evitar el contagio, como estornudar cubriendo la boca y la nariz con el pliegue del codo. Actualmente, la infección por influenza ya es prevenible a través de la vacuna.
En 2009, en Cochabamba se registraron menos de mil casos y la letalidad llegó a un 4%, "más o menos de cuatro de cada 100 personas enfermas" murieron. Siete años después, en 2016, se registró otra epidemia de influenza. Entonces, los casos en el departamento superaron los mil y la letalidad se elevó a un 14%. Hubo 20 personas fallecidas.
En estas epidemias se registraron la influenza tipo H1N1 y la H3N2. No hubo más brotes desde 2016. Ahora, la influenza ya es como una gripe estacional. La aplicación de la vacuna evita la enfermedad.