Cardenal Terrazas cierra Urkupiña lanzando advertencias al Gobierno

Un día después del mensaje de la Iglesia católica referente al uso de poder en alusión al Gobierno durante la misa central de Urkupiña en presencia de la cúpula del Ejecutivo Nacional, ayer, el cardenal Terrazas se mantuvo en esa línea reflexiva, advirtiendo sobre el peligro que conlleva un posible exceso desde la cima de "un trono de poder", en alusión directa sobre el Gobierno, y pidiendo humildad a todos los bolivianos además de "la integración real" de los actores políticos del escenario nacional.

Durante la homilía, que duró casi 15 minutos, el cardenal Terrazas remarcó la advertencia sobre el uso de poder advirtiendo que quiénes lo ostentan pueden caer un día de "sus tronos de poder".

La línea de mensajes de la Iglesia católica cuestionando el uso de poder y hablando del Gobierno se mantuvo durante los mensajes de la fiesta de Urkupiña, en un momento en que la tensión entre el oficialismo y la oposición ha llegado a un punto crítico, ya en el inicio de la carrera electoral con miras a diciembre.

Durante el servicio religioso en el santuario del cerro de Cota en Quillacollo, dijo también que todos los bolivianos deben constituirse en la guía para consolidar verdaderos tronos de humildad, como eje de la conciliación y unidad para lograr una integración verdadera en busca de días mejores para todos.

El Cardenal recordó, además, que la naturaleza de la festividad de Urkupiña es precisamente la de integrar el país, en actos simbólicos guiados por la fe cristiana y católica, además de la devoción con la que se rompen fronteras y barreras ideológicas, son el claro ejemplo de que los bolivianos somos capaces de unirnos para lograr metas comunes.

Con estas reflexiones, bajó el telón al último de los tres actos en que transcurrió la fiesta de Urkupiña, desde el pasado viernes. El próximo domingo, de cacharpaya, estará destinado a la celebración de la Feria de Alasitas tradicional de Urkupiña, donde los feligreses buscarán la bendición de los favores materiales que, anualmente, solicitan de la advocación de María en Quillacollo, y así despedir la fiesta de integración nacional hasta el año 2010.



Concluye la fiesta



Una bebida caliente, una palabra de aliento, música católica, cánticos, oraciones y alabanzas para fortalecer el cuerpo y el espíritu, fueron el aporte que ofrecieron a los peregrinos al menos media docena de parroquias que se apostaron a lo largo de los 13 kilómetros de recorrido, entre la Catedral Metropolitana de Cochabamba y el templo San Ildefonso de Quillacollo.

La caminata y la misa de las 5:00 de la mañana en el templo de San Ildefonso fueron la antesala del denominado Calvario de la Virgen de Urkupiña, coronado por una solemne misa ofrecida por el cardenal Julio Terrazas, que es el acto que cierra la festividad religiosa que congregó a más de medio millón de visitantes en su tres capítulos, que iniciaron el pasado viernes con la Entrada Folklórica.

Según la creencia, este acto final, el calvario, es la muestra fundamental de fe y promesa hacia la Virgen, que se refleja con el compromiso de peregrinación, o el trabajo esforzado de extracción de piedras en el cerro de Cota, junto al lugar señalado tradicionalmente como el de la aparición de la Virgen.



La caminata



La tradicional caminata de peregrinación, encabezada por el Arzobispado de Cochabamba, fue acompañada por decenas de miles de feligreses que hicieron el recorrido en familia o con amigos como muestra de fe hacia la advocación de la Virgen María, pilar fundamental de la representación de pureza y sacrificio en el mundo cristiano católico.

Las parroquias de Cristo Rey, en el kilómetro 4 de la Av. Blanco Galindo; la parroquia San Lorenzo, en Colcapirhua; y la parroquia de la Cruz Gloriosa del distrito 5, ya en Quillacollo, fueron algunas de las organizaciones católicas comunales que acompañaron el recorrido de los fieles caminantes, ofreciendo música, oraciones, palabras de apoyo, o simplemente alguna bebida caliente como el mate de coca y el café, para fortalecer el cuerpo y el espíritu de los peregrinos.

Decenas de voluntarios católicos se sumaron a las iniciativas parroquiales, como acostumbran en su mayoría desde hace más de una década, desde la media noche, en espera de la peregrinación comandada por el Arzobispado, y hasta las 7:00 de la mañana para fortalecer a los que vienen después.

“Queremos dar aliento, entusiasmo, llenar de fe esta actividad, no caminar por caminar, sino convertirla en una verdadera peregrinación”, dice Joaquín Herbas, párroco de San Lorenzo, en Colcapirhua, mientras comanda un verdadero festival de música religiosa “en vivo”, y alista un sendero iluminado por candeleros, junto a un grupo de jóvenes catequistas, en plena Av. Blanco Galindo.



Puntos de encuentro y comercio



Las pasarelas y rotondas fueron el punto de encuentro de grupos de amigos, vecinos y familias que realizaron la caminata, desde las cero horas del domingo, horario en que Tránsito de la Policía Departamental dispuso la peatonalización de los cuatro carriles al Norte de la Av. Blanco Galindo, desde el puente de Quillacollo. Paralelamente, habilitó un carril para facilitar la circulación en doble sentido por el extremo Sur de la vía.

A lo largo del recorrido, los comerciantes se apostaron ofreciendo una variedad de alimentos y bebidas, para mitigar las necesidades de los peregrinos. Las cadenas de bebidas sin alcohol, como lácteos, con variados productos; o las cadenas de supermercados, trabajaron en la promoción de sus productos hasta cerca del amanecer.

En el caso de los primeros, se dispuso de gigantografías, promotores y una serie de actividades para brindar un espacioso descanso a los caminantes, a modo de mercadear sus ofertas.



La misa de la madrugada



Miles de personas esperaron la tradicional misa de las 5:00 de la mañana en núcleos familiares o de amigos, reunidos alrededor de la luz de las velas encendidas en señal de vigilia por la presencia de la Virgen.

Postrados en el piso en señal de humildad, o simplemente a manera de descanso tras la esforzada caminata, los devotos de Urkupiña recibieron con pañuelos blancos la presencia de la Virgen que acompañó el servicio religioso dispuesto en el atrio del templo San Ildefonso.

Paz, humildad y mucha fe fueron los pedidos durante la misa que fue oficiada por el arzobispo de Cochabamba, Mons. Tito Solari, quien además encabezó la peregrinación.

Velas y pañuelos blancos cerraron el servicio religioso poco antes del amanecer, para dar curso al recorrido hacia el santuario de la Virgen en el cerro de Cota, donde cinco horas después se ofició la misa central de la jornada de Calvario.



Consumo de alcohol



Jóvenes, varones y mujeres, en estado de ebriedad importunaron a los feligreses durante la caminata, grupos de borrachos durmiendo en las rotondas de la Av. Blanco Galindo y otros en procura de alcohol en las calles de la ciudad de Quillacollo, fue la constante que acompañó la despedida de la fiesta de Urkupiña, durante la caminata y el calvario.

En el camino, decenas de vendedores de una mezcla de ron con cola, alentaban el consumo de esta y otras bebidas con alcohol que, a la postre, hicieron su efecto con las consecuencias señaladas.

Algunos jóvenes, con tragos encima, manifestaron que las actividades religiosas eran un buen motivo para reunirse con los amigos a compartir algunos momentos de esparcimiento. Sin embargo, la labor de las parroquias y los jóvenes cristianos que se hicieron presentes organizados en diferentes puntos del recorrido, evitaron que la peregrinación se desvirtúe.