Con alfombra roja y mixtura, se gradúan cinco jóvenes del centro Cometa
Alfombra roja, togas, birretes, mixtura, abrazos y besos de papás y hermanos, lágrimas. En medio de sentimientos de emoción, se realizó ayer el acto de promoción de cinco bachilleres del Programa Cometa, centro que trabaja en la reinserción de adolescentes en conflicto con la ley, entre quienes hay sentenciados y con detención preventiva.
Los mismos jóvenes internos en el centro pusieron a punto el nuevo piso del salón de actos, trabajaron 24 horas en el colocado de cerámica que les llegó de donación; se acomodaron las sillas y se tendió una alfombra roja hasta el exterior del salón para que desde ahí desfilen los nuevos graduados del brazo de sus papás, mamás o hermanos mayores.
Aunque la mixtura no estaba permitida, en principio, la emoción de algunos padres pudo más y los trozos de papel blanco también ocuparon el salón.
Leonardo (nombre cambiado), de 19 años, es uno de los graduados. Estando privado de libertad en el Programa Cometa, hizo los cursos de cuarto, quinto y sexto de secundaria, ahí.
“No es nada igual a lo que es afuera (…). Llegué el 2021, estoy ya como dos años. Eso no me ha detenido para conseguir lo que yo quiero”.
Recorrió la alfombra roja junto a su madre. Le abrazaron. Le aplaudieron. Recibió su título. Hubo fotografías.
La promoción tiene un padrino de mosaico, Richard Peter White. Durante el acto, otros jóvenes estuvieron a cargo de la distribución de refrescos, papas fritas, pipocas y otros bocaditos que rondaban en charolas.
El representante de los graduados dijo que “cada caída te da una experiencia de vida”, y que su situación les permite valorar a quienes les rodean.
“Todos cometemos errores, pero todos podemos ser mejores. Uno forja su carácter, su destino. Hay que seguir por los sueños, metas y aspiraciones”.
Como en todo acto de promoción, también entregaron diplomas de honor a estudiantes de otros cursos; y el mejor estudiante de la promoción recibió los mil bolivianos que otorga el Estado.
Mientras, las visitas a otros adolescentes continuaban. Varios compartían una comida con sus familiares, a un lado del ingreso.
Despliegan una decena de maestros para el programa
Para cumplir con la etapa de formación académica escolar y técnica en el Programa Cometa, desplegaron entre 10 y 12 maestros del Centro de Educación Alternativa (CEA).
La directora del Servicio Departamental de Políticas Sociales (Sedepos), Mariela Arce, resaltó la colaboración del CEA.
“El hecho de que (los adolescentes) estén cumpliendo una codena, estén privados de libertad, no implica que se les coarte sus derechos a que ellos puedan recibir la educación correspondiente”.
Aseveró que Cochabamba es el departamento que trabaja más en el ámbito educativo
El secretario de Desarrollo Humano de la Gobernación, Carlos Sola, sostuvo que muchos continúan sus estudios más allá del bachillerato.
“Son jóvenes que han cometido un delito, que han cometido un error; pero, eso no quiere decir que se acaba ahí, sino que continúan. Nosotros tenemos un modelo de intervención que se enfoca en la parte social, educativa y en la parte familiar”.
En el cetro Cometa hay jóvenes de entre 17 y 22 años.
La capacidad es para 80, pero hay 112 adolescentes
La directora del Servicio Departamental de Políticas Sociales (Sedepos), Mariela Arce, informó este jueves que en el Programa Cometa hay un total de 112 adolescentes, entre quienes tienen sentencia y quienes están con detención preventiva.
Pero, el Programa tiene capacidad para entre 70 y 80 personas.
“Pero, por esta situación que se está presentando, tenemos un incremento que nos tiene que llevar a una preocupación, no únicamente a nosotros como centro, sino a toda la sociedad”, sostuvo la autoridad del Sedepos.
Sin embargo, Arce aclaró que si bien hay sobrepoblación, cuentan con la capacidad para brindar la atención adecuada e idónea a los jóvenes en torno a la reintegración posterior.
“Buscamos herramientas necesarias para que ellos puedan lograr lo que es la reintegración social y familiar después del error que hayan podido cometer”.
Resaltó que, en 2022, hubo internos que luego ingresaron a la Universidad Mayor de San Simón (UMSS).