Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 20 de mayo de 2022
  • Actualizado 06:02

Alertan que en gestiones pasadas desaparecieron al menos 5 niños que trabajaban en calles

Confirman que algunos pequeños son dopados por sus padres para simular enfermedades y lograr que las personas les den algunas monedas. La Defensoría realiza operativos diarios.
Una menor de edad hace piruetas en la calle. Padres ayoreos junto a los niños a los que obligan a trabajar en las calles. DICO SOLÍS
Una menor de edad hace piruetas en la calle (i). Padres ayoreos junto a los niños a los que obligan a trabajar en las calles (d). DICO SOLÍS
Alertan que en gestiones pasadas desaparecieron al menos 5 niños que trabajaban en calles

Los niños que trabajan en las calles de Cochabamba están expuestos a múltiples riesgos, uno de ellos es la trata y tráfico de personas. Al menos cinco pequeños de este segmento fueron reportados como desaparecidos en gestiones pasadas.

El responsable del Área de Prevención de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia de Cochabamba, Eddy Hinojosa, informó que estos casos fueron investigados por la división correspondiente de la Fuerza Especial Lucha Contra el Crimen (FELCC).

Hinojosa mencionó que estos menores de edad son vulnerables a redes que “buscan niños a pedido”.

Añadió que, generalmente, los reclutan con fines ilícitos, como el tráfico de órganos, prostitución o microtráfico.

De acuerdo con los testimonios de vecinos y los adolescentes trabajadores, "advirtieron la presencia de autos sospechosos que toman fotografías a estos niños".

La Policía realizó las investigaciones correspondientes para comprobar si los niños desaparecidos fueron víctimas de redes de trata o se marcharon de manera voluntaria. Hinojosa explicó que corroboraron que todos "fueron casos de fuga, debido a que por los réditos económicos que implicaba su actividad ya no quisieron retornar a sus casas. Todos fueron encontrados".

CONTROLES

Para prevenir este tipo de hechos, la Defensoría de la Niñez optó por desarticular las zonas de mayor afluencia de niños trabajadores. Por ejemplo, la avenida Beijing.

En ese sector, antes había niños disfrazados de minions, Bob Esponja y payasitos y ahora ya no. “Nos costó, pero pudimos hacerlo”. Hinojosa dijo que ahora solo hay algunos puntos en los que se ve a menores de edad trabajando.

Para retirar de las calles a estos pequeños, la Defensoría hizo que sus padres firmen documentos en los que se comprometieron a garantizar los derechos de sus hijos.

50% DE MENORES ES VÍCTIMA DE "MENDICIDAD FORZADA"

Al menos el 50% de casos de niños que trabajan en las calles de Cochabamba son víctimas de “mendicidad forzada” y, algunos, son dopados.

Detrás de estos casos están adultos ayoreos, por ejemplo, que llegan en gran número a Cochabamba y “hacen un uso frontal de los niños con fines de mendicidad”. 

Sientan a los pequeños en sillas de ruedas, a pesar de que no tienen ningún grado de discapacidad y, para que aguanten, les suministran somníferos. Esto fue confesado por los mismos comunarios, en el marco de un trabajo investigativo de la Defensoría. 

Cuando quisieron llevar a estos pequeños al médico forense, los comunarios retornaron a sus tierras.

“Exponen a los niños, en medio de vías, sin calzados, en pleno sol. Pero, ellos (sus padres) están a buen resguardo”. 

La Defensoría de la Niñez corroboró que estas personas, usando niños, ganan hasta 300 bolivianos en media jornada. Cuando llueve, por ejemplo, no salen a mendigar, sino que alquilan habitaciones en alojamientos y acuden a todos sus puntos de “trabajo” en taxis, a través de esas situaciones “te das cuenta de que sus ingresos son elevados”.

Un adulto justificó que en un buen día vende dulces en las calles por un valor máximo de 50 bolivianos, pero si lo hace el niño, el monto se triplica. Por esa razón deciden mandarlos a ellos a trabajar.

La Defensoría intervino y algunos padres de familia ya firmaron compromisos, pero hay otros que están “desafiantes a la norma” porque no quieren perder los réditos económicos que les trae usar a sus hijos con fines de mendicidad.

Cuando se agoten todas las vías correspondientes, la Defensoría tiene facultad de alejar a los niños de esa situación.

En algún momento, los venezolanos también procedieron de esta manera.