Abren cinco propuestas para la auditoría ambiental de K´ara K´ara

Carros basureros depositan desperdicios en K´ara K´ara. DICO SOLÍS
Si no se vuelve a declarar desierta la convocatoria, podría adjudicarse a una empresa consultora el 1 de julio. El plazo de postulación venció el 15 de junio.

Hay cinco proponentes para realizar la auditoría ambiental del botadero de K’ara K’ara; este miércoles se desarrolló en la Gobernación de Cochabamba la apertura de propuestas del proceso de contratación.

A través de la Secretaría de la Madre Tierra, la Gobernación publicó el 18 de mayo la segunda convocatoria nacional de licitación pública para la auditoría ambiental. Esta contratación se busca desde hace una década para conocer los impactos del funcionamiento del relleno.

El jefe de la unidad de transparencia de la Gobernación, Eduardo Camacho Castellón, informó que la Comisión realizará la evaluación correspondiente para luego dar a conocer los resultados.

“Se ha cumplido con lo que establece el Decreto Supremo 181. Dentro ese marco, se ha publicado en la modalidad de licitación pública como corresponde por el monto que es más de 4 millones de bolivianos”.

Desde la Secretaría de Madre Tierra de la Gobernación se informó, antes, que la auditoría demandará un año de trabajo, entre 2022 y 2023. Determinará si conlleva un cierre del botadero o si puede continuar en operación. Si no se vuelve a declarar desierta la convocatoria, podría adjudicarse a una empresa consultora el 1 de julio. El plazo de postulación venció el 15 de junio.

El objetivo de esta auditoría ambiental es determinar el estado ambiental en el que se encuentra el botadero e identificar el grado de cumplimiento que hubo en cuanto a la normativa ambiental.

Se determinará si existe un grado de impacto que haya podido ocasionar o si hay daño ambiental en la zona donde opera; además, definirá si conlleva un cierre o si puede continuar en operación.

PRESIÓN

El botadero de K’ara K’ara existe desde 1987. La falta de planificación y el ceder de las autoridades, cada una a su turno, permitieron la presencia de habitantes en los alrededores. Los vecinos de la zona exigieron durante años obras de compensación con el argumento de la afectación a su salud entre otras, hasta la actualidad, e incluso recursos extra por el ingreso de cada tonelada de basura al relleno sanitario.