Un libro revela los secretos y la historia del gin tonic

Del gin tonic que tomaban los ingleses como aperitivo a su eclosión actual hubo tal proliferación de ginebras y tónicas que resulta prácticamente imposible no encontrar una combinación que se adecúe a cada gusto.
Así lo sostiene en una entrevista el periodista catalán Vador Lladó, quien revela El secreto del gin tonic (Now Books) en lo que se presenta como la “guía definitiva” para convertirse en el rey de este cóctel, al que augura “larga vida”.
En su opinión, el boom de este combinado “no es una moda pasajera”, ya que se transformó en una “bebida de culto” a la que no cree que los cócteles basados en el vodka pueda llegar a desbancar, por mucho que algunos lo auguren. Y una de las claves de su éxito es su versatilidad.
Lladó recuerda que, si bien hasta hace poco pedir un gin tonic era una tarea “relativamente sencilla”, hoy la oferta es “tan amplia y variada que la elección se complica” con posibilidades de combinación “infinitas”.
Gracias a la profusión de ginebras premium con matices como lavanda, té sencha de Japón, violeta o geranio, y a tónicas que las complementan a la perfección, el gin tonic satisface desde a quienes gustan de los sabores más ácidos hasta a los rendidos a lo dulce.
Su actual ebullición permitió creaciones con fresas, canela en rama, pétalos de flores, perejil rizado o especias secas trituradas en el destilado, en el que se pueden hacer infusiones con pomelo, café o manzanilla.
Esas elaboraciones “tan meticulosas” son “una continuación de la alta gastronomía”, aunque admite que, “igual que hay lugares donde se come bien y otros donde se come mal”, en muchos bares los clientes continúan padeciendo “elaboraciones muy rústicas de ginebra, tónica y una rodaja de limón en cantidades desproporcionadas” y en el denostado vaso de tubo.
Como fuera que haya nacido, se extendió por Europa y en 1750 una quinta parte de las casas de Londres se convirtió en punto de venta de la ya entonces popular ginebra. Aunque en la actualidad EEUU e Inglaterra siguen siendo los principales productores de ginebra, quienes más la consumen son los filipinos.