Grupos militares se unieron al Corso de Corsos hace 39 años
La imagen que pintaba el Corso de Corsos el año de su inauguración (1974), con reducidas comparsas y espectadores, dio un vuelco radical luego de que las unidades militares se sumaran al espectáculo un año más tarde (1975).
La presencia de los conscriptos y premilitares, además de dar un aspecto concurrido a la fiesta, por fin definió un identidad a aquel carnaval cochabambino que se constituyó en base a tradiciones foráneas.
Y es que a su paso por el trayecto del Corso de Corsos, los conscriptos y premilitares no solo irradiaban el espíritu carnavalero al público, sino que también definían una imagen a la celebración qhochala gracias a que ellos creaban desde sus coreografías, hasta sus atuendos.
Actualmente miles de soldados y premilitares, con opulentos trajes artesanales y carrozas bañadas en ornamentos, abren el Corso de Corsos.
A su paso, no todo es baile, pues algunos regimientos manejan temáticas orientadas a concienciar a la población sobre el manejo de la basura, los cambios climáticos e incluso dan a conocer personajes históricos del país.
Sin embargo el panorama carnavalero no está completo sin una reina, esta tradición de elegir a una soberana del carnaval fue promovida por la Cámara Junior en 1965. Aquel año la corona recayó en Teresita Gumucio Quiroga.