Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 26 de enero de 2022
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Participación del Estado en la economía

Participación del Estado en la economía

La participación del Estado en la economía es muy importante, ya que de esta instancia depende el éxito del desempeño económico de un país, donde el mercado, el sector privado y público participan juntos bajo normas de regulación y con mecanismos de asignación y distribución de los recursos con los que cuenta la sociedad. Por tanto, el desarrollo económico no solo depende de las transacciones económicas realizadas en el mercado por el sector privado, sino también de los bienes y servicios, de las leyes y normas, de la salud y educación, del bienestar social, de la infraestructura, entre otros, que son proporcionadas por el Estado, que contribuyen en la distribución de la riqueza para disminución de la desigualdad y pobreza fundamentalmente.

Debemos recordar que la participación del Estado en tiempos neoliberales no tuvo resultados favorables, porque la política económica del Estado respondía simplemente a intereses internacionales, y fue minimizado como un simple observador, donde el mercado regulaba el proceso económico del país, la economía estaba basada en la iniciativa privada, crecimiento centrado en la demanda externa, dependencia del ahorro externo para la inversión, altos índices de endeudamiento y déficits fiscales continuos, que generaron el estancamiento económico, pobreza, desigualdad y no había oportunidades para los ciudadanos que vivimos en nuestra querida patria. Además, los gobiernos de turno administraron el Estado, bajo las recetas del Consenso de Washington, donde sugerían que era suficiente estabilizar la economía, con la capitalización y privatización de las principales empresas del país.

En esos periodos, el presupuesto público se formulaba obedeciendo a las políticas y medidas económicas sugeridas por el Fondo Monetario Internacional, para definir políticas salariales, seguridad social, endeudamiento público y otros relacionados de política fiscal.

Desde la gestión 2006, se realiza el presupuesto y las políticas económicas y sociales, con una planificación de corto y mediano plazos, en el marco del Modelo Económico Social Comunitario Productivo, un modelo propio con identidad nacional,  donde el Estado interviene en la economía, como planificador, empresario, inversionista, regulador, articulador y protagonista del desarrollo, con políticas públicas en beneficio de las bolivianas y bolivianos, orientados principalmente en dos sectores: a) generadores de excedentes (hidrocarburos, minería, electricidad y recursos ambientales) y b) generadores de ingresos y empleo (industria manufacturera y artesanía, turismo, desarrollo agropecuario, vivienda, comercio, servicios y otros).

Entre 2006 y 2018, la tasa de crecimiento del PIB obtenido fue de 4,9% promedio anual, por un fuerte impulso de inversión pública que permitió fortalecer la demanda interna del país, y un manejo prudente del resultado fiscal promedio de -1,5% del PIB; resultados que se obtuvieron pese al contexto internacional desfavorable y diminución de los precios de las materias primas (petróleo y minerales) a nivel internacional. En las gestiones 2009, 2014, 2015, 2016, 2017 y 2018, Bolivia lideró en el crecimiento económico del PIB real con 3,4%, 5,5%, 4,9%, 4,3%, 4,2% y 4,2% respectivamente, por encima de los países de América del Sur. La tasa de desempleo urbano abierto bajó de 8,1% (2005) a 4,3% (2018), la pobreza extrema se redujo de 38,2% (2005) a 15,2% (2018), la población de ingresos bajos se redujo 5,7 millones de personas en 2005 a 3,9 millones de personas en 2018. Estos resultados fueron reconocidos y elogiados por organismos internacionales como Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Desde noviembre de 2019 hasta octubre de 2020, el gobierno de Áñez optó nuevamente por reducir la participación del Estado (semejante al modelo neoliberal pasado), sumados a la crisis sanitaria provocada por la COVID-19 a nivel mundial y las malas decisiones de política económica, ocasionaron impactos negativos en el ámbito económico y social, evidenciándose una desaceleración de la economía en 2019 con una tasa de crecimiento del PIB de apenas 2,2% y recesión de la economía en 2020 con una tasa de crecimiento negativo del PIB de -8,8%, un déficit fiscal -12,7% del PIB, incremento de la tasa de desempleo que llegó a 11,6% en julio de 2020, incremento de la pobreza, entre otros indicadores.

Desde noviembre de 2020, se inició la reconstrucción de la economía nacional, a la cabeza del presidente Constitucional de Luis Arce, retomando nuevamente el Modelo Económico Social Comunitario Productivo, implementando un conjunto de medidas orientadas a estimular la oferta y la demanda interna, reactivar la inversión pública e impulsar los sectores productivos, para reactivar la economía nacional. Entre los resultados obtenidos, se tiene un crecimiento estimado del PIB mayor al 5% para 2021, reducción de la tasa de desempleo a octubre de 5,2% y manejo responsable de las finanzas públicas.

Para 2022, con la aprobación del Presupuesto General del Estado y con la continuidad de todas las políticas implementadas, se estima un panorama económico mucho mejor, con una tasa de crecimiento de 5,1% del PIB, 10% del presupuesto para el sector de la salud, 10,8% para educación, inversión pública de 5.915 millones de dólares, impulsando mayor dinamismo de la economía nacional, fortalecimiento del aparato productivo con sustitución de importaciones e industrialización, entre las más importantes, que contribuirán en la reducción de la desigualdad y pobreza.

FORO

Zenón Pedro Mamani Ticona

Economista

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