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  • Diario Digital | martes, 22 de junio de 2021
  • Actualizado 12:33

La humanidad en Doha

La humanidad en Doha

En la ciudad de Doha, capital de Qatar, la semana pasada terminó el campeonato mundial de atletismo. Fueron 10 días de un despliegue organizativo que lindaba con la perfección y quienes vimos el evento bienal más importante del deporte base quedamos sorprendidos con la forma en la que se utilizó la tecnología en pro de un espectáculo digno del desempeño de los mejores atletas del planeta.

A pesar de las altas temperaturas en esta parte de medio oriente, los atletas de élite que clasificaron a esta justa mundial demostraron la razón por la que son considerados como los mejores del mundo. Las marcas que este campeonato dejó son impresionantes, vale la pena resaltar algunas como el nuevo récord sudamericano que impuso Brasil en la posta 4x400 en varones, en una de las mejores carreras del campeonato, el récord de campeonato en lanzamiento de bala varones o la impresionante final del hectómetro en varones.

Otros resultados importantes fueron: la medalla de oro de la venezolana Yulimar Rojas en salto triple, con el cuarto mejor salto en la historia en esta disciplina y la medalla de bronce de la colombiana Caterine Ibargüen en la misma prueba; Allyson Felix, de Estados Unidos, conquistó su medalla número 18 en campeonatos mundiales; la alemana Malaika Mihambo ganó la prueba de salto largo o el nuevo récord sudamericano en 400 metros varones del colombiano Anthony Zambrano.

Sin embargo, a pesar de que estos resultados son históricos para el deporte base y para la humanidad en su conjunto, lo más importante de este campeonato no pasó en las pizarras con los datos numéricos, sino en la conducta de los deportistas que, con sus acciones, dejaron ejemplos de vida.

Las pruebas que se denominan de largo aliento, son aquellas en las que los participantes deben cubrir distancias mayores a los tres kilómetros. En la prueba de 5.000 metros planos, los atletas tienen que darle 12 vueltas y media a la pista atlética y es conocida por ser una carrera estratégica. Grandes corredores han sido ganadores de esta prueba: Nurmi, Zatopek, Kutz, Aouita, Gebrselasie y Bekele.

En la prueba clasificatoria del primer día, los corredores de esta prueba salieron y los que iban a la cabeza impusieron un ritmo despiadado (menos de tres minutos por cada kilómetro), tanto así que, al entrar a la última curva de la carrera, el atleta de Aruba, Jonathan Busby estaba a punto de desfallecer, comenzó a trastabillar y estuvo a punto de caerse por el agotamiento cuando Braima Dabó, competidor de Guinea-Bisáu lo sujetó y no solamente evitó la caída, sino que, dejando de lado sus propias posibilidades de clasificar a la final de la prueba, caminó sosteniéndolo a lo largo de los últimos 200 metros y bajo el aplauso cerrado de todo el público en el estadio Khalifa.

Dabó dijo que ni siquiera pensó en su carrera y que solamente vio a una persona con problemas a quien ayudó, dijo que cualquier persona haría eso. Recordé el trabajo de cientos de voluntarios que lucharon durante meses contra el fuego en la Chiquitanía, de quienes anónimamente (y sin buscar cámaras) arriesgaron sus vidas para preservar la de otros, de aquellos que apoyaron las colectas y de los que intentaron salvar plantas y animales. Todavía tengo fe en nuestra especie.

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