Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 31 de octubre de 2020
  • Actualizado 03:25

Contar historias

Contar historias

Un periodista me dijo una vez que, contrario a lo que se cree, la profesión más antigua del mundo era la narración. Él se imaginaba a los primeros moradores de este planeta en torno a un fuego nocturno contando (de manera exagerada, matizaba) las hazañas de la cacería de ese mismo día.

A la entrada de la cueva de El Castillo, cerca de Puente Viesgo, hay una pared que tiene manos en negativo, la guía explica que los hombres en el paleolítico utilizaban pigmentos naturales para hacer polvos que luego soplaban sobre sus manos apoyadas en la pared y que era una forma de narración.

Ahora, más de 12 mil años después de final de ese período histórico, el ser humano sigue intentando dejar historias para el futuro y reflexionando sobre su rol de narrador; justamente ayer por la mañana, estudiantes y docentes de la carrera de Comunicación Social nos reunimos con el arzobispo de Cochabamba, monseñor Óscar Aparicio, para dialogar sobre el documento que redactó el papa Francisco con motivo de la 54a Jornada Mundial de las Comunicaciones. Fue un diálogo abierto y franco en el que los estudiantes expusieron sus puntos de vista sobre cómo construir relatos que ayuden a nuestra sociedad.

El texto del Papa versa sobre la necesidad que tiene el ser humano de contar historias y hace énfasis en la responsabilidad que tenemos como comunicadores al servicio de la sociedad, es decir de nuestros hermanos, de encontrar historias “bellas, verdaderas y buenas” y nos dice que “necesitamos paciencia y discernimiento para redescubrir historias que nos ayuden a no perder el hilo entre las muchas laceraciones de hoy; historias que saquen a la luz la verdad de lo que somos, incluso en la heroicidad ignorada de la vida cotidiana.” Monseñor Aparicio agregó que solamente con la verdad se puede lograr esta difícil tarea.

La búsqueda de historias que convenzan, conmuevan y nos muestren los pasos que debemos dar como miembros de nuestra sociedad nos pueden llevar a perdernos en el sensacionalismo o en la búsqueda de reconocimiento. Por suerte el periodismo es un ejercicio constante de humildad y cierro con la frase de otro profesor de periodismo “por mucho que trabajo que cueste hacer la edición del periódico de hoy, mañana servirá para envolver pescado".