Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 13 de junio de 2021
  • Actualizado 03:26

De tal, para tal, bailando

De tal, para tal, bailando

Una brisa de invierno pasa por mis “lacios” laicos cabellos, me hacen viajar a lo más menos desproporcionado realismo, en cuanto a las  lagañosas de loquillo trasnochado, que no duerme por temor a perder sus sueños, sueños que debe plastificarlos con profundos materiales, materiales simples materiales, que busca, sin darse cuenta, que sus sueños son una realidad viviente, con el aire, la naturaleza, el olor a tierra húmeda, una buena cuqueada, un buen estremecer en el caminar con los pasos lentos, rápidos o simplemente escasos.

Pandemia, muy escalofriante y desafiante, muestra el ser humano, humano no ser, hombre, individuo, persona, sujeto, personalidad, soltar, soltarnos de nuestras terrenales ipso facto, entender qué enigma encierra o abre una nueva forma / fondo, en la simplificidad está la profundidad, profundidad simple, desatemos / desbaratemos / desorientemos, con la balística intrahumana.

No es, de tal, para tal; debemos pasar por espacios de entumecimiento del corazón, rasgarnos las vestiduras, mordernos las burbujas de tal.

Para tal, avanzar con la misma fortaleza, templanza, que “Ahora bien; momentos, son momentos; tan solo momentos; que pasan nuestras vidas; lo pasado es pasado, lo vivido, en el olvido, lo sentido no volverá, simplemente renacerá; los misterios, son misterios; misterio es volverte a ver, sentir, acariciar, besar, desnudar tu alma, tu corazón y tu piel; ¿Juntos? No lo sé, simplemente estoy guiado por el magnetismo irresistible de sentir nuestro destino abrazados. En la cama de siempre te sentí; ¿Estás aquí? Nunca me fui. No quiero dejarte, nunca lo harás, siempre estarás en mi ser”

El ser humano sobrevive buscando seguridad económica, social, etc. etc., sin darnos cuenta que día a día es un regalo, porque lo que no vuelve es el mismo momento y NO VIVE.

Esta realidad mística, religiosa o social, solo puede ser concebida en la conjunción de las dimensiones: pueblo, comunidad,  sociedad. ¿Cómo se relaciona en estas dimensiones, la Iglesia con el pueblo, la sociedad y los Estados de todo el mundo?

Bailando, estemos atentos a las notas musicales con las que nos armoniza, diariamente, a través de la vida, DIOS.

¡Hasta siempre! Nunca pierdan su fe ni su esperanza con voz de justicia.

CONSTRUIR COMUNIDAD

William Aguilar Bolaños

Profesor de Derecho Canónico / Filosofía Jurídica U.C.B.

[email protected]

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