Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 01 de diciembre de 2020
  • Actualizado 06:52

Silencios que ensordecen

Silencios que ensordecen

Caminando en esta aventura de vivir, me encuentro con una realidad que no puedo dejar de lado, porque llevamos entrañablemente la pasión de la libertad históricamente: la referente a las “famosas” elecciones nacionales. En mi criterio, lo que nos tocó vivir en octubre y noviembre del 2019 y posteriormente la pandemia son signos de los tiempos que marcarán un antes y después en Bolivia; pero esta vez ya no con los discursos desgastados de los siglos XIX o XX o con las viejas mañas de los mañudos de siempre.

Superando las ideologías, tendremos reencuentro y diálogo entre bolivianos, construyendo una macro identidad y no maquillajes simplistas al calor de unos cuantos.

En esta dinámica, no podemos dejar de lado el análisis de la generación política partidaria o, mejor dicho, la degeneración política partidaria: por un lado, está la generación de los 60 y 70 con un enraizamiento de creer que la política les pertenece; después está la de los 80 y 90 que están adormecidos por estos viejos resabios (ojo, hay excepciones).

Ahora bien, rompiendo esquemas, vienen los de la generación 2000 y 2010, ellos son el presente y futuro del verdadero rostro de la nueva Bolivia, pero, allí nace una pregunta ¿Los dejarán? o mejor dicho ¿Se dejarán?, el tiempo lo dirá.

En otros diálogos, saltó algo importante que está en el imaginario de la sociedad: ¿La verdadera pugna es espiritual? Desde los principios, valores, del creer, tener fe contra las “magias de gobierno”, no es error de taipeo, me entienden, son parte de la agenda global: narcotráfico, prostitución, trata y tráfico, aborto y desmontaje de pilar fundamental de una sociedad: la familia.

En esos ritmos de la historia, debemos entender y asumir, desde cuando nos toque vivir, que momentáneamente seguirá la crisis, porque todo tiene sus pasos y tiempos. Entonces los bolivianos debemos apoyar a todo aquel que vaya en su sintonía: sentir, pensar y actuar coherentemente, buscando justicia y el bien común; no hay recetas mágicas, lean donde lean, investiguen donde investiguen, filosofen o no, simplemente pasión / pasión de cambiar / cambiar / cambiar el mundo de nuestra Bolivia con el corazón.

¡Hasta siempre! Nunca pierdan su fe ni su esperanza con voz de justicia.

 

 

WILLIAM AGUILAR B

Profesor de Derecho Canónico U.C.B.

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