Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 07 de mayo de 2021
  • Actualizado 09:15

La muñecuda ciega, sorda y muda

La muñecuda ciega, sorda y muda

Un mes muy interesante, dolientes pensamientos y sentimientos, en una ventanilla llena del diario vivir; me disputé nuevamente el ¿porqué? de estas realidades poco coherentes desconectadas con la sociedad. Hay tanto que decir y poco espacio para escribir, que debemos armonizar lo mejor posible estas líneas; no es cómo lo dice, es quién lo dice, porque se habla y escribe de una u otra manera con luces o sombras, arte o descarte, sueños y realidades, falacias y no falacias, etc.

Mi cita de martes y jueves hicieron nuevamente despertar el antojo de seguir escudriñando a cada canto del cántaro cantado, con seres tan geniales, lúcidos, llenos de mágicos y frescos corazones generacionales, donde el profesor Javier Hervada nos transmite palabras tan sabias “Dar a cada uno lo suyo”, que saca las mismas de la verdadera historia del Derecho, no las que nos contaron en los últimos tiempos “los cuatecitos”; referente a lo que representa la coyuntura, es más, en la realidad del día a día de nuestro ser personas.

Otra línea estudiada, de las tantas del Profesor Hervada, que resuenan es “Utrumque Ius”, ¿Se podrá aplicar en todo diario vivir? Me animo a decir que sí, porque somos una unidad entre todo y nada.

Entonces, reflexionando, que tanto hace falta a las autoridades nacionales, departamentales y municipales, de un lado y del otro, les comparto esta frase de Santo Tomas de Aquino citada en el libro: Temas de Filosofía del Derecho del Profesor Hervada, “La corrupción de la justicia tiene dos causas: la falsa prudencia del sabio y la violencia del poderoso”, se puede decir mucho, pero sé que en pequeños espantos momentáneos de corto circuitos de los signos de los tiempos, hace decir, ¡Cómo! ¡Repita! ¡Por favor! Ustedes deciden el camino.

Interpelo a construir el bienestar común desde los espacios donde cada uno se desenvuelva, porque la justicia no solo atañe a los mafiosos de su administración o los supuestos justicieros estatales, que más que justos son injustos pequeños reyes, lo demás es puro cliché o chicle sin sabor a “Utrumque Ius”, donde lo masticas, votas y terminas pisoteándolo, de acuerdo a conveniencias. Ahora bien, sin dar muchas vueltas, me entenderán, ¿dónde está la falsa prudencia del sabio? y ¿dónde está la violencia del poderoso?, los tienen en el día día pavoneándose que son mejores, de un lado y del otro. Los signos de los tiempos pondrán cada situación de injusticia o justicia en el lugar que le corresponde de la historia en nuestra humanidad, no hay retroceso, ni Fábulas del Opo.

¡Hasta siempre! Nunca pierdan su fe ni su esperanza con voz de justicia.

CONSTRUIR COMUNIDAD

WILLIAM AGUILAR BOLAÑOS

Docente  UCB Cochabamba

[email protected]

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