Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 03 de diciembre de 2020
  • Actualizado 12:42

Misiva para Wallace

Misiva para Wallace

Prometí no escribirte hace mucho, pero las realidades que estamos viviendo coyunturalmente, referente a los resultados de las elecciones en Bolivia, hacen necesaria esta misiva a calzón quitado; me conoces muy bien, tú y yo hemos librado luchas, peleas, diálogos / emociones / amores / desamores, llorando, riendo, bronqueando, puteando, pues somos un solo ser, con diferentes matices interiores.

Con este preámbulo, el motivo es el siguiente: no debemos sentirnos mal, peor aún, desganados / desmotivados / desorientados; tenemos que seguir, seguir buscando un mundo mejor, pero reconociéndonos, aceptándonos, reconciliándonos, amándonos, tanto interiormente como exteriormente, sé que es difícil, pero hay que dar pasos si no te quieres quedar así: triste y amargado.

Me dirás: habrá crisis, ¡así es! Habrá intolerancia ¡puede ser! Habrá racismo, ¡tal vez! pero nunca olvides que somos seres caídos de la divinidad de Dios, como tales debemos seguir mejorando día a día, buscando conversión. Entonces, por eso, ¿te doblegaras?, ¿te someterás?, ¿te adormecerás frente a un sistema?; ¿olvidarás tus sueños?, ¿los guardarás en un baúl?, ¿dejarás de lado tus metas? Mi rotunda respuesta para ti interiormente, es un NO; el hombre más libre es aquel que puede decir lo que siente, piensa, y actúa con coherencia, sin temor, sin miedo, aunque suene y truene la oscuridad.

Entiendo que hay incertidumbre, ayer nomás, escuché algunos gritos de extrema victoria, ensordecedores aplausos, que el viento se llevará en un abrir y cerrar de ojos. Debemos tomar en cuenta que el mensaje de esta etapa son signos de los tiempos y ritmos de la historia, es un misterio para todos.

No claudiques, por favor, siempre hay una luz de esperanza, sigue soñando con pasión, buscando un mundo mejor, construyendo sintonías de diálogos, para reencontrarnos, en la profundidad de nuestro ser; porque todos somos uno, como bolivianos.

Me despido, querido Wallace, espero no volverte a escribir, sino, verte al espejo de siempre, con ese brillo en los ojos, porque estoy seguro de que hay un mañana lleno de bendiciones para nuestra querida Bolivia.

¡Hasta siempre! Nunca pierdan su fe ni su esperanza con voz de justicia.

 

CONSTRUIR COMUNIDAD

WILLIAM AGUILAR B.

Profesor de Derecho Canónico UCB

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