Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 19 de octubre de 2021
  • Actualizado 18:09

Distancias cercanas, cercanas distancias

Distancias cercanas, cercanas distancias

Reflexionando, me interpela la realidad de estos tiempos, al parecer, estamos demostrando mucho adormecimiento. Siempre habrá un después, con distancias aceleradas, cercanías obligadas o simplemente cerca la distancia entre los seres humanos, porque esta situación en vez de hacernos más humanos, somos más inhumanos que antes. No puedo ser indiferente, intenté, pero esta manía mía de no seguir escarchando nuestros corazones, lo que algunos lo llamamos cruda realidad.

Cuando mi cumpa Condorito me encontró, lo vi y lo leí, me reí, ¡Plop! sonríe, dirigí un segundo a la inerte pasibilidad de cada uno. 

Levantando huracanas de humo, que desvanecen más rápido que mis sentires por mis tocados ánimos.

Cuando toca, toca el tambor, pero un tambor único que te hace blasfemar y que quieras más. 

No, no, no podemos dejarnos hipnotizar por un circo de payasos, que siguen jodiendo nuestro ser y no ser. Fluiré como el aire libre, que sobrepasa el tiempo y espacio, realidades de realidades, dimensiones más no dimensiones; para encadenar mis más profundos respiros a ti, no a mí. 

Encendiendo / embalsamando / des - estereotipando, siempre encarnando, puros y simples respiros meteorológicos del clima de mi ser.

Notorio, tu des notorio brillo apagado por estar caminando des caminando, simplemente divagando, de paso al polvo.

Debemos levantar la voz; esa voz desde el don de la palabra, que se hace carne en nuestro ser, por lo demás, es ir en contra de la verdad. ¿Qué es verdad? algo que desesperadamente buscamos, pero la buscamos en lo tangible, en lo palpable, en lo objetivo; la verdad está en los ojos que la quieren ver, la verdad está en la palabra que se hizo verbo desde la divinidad de Dios. Pasaremos esta situación, ¿aprenderemos algo? O solo seguiremos con nuestras individualidades sectarias, esclavizadoras, sin conciencia.

Debemos tener conciencia de vida, que tanto nos hace falta, frágiles frágiles somos, que perezosos osos, roñosos somos, aclarando mi respeto al oso Baloo y libro de la selva.

Bello bello, feo feo, leo leo, mas yo no creo, simplemente siento, en el dorsal de mis cabellos, llenos de canas imaginarias, que es un reloj andante, lleno de sueños y realidades.

¡Hasta siempre! Nunca pierdan su fe ni su esperanza con voz de justicia.

CONSTRUIR COMUNIDAD

WILLIAM AGUILAR BOLAÑOS

Profesor de Derecho Canónico -Filosofía Jurídica UCB Cochabamba

[email protected]

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