Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 06 de diciembre de 2021
  • Actualizado 11:19

Casiciaco, sofocaciones almáticas

Casiciaco, sofocaciones almáticas

La irreverente forma de mostrar la suavidad y muy eléctrica descartada realidad. Renuncio a la incomprensión de nuestro interior, mas no a la sin razón del corazón, con una tertulia almática de tu con tu, yo con yo. 

Público, no público; en la eternidad dormida, como ronquidos de aire con nariz pinochenta, que miente y miente, algo queda, eso dicen.

Qué quiero decirte letanía de todo lo escudriñado con desequilibrio equilibrado, si amas la vida, no pierdas tiempo, el tiempo es de la que está hecha la misma. Noche de día, día de noche, me enmarañas con tus telarañas, alistándome para ser devorado, con el más sencillo, soplo de luz.

Respiro, con dificultad, sin tener ningún problema en los pulmones, por la estrepitante rotura humana. Me olvidé que estabas allí, en la sombra de amatividad.

Te cruzas en instantes, donde me pierdo y despierto en donde ya no estabas.

Gustoso saber decir las palabras, con una estética, ¿Estética? Que determina la tética patética, nada. Es con los ojos ciegos, que lo sientes, la música con los oídos sordos, con armonía interior y exterior; podemos re escribir contigo jalando tu, tu.

Rostro Casiciaco, con diálogos entre artes de la angustia agustina, Agustín, San Agustín: …”. La verdad puede ser reconocida por ciertos signos que no puede tenerlo lo que es falso. Y los académicos se empeñaron tenazmente en demostrar que estos signos no pueden encontrarse”… Error, duda; hay diferencia, prefiero decir lo siento, subterráneos de subterráneos.

Doy en comodato, mi cuerpo, con alma, con valentina, digo valentía, con un rubor de mis pasposos cachetes des flaqueando comilonas de comilonas, desde los cerros emigrados en cuerpo pero no en ánimo.

Casiciaco, Casiciaco, Casiciaco, suena como una cueca, con un ritmo de tiempos húmedos de lágrimas felicidad y tristeza, que tiempos hermosos aquellos Casiciacos. Estamos muy acostumbrados a poner en la “mesa” lo bonito, no lo sucio y usado, desbaratado y muy estrujado, recién cuando intentamos o mejor dicho nos damos cuenta que debemos limpiar porque hay una cochinada, recién nos cuestionamos, nos echamos la culpa unos a otros del círculo vicio donde nos encontramos.

Por qué no ser preventivos en los diferentes tópicos actuales, que ayudan a generar que nunca se ensucie la “mesa”, así seremos libres de hipocresía. Ahora bien, necesitamos estar en circunstancias herméticas de todo lo que está en nuestra praxis y des praxis. ¡Hasta siempre! Nunca pierdan su fe ni su esperanza con voz de justicia.

CONSTRUIR COMUNIDAD

WILLIAM AGUILAR BOLAÑOS

Profesor de Derecho Canónico/ Filosofía Jurídica

U.C.B. Cochabamba

[email protected]

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