Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 27 de junio de 2022
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Cuando la maldad no tiene límites

Cuando la maldad no tiene límites

Muchas veces, las personas embebidas en poder y enceguecidas por la soberbia no ponen límites a su maldad, sobre todo cuando se trata de dañar y si es posible acabar con sus adversarios.

Una de las historias bíblicas más conmovedoras sobre este tema, es la que narra el libro de Esther, que presenta en el “comandante” Amán el prototipo de un político malvado, cruel y angurriento. Amán era un hombre con mucho poder, mano derecha del rey persa Asuero, cegado por la envidia y la ira contra Mardoqueo (tío de la reina Hadasa/Esther de origen judío) a quien no toleraba por ser leal y consecuente con sus principios. 

La historia tiene múltiples vaivenes, pero en ella se aprecia, sobre todo, el odio de Amán contra Mardoqueo y contra su pueblo, hasta el extremo de idear un genocidio. Afanado en su intención, Amán hizo construir una horca donde colgar y exhibir al judío. Tal era su maligna obsesión que su mente solo tenía como meta destruir a sus adversarios aún a sabiendas que esto no era lo correcto. ¿Es que mirar a Mardoqueo era para Amán como mirar un espejo que lo mostraba tal como él era, miserable y mezquino, y esto le quitaba el sueño?

Sin embargo, como diría el gran Don Quijote “Dios aguanta a los malos, pero no para siempre”. Pese a que una de las características de este libro es que el nombre de Dios no se menciona ni una sola vez, la rúbrica de su justicia se hace ver en indelebles líneas. Finalmente, todo el complot es develado por la joven Esther. Y el rey Asuero, indignado ante tanta maldad, determina algo hasta entonces impensable por el curso que tomaba la historia con el poder absoluto que rodeaba a Amán: este sería colgado en la misma horca que construyó para colgar a Mardoqueo.

Hay una coincidencia en la sabiduría popular sobre estos extremos de maldad y abuso de poder. Añejos textos bíblicos, en su propio lenguaje, afirman que “Dios se opone a los malvados y trata con bondad a los humildes” (Stgo. 4:6). Otros más actuales enfatizan: “en la vida todo vuelve. La maldad vuelve al remitente, el amor a quién lo ha donado, las mentiras a quien las ha dicho, la envidia a quién la siente. La rueda gira para todos”. (Frida Kahlo). A algunos políticos en Bolivia les podría servir de espejo la historia de Aman.

UN POCO DE SAL

VIRGINIA QUEZADA VALDA

Socióloga y biblista 

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